ACTUALIZADO 14/06: puedes descargar la plantilla en castellano (PDF), en inglés (PDF)  y en formato interactivo en castellano (creada mediante Docxpresso).

¿Redactamos los abogados contratos mayormente para abogados? Al parecer sí, ya que según una reciente encuesta realizada por el IACCM (siglas en inglés de “Internacional Association of Contract and Commercial Management”) de cada 10 contratos firmados solo 1 se consideraba fácil de entender. Además, solo el 17% estaba satisfecho con el proceso del acuerdo y su desarrollo.

Son datos que deberían hacernos reflexionar, como profesionales del Derecho.

La falta de facilidad de uso en los acuerdos causa problemas. Los dos más grandes son probablemente que los acuerdos no se leen y que se entienden mal. Debido a que un acuerdo es fundamentalmente una comunicación estructurada que busca reconciliar las expectativas de las partes, los acuerdos difíciles de entender aumentan el riesgo. Además, los malentendidos y las interpretaciones divergentes causan expectativas insatisfechas. Y en poco tiempo, eso puede generar una disputa.

¿Qué hace que a los abogados nos cueste tanto simplificar las condiciones de un contrato? Como el propio artículo del IACCM señala:

– Tradición, ya que realizamos un uso indiscriminado de plantillas raramente actualizadas a nivel de usabilidad.

– Ceguera del grupo objetivo, ya que los acuerdos son redactados por abogados para abogados, sin considerar a los usuarios.

– Mentalidad, ya que los acuerdos se crean como armas legales en lugar de instrumentos financieros y técnicos. Eso hace que el enfoque sea reducir el riesgo si las cosas van mal, en lugar de evitar que las cosas salgan mal en primer lugar.

– Influencia, dado que el sector anglosajón de la abogacía y su estilo de contrato históricamente monolítico en cuanto a estructura, sin duda ha influido a los abogados de otras regiones.

– Prestigio, ya que muchos abogados todavía piensan que un acuerdo o redacción compleja hacen que parezca más inteligente.

– Falta de aclaración de expectativas, ya que muchos abogados no piden al cliente lo que esperan del acuerdo y su uso, y muchos clientes tampoco son lo suficientemente claros sobre lo que quieren.

Todo ello nos lleva a una situación y datos como los comentados al inicio. Ahora bien, ¿hay opción de cambio? Sin duda, y es ahí donde hace acto de aparición el Legal Design. Lo que nos lleva a cómo lo hemos usado nosotros para un caso propio como es el de la contratación de influencers.

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Nuestra iniciativa #InfluencerLegal

Desde Términos y Condiciones, hace ya unos cuantos meses que tenemos una línea de trabajo e investigación enfocada exclusivamente al mundo de los influencers y sus cuestiones jurídicas: #InfluencerLegalEn este tiempo hemos apreciado que a pesar de ser un sector altamente regulado, su creciente expansión, dinamismo y “especial forma de ser” requiere una atención especial.

Dentro de esta iniciativa hemos realizado una encuesta que nos permitiera conocer a los influencers e identificar sus problemas y preocupaciones jurídicas. Entre los resultados obtenidos descubrimos que más del 60% de los influencers encuestados no firman contratos con los anunciantes a la hora de patrocinar sus productos. El porcentaje restante, a pesar de firmar contratos, manifiestan que tienen dificultad para comprender las cláusulas.

Por tanto, de ello hemos podido averiguar que:

  • La mayoría de los influencers operan sin un contrato.
  • Quien sí tiene contrato suele tener dudas sobre el mismo por su lenguaje.

Ahora bien, hablar de influencers es hablar de redes sociales, imágenes, vídeos, hashtags y “capturar el momento”. Todo es más simple, inmediato y altamente visual. De este modo, es fácil comprender que el derecho de vieja escuela, enrevesado y muy técnico está muy lejos de su zona de confort.

Provocando, como decíamos, que o no se firmen contratos o que éstos no les resulten fácilmente comprensibles.

¿Cómo podíamos ayudar a ello? Crear una plantilla de contrato para ellos podía ser un paso lógico, ¿pero debía ser la típica plantilla? Quizá la vertiente más visual de este sector hacía todavía más interesante la incorporación del Legal Design. ¡Así que allá que nos fuimos!

Pero comencemos por el principio, ¿qué es el Legal Design? Hablar de Diseño + Derecho (Legal Design) implica poner a las personas y su contexto en el centro del proceso creativo. Es decir, que el servicio o producto jurídico se elabore para el usuario y no al revés, a fin de que le resulte fácil, intuitivo y satisfactorio.

De esa forma, el Legal Design o diseño legal busca evaluar y crear servicios legales, centrándose en cómo pueden ser útiles y atractivos. Por ello se centra en tres conjuntos principales de recursos para uso por parte de los profesionales legales: los procesos, la mentalidad y la mecánica. Estos tres recursos deben ayudarnos a concebir, construir y probar mejores formas de hacer las cosas en la ley, involucrando y capacitando tanto a los legos como a los profesionales del Derecho.

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Los tres círculos básicos del Legal Design: derecho, tecnología y diseño

Por ello se dice que el Legal Design tiene tres grandes objetivos:

  • Ayudar al lego y al profesional legal;
  • Crear un mejor frontend (interfaz) y backend (accesos) para el sistema legal;
  • Trabajar en mejoras pequeñas a corto plazo y en grandes cambios en el largo plazo.

En nuestro caso el Legal Design nos sirve para: a) ayudar al lego (el influencer) en la materia; b) crear una interfaz más agradable, atractiva y útil para él (el texto del contrato es la interfaz en este caso) y c) hacer pequeños pero útiles y regulares avances.

Para más detalles sobre qué hemos tenido en cuenta jurídicamente para crear la plantilla de contrato para influencers, consultad nuestro post sobre ello en Términos y Condiciones.

Dicho esto, ¿cómo ha sido el proceso para reinventar este modelo de contrato? Nuestra propuesta se enfoca en la creatividad y la innovación propias del influencer, tratando de aportarle un recurso jurídico similar a sus propias creaciones. Para ello hemos seguido las siguientes pautas:

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Ideando con contrato de influencers en Legal Design

De ese modo, una vez que conocíamos el problema y teníamos datos objetivos sobre el mismo (el 60% de influencers no firman contratos, el restante sí pero en general los considera complejos), entrábamos en el proceso de ideación, consistente en visualizar las posibles soluciones para los problemas identificados.

En este sentido hemos aplicado el arte del diseño en los contratos tradicionales enfocándolo al sector de los influencers. Para la creación de este tipo de contrato, hemos tomado en consideración varias reglas básicas del Legal Design, entre ellas:

  • El uso de un lenguaje sencillo y comprensible para el público al que nos dirigimos.
  • Sintetizar las ideas del contrato en el número menor de hojas posible, facilitando así su lectura. En nuestro caso solo 2 páginas.
  • El uso de color (incluso en blanco y negro) para distinguir los diferentes bloques del documento.
  • Tener en cuenta la tipografía y su aplicación, por ejemplo:
    • No escribir nada en mayúsculas.
    • Usar máximo dos fuentes distintas.
    • Nunca utilizar una tipología de letra poco clara o de difícil lectura (como el Comic Sans).
    • Usar la negrita para resaltar ideas.
    • Componer de izquierda a derecha y de arriba a abajo las cláusulas.
  • Incorporar imágenes o gráficos para aclarar o destacar conceptos o áreas (por ej. la zona de firmas).
  • Usar el espacio blanco para generar contrastes.
  • Agrupar las cláusulas según resulten activas (deben ser completadas, por tanto van al inicio) o pasivas (no requieren input de las partes).
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Algunos de los elementos esenciales del diseño visual

Teniendo estos puntos claro, el siguiente paso era hacer distintos prototipos – nunca es bueno quedarse solo con uno – que redefinan el contenido jurídico para generar un documento nuevo, que se adapte a la persona y el contexto al que va dirigido.

En tal sentido, hemos creado hasta una docena de modelos hasta llegar a nuestra versión 1.0, comenzando siempre por el texto sin más (jurídicamente riguroso pero con un lenguaje más sencillo y accesible) y experimentando con los elemento visuales de distintas maneras.

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Primera página de una muy primera versión del contrato
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Primera página de una versión intermedia del contrato

 

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Primera página de la versión final de nuestro primer contrato para influencers

Como decíamos, siempre nos hemos preocupado en primer lugar por la validez legal del contrato. Es decir, por mucho Legal Design que hagamos, al final del día el contrato debe ser legalmente válido. En caso contrario, se quedaría en un mero diseño atractivo.

Dicho esto, aquí podéis encontrar (en PDF) nuestro contrato para influencers en formato Legal Design (aquí en inglés). También podéis encontrarlo en formato online e interactivo, en Docxpresso. La plantilla puede descargarse y usarse libremente, pero está sujeta a una licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.

Vaya por delante que es una versión 1.0 del contrato, que debe servir para muchos casos comunes pero no obviamente para todos y que por tanto, en algunos supuestos puede requerir de la debida revisión y adaptación, en la que lógicamente podemos ayudar.  

Dicho esto, esperemos que el contrato resulte útil y estad atentos, ya que éste es solo el primero de muchos contratos y documentos jurídicos que pensamos pasar por el filtro del Legal Design.

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