Cómo una facultad de Derecho puede apostar por la innovación y la tecnología

La semana pasada la Facultad de Derecho de la Michigan State University en EE.UU., y más en concreto Daniel W. Linna Jr. como director de su LegalRnD – The Center for Legal Services Innovation, publicaron el primer índice de innovación en las facultades de Derecho.

Ya en agosto de este año habían publicado un índice de innovación en firmas legales (del que también hablaremos pronto). Pero mientras la innovación en despachos es un tema más común, la innovación en facultades de Derecho no es una cuestión tan tratada. Sin embargo, su papel es fundamental ya que son las que generan a los abogados del futuro. Profesionales que si no están preparados para el mercado que se acerca pueden encontrarse un camino muy cuesta arriba.

Basta decir que The Law Society del Reino Unido publicó la semana pasada un informe según el cuál espera que en los próximos 20 años desaparezcan 67.000 puestos de trabajo en el sector legal británico debido a la automatización.

Por tanto, es muy importante que los abogados del presente (y del futuro) estén preparados para hacer frente a los cambios que vienen. Y una buena formación a los estudiantes de Derecho en materias que van más allá del puro Derecho será clave.

En ese sentido creo que el índice publicado puede resultar de gran ayuda, así que vamos a ver qué se ha tenido en consideración para su elaboración y qué materias o elementos valora como más significativos para hablar de innovación y tecnología en las facultades de Derecho.

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Las 38 facultades de Derecho inicialmente analizadas para medir su grado de innovación y tecnología

Índice de innovación en las Facultades de Derecho – Objetivos

Para empezar, decir que se trata de un prototipo del índice final basado en 38 facultades de Derecho de EE.UU. Entre los objetivos del estudio está medir cómo las más de 200 facultades norteamericanas preparan a los estudiantes de Derecho para la prestación de servicios legales en el siglo XXI.

Entre las universidades que más destacan en la materia se encuentran Michigan State, Chicago – Kent, Miami, Stanford, Harvard, Georgetown o Suffolk (que recientemente anunció uno de los primeros certificados en tecnología e innovación legal). En todo caso, se señala que el trabajo no pretende crear un ranking de las facultades de Derecho en la materia, sino más bien saber qué se está ofreciendo en la actualidad desde las universidades. Para ver quién hace algo, quién no hace nada o quién da prioridad a la enseñanza en innovación y tecnología en la prestación de servicios legales.

Y es que el trabajo separa claramente entre dos tipos de enseñanza: a) las facultades que ofrecen cursos sobre leyes y su relación con una tecnología en concreto (blockchain o IA, por ejemplo); b) y aquellas que ofrecen algo más variado y completo con la finalidad de enseñar al alumno sobre la prestación de servicios legales aplicando formas y metodologías nuevas a la vez que se tiene en cuenta la tecnología. Lo que el trabajo entiende como más adecuado para el abogado del siglo XXI es el segundo tipo de curso.

Por todo ello, uno de los objetivos del índice en su versión final es crear una taxonomía o clasificación de los programas de innovación y tecnología ofrecidos para la mejora y avance de la prestación de servicios legales.

Además, el trabajo quiere dar visibilidad a la facultades de Derecho que educan a los futuros abogados en la innovación y tecnología aplicada a la prestación de servicios legales. Y a su vez, aumentar la concienciación entre las firmas legales y potenciales empleadores de esos estudiantes.

Al final del día, se pretende que los actuales y futuros estudiantes de Derecho sepan qué habilidades y disciplinas pueden resultar de utilidad para el mercado legal del siglo XXI.

Índice de innovación en las Facultades de Derecho – Programas

El trabajo crea una clasificación de 7 programas de innovación y tecnología aplicada a la prestación de servicios legales, de acuerdo a las universidades analizadas:

1) Un centro o instituto enfocado en la misión de la innovación y tecnología aplicada a la prestación de servicios legales; 2) un Juris Doctor Concentration o el hecho de agrupar un grupo de clases bajo un certificado relacionado con la materia; 3) un LLM Concentration o Master of Laws, es decir, un programa de un año normalmente pensado para que un abogado de otro país aprenda los principios básicos del ordenamiento jurídico del país de acogida, simplemente que aquí con mayor enfoque en la innovación; 4) una Clínica Jurídica para que los estudiantes pongan en práctica en un entorno real y bajo supervisión los nuevos modelos y conocimientos; 5) una Incubadora o Aceleradora de proyectos en la materia; 6) una iniciativa pública para incorporar en el programa de la carrera este tipo de enseñanzas y; 7) un programa para ejecutivos o escuela de negocios que eduque en la innovación e implementación de la tecnología en la prestación de servicios legales.

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Las clasificación de programas ofrecidos por las facultades de Derecho y los más habituales

Como puede comprobarse, el centro de innovación, la concentración de clases bajo algún tipo de certificado y la clínica jurídica son las fórmulas más comunes para los estudiantes, mientras que la escuela de negocios es la tercera fórmula más ofrecida en general y a priori la más obvia para los ya licenciados que quieran actualizarse.

Índice de innovación en las Facultades de Derecho – Materias

¿Pero qué materias o disciplinas son las enseñadas en esos cursos que apuestan por el aprendizaje de la tecnología y la innovación a la hora de proporcionar servicios legales? Pues la lista alcanza las 10 materias:

1) La parte de negocio de ser abogado, desde la gestión del conocimiento a la externalización del trabajo, el marketing, la tarificación de los servicios o las tendencias y modelos actuales en el sector legal.

2) La mejora de los procesos, por ejemplo poniendo a los clientes en el centro, con la importancia de testear y mejorar las ideas (con modelos tipo Lean, Design Thinking o similar) o valorar y aprender de las personas que realizan el trabajo (el llamado “Go to the place where the work is done”).

3) Liderazgo y técnicas relacionadas para abogados.

4) Gestión de proyectos, desde procesos Agile a sistemas más comunes pero que facilitan la buena planificación de las tareas.

5) Emprendimiento legal mediante teorías, metodologías, disciplinas y herramientas que mejoren la creatividad, innovación y emprendimiento de los estudiantes de Derecho a la hora de producir nuevos modelos de negocio, generar ideas y mejoras que se puedan poner a prueba o su correspondiente ajuste.

6) Derecho computacional, desde saber programar a conocer sus principios básicos, el estudio de los algoritmos, la introducción a sistemas expertos o la automatización de procesos.

7) Métodos empíricos o la prestación de servicios legales teniendo en cuenta métricas propias de la profesión, para lo cual puede ayudar la visualización de datos, la estadística, la probabilidad o la distribución de datos.

8) Analítica de datos o la práctica legal con un énfasis en la predicción cuantitativa, la inteligencia artificial, el big data o el machine learning.

9) Habilidades tecnológicas básicas o el uso eficiente y competente de tecnologías sencillas que mejoran la práctica de la profesión, desde procesadores de texto, a PDFs, los metadatos, la firma electrónica o las herramientas para la gestión de expedientes y clientes (por eso hemos creado Jade). ;D

10) La aplicación de tecnología en casos reales, desde crear un chatbot legal a automatizar un proceso, responder una cuestión legal de forma más eficiente, crear y gestionar plantillas y sobretodo la identificación y diagnóstico de problemas antes de aplicar cualquier tecnología concreta.

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Las materias enfocadas a la innovación en materia legal más ofrecidas por las facultades de Derecho analizadas

Por lo visto, la parte de negocio y de emprendimiento son las que por ahora reciben mayor atención. Si bien la parte de emprendimiento normalmente está relacionada con el asesoramiento del abogado a startups, no que el abogado piense en nuevas formas de prestar el servicio o facturar por una tarea. La gestión de procesos y de proyectos son las materias que por ahora menos dedicación tienen en las 38 facultades analizadas.

En conclusión, el primer índice de la innovación en las facultades de Derecho intenta romper con el clásico de que las mismas normalmente no hacen demasiado por ir más allá del puro conocimiento legal. Al centrarse en las que sí están haciendo algo, ya sea mayor o menor, se pone de manifiesto que los cursos centrados en el Derecho y una tecnología o materia concreta tienen mayor presencia por ahora (los de Law and Cibersecurity superan la treintena, por ejemplo).

Mientras tanto, el curso supuestamente ideal (centrado en la innovación y tecnología en la prestación de servicios legales), tiene menor presencia pero ya permite dibujar una lista de materias y disciplinas que, junto al conocimiento de las leyes, pueden resultar muy útiles para los estudiantes de Derecho de hoy y mañana. Al igual que muchos otros profesionales que quizá deseen reciclarse hacia las nuevas oportunidades que el mercado legal irá generando.

Sumemos a eso un conocimiento razonable de inglés para los que no lo tengan como lengua materna y podemos comenzar a perfilar al profesional legal de las próximas décadas.

Ése que deberá hacer frente a la automatización del sector.

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