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  • La línea Maginot y el sector legal

    La línea Maginot y el sector legal

    El centro para el estudio de la profesión legal del Georgetown University Law Center y Thomson Reuters publicaron recientemente el “Informe sobre el estado del mercado legal en 2018”. Centrado en el mercado de EEUU, ofrece en todo caso tendencias e ideas interesantes que pueden usarse para interpretar otros mercados y países.

    Muy resumidamente, el informe viene a decir que muchos despachos de abogados todavía están batallando la última gran guerra con estrategias conocidas y usadas ya hasta casi la extenuación, pero sin apreciar suficientemente que el cambio del mercado se está acelerando y con modelos y estrategias diferentes.

    De hecho, el informe comienza analizando lo que denomina “El atractivo de las estrategias fallidas”, y dedica varias páginas a hacer un símil entre los despachos de abogados y la famosa «Línea Maginot» francesa.

    La Línea Maginot fue una masiva línea de defensa que el gobierno francés, y el Ministro de Guerra André Maginot, crearon en los 1930s con la idea de hacer frente a una posible invasión alemana. La idea era evitar que Alemania pudiera lanzar una acción militar por las fronteras que Francia tenía con Italia, Suiza y la propia Alemania, y forzarlos a ir por Bélgica, Luxemburgo y Holanda mayormente, donde el ejército francés podría con fuerzas más convencionales defenderse.

    Sin embargo, la estrategia fue un fracaso (Francia cayó en 6 semanas) ya que si bien Alemania atacó por donde los franceses esperaban, lo que los militares de Francia no habían contemplado era que la naturaleza de los conflictos armados había cambiado mucho respecto a la Primera Guerra Mundial, mayormente disputada en trincheras. De ese modo, mientras Francia esperaba que la próxima gran guerra fuera de nuevo una contienda de trincheras y martillearse el uno al otro hasta que se acabaran los recursos, de ahí la creación de una mega trinchera como la Línea Maginot, Alemania planteó un escenario completamente diferente.

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    En rojo destacado la Línea Maginot | Fuente

    Alemania iba a estrenar la llamada «Guerra relámpago» o Blitzkrieg, consistente en utilizar un bombardeo inicial y fuerzas móviles atacando con velocidad y sorpresa para impedir que el enemigo pudiera llevar a cabo una defensa coherente. Por tanto, aunque la igualdad de fuerzas entre uno y otro eran una realidad, como Francia se obsesionó con una estrategia exitosa en el pasado, pero completamente desfasada en el momento de la contienda, al final la estrategia de defensa de la Línea Maginot fue un completo fracaso.

    El informe ofrece toda esta clase de historia para indicar que resulta habitual que organizaciones de todo tipo se comprometan sin duda alguna a estrategias antiguamente exitosas aunque la evidencia presente apunte cada vez más a su actual fracaso. Al parecer esta forma de actuar está grabada a fuego en nuestros cerebros y recibe el nombre de «negligencia consensuada».

    Según los profesores Freek Vermeulen y Niro Sivanathan, este fenómeno se da cuando coinciden 6 sesgos o prejuicios dentro de esa organización o las personas responsables a la hora de decidir: 1) el grupo insiste en una inversión ya hecha esperando que si esa estrategia continua los costes de lo invertido se recuperarán 2) el grupo prefiere apostar por el futuro éxito de una inversión previa, aunque suponga añadir más recursos, que apostar por una pérdida inmediata y un cambio de dirección 3) el grupo sobreestima el grado de control que tiene sobre eventos futuros, reforzando los dos prejuicios previos 4) el prejuicio humano de ver completadas tareas o metas establecidas previamente, aunque se intuyan erróneas, y que dificulta el cambio de dirección 5) en el grupo quizá haya personas que están en contra de la forma de actuar pero creen que son los únicos y que el el resto está convencido de la estrategia y 6) en el grupo hay personas que perciben sus identidades y estatus social vinculados a sus compromisos y estrategias, por tanto consideran que retirar su apoyo a una forma de actuación que antes validaron supondría una pérdida de reputación y estatus.

    Toda esa combinación de sesgos hace que los responsables de tomar decisiones ignoren las señales que indican que su modelo o estrategia ya no funciona y redoblen esfuerzos en la decisión inicial para justificar sus decisiones previas. Y eso recibe el nombre de negligencia consensuada.

    Pues bien, el informe considera este fenómeno de la negligencia consensuada muy adecuado para definir la estrategia actual de la mayoría de firmas legales en el hoy muy cambiante mercado de los servicios legales. De esa forma, cree que muchas firmas legales están ignorando indicadores muy evidentes de que sus antiguas y exitosas formas de actuar (la gestión de procesos legales, precios, gestión de proyectos, tecnología o relación con clientes) ya no funcionan. Pero en lugar de realizar cambios de dirección, redoblan esfuerzos en sus actuales estrategias antes que arriesgarse a cambiar de rumbo de acuerdo a las cambiantes condiciones del mercado.

    De esa forma, considera que buena parte del sector, al igual que los militares franceses en los 1930s, está dispuesto a batallar la próxima gran guerra pero no preparado para hacer frente a los desafíos que se acercan.

    ¿Pero cuáles son esos indicadores de que el cambio se está produciendo y de forma acelerada? El informe entra mucho más en detalle y tampoco es éste el lugar para tratar esas cuestiones en profundidad, pero podrían resumirse en: a) un crecimiento de la demanda de servicios legales plano o negativo en los últimos 5-6 años, de lo que se deduce una reducción de la cuota de mercado de las firmas legales; b) que la mayoría de áreas del Derecho tuvieron evoluciones negativas en beneficios (menos Corporate, tributario y patentes); c) descensos en productividad (entendida como horas trabajadas facturables por abogado); d) descenso en métricas clave en grandes firmas como el Revenue per lawyer o el Profit per lawyer; e) el peligro de basar el estado del mercado en medias en las que unos pocos representan mucho y la gran mayoría muy poco (escondiendo por tanto bajadas más acusadas en grupos más numerosos); f) muy escaso gasto en inversión propia; g) el escurridizo concepto de la rentabilidad en las grandes firmas de abogados o h) la capacidad muy reducida para hacer frente a otra crisis económica (una simple cuestión de tiempo) dados los sacrificios hechos ya tras la caída de 2009.

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    El crecimiento en la demanda de servicios legales en los últimos 10 años en EEUU

    A todo ello, indica que debe sumarse la cada vez mayor presencia de prestadores alternativos de servicios legales o el incremento del gasto en servicios legales cara a los propios departamentos jurídicos de las empresas.

    El informe finaliza destacando qué puede hacerse frente a estos retos y pone algunos ejemplos de firmas o nuevos proveedores de servicios legales que en poco tiempo y con estrategias más dinámicas, de mayor inversión propia, con una apuesta por la eficiencia en los procesos de gestión, la introducción de tecnología, el análisis de datos o el desarrollo de modelos de negocio están obteniendo mejores números y métricas.

    Sea como sea, es curiosa la sensación de «urgencia» e incluso cierto «desespero» que se desprende del informe. Como si estuviera intentado decir: «¡Despertad ya, que esto sigue cogiendo velocidad y casi nadie se mueve!» De acuerdo que el informe es relativo al mercado de EE.UU. y mayormente en grandes firmas, pero creo que en cualquier caso ofrece reflexiones atractivas y llamativas que merecían la pena ser comentadas.

    Esperemos que ese símil entre la Línea Maginot y la mayoría del sector legal no se acabe convirtiendo en realidad en toda su extensión.

  • Hoy probamos a fondo… Vlex Analytics

    Hoy probamos a fondo… Vlex Analytics

    Comenzamos una nueva sección en la que hablaremos en detalle de herramientas Legaltech ya disponibles y que hayamos tenido la oportunidad de probar ampliamente.

    El objetivo es comenzar a hablar de los usos prácticos y reales de los productos y servicios que se están ofreciendo, ya que solo de teoría no podemos vivir.

    Estrenamos la sección con Vlex Analytics, a quien agradecemos su colaboración. La misma consiste en una de los pocos productos de analítica judicial o software predictivo en materia legal del mercado nacional. ¿Pero eso qué significa?

    Significa que hablamos de un servicio que aplica algunas de las ramas de la Inteligencia Artificial, como pueden ser el procesamiento de lenguaje natural o el aprendizaje automático (Natural language processing y Machine learning para los anglosajones). Las técnicas aplicadas desde esos campos permiten analizar cientos de miles, sino millones, de sentencias y extraer de las mismas información, tendencias y conocimiento no aparente a partir de ese análisis.

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    La herramienta de analítica jurisprudencial de Vlex

    Por ejemplo, con una herramienta como Vlex Analytics es posible saber cuánto tiempo tarda un determinado juzgado en resolver, qué porcentaje de recursos se estiman en una materia concreta, cuál es la pensión alimenticia que podría esperarse en un determinado caso y juzgado o la pena que puedo esperar en un determinado juzgado en por ejemplo un delito contra la seguridad vial, teniendo en cuenta grado y circunstancias modificativas.

    Puede sonar un poco a ciencia ficción, y seguro que más de uno pensará en la película Minority Report, pero no es más que el resultado de analizar un gran volumen de datos que permiten detectar patrones, tendencias y formas de hacer o actuar que a nosotros se nos escapan. Es decir, si el día a día hace que los árboles no nos dejen ver el bosque, este de tipo de herramientas nos permitirán conocer en todo momento el estado de ese bosque.

    Después de todo, el mundo jurídico está repleto de datos, además de calidad y con mucha importancia. Cierto es que el formato de esos datos no está lo suficientemente estructurado todavía en general o que el número de sentencias en formatos tratables es muy mejorable, pero resolver eso es una simple cuestión de tiempo y cierta inversión. Por tanto cada día será un poco más habitual el análisis de datos jurídicos en éste u otros sentidos.

    Sea como sea y al nivel actual, la analítica de datos jurídicos ya es presente. Ahora bien, ¿cómo podría ayudar a un abogado algo como Vlex Analytics?

    En primer lugar puede reducir mucho la barrera de acceso y conocimiento para iniciarse en la profesión. Es decir, quizá un abogado con años de experiencia puede tener una idea bastante aproximada de algunas de las cuestiones sobre las que informa la herramienta, pero para alguien que comience de cero puede resultar un GPS legal tremendamente útil.

    También puede ser una gran herramienta para preparar estrategias procesales, sobretodo en materias que uno no controle tanto o en juzgados en los que no haya tenido experiencia. Además, es una simple cuestión de tiempo que herramientas como éstas ofrezcan también el porcentaje de éxito de argumentos jurídicos de acuerdo a los artículos y sentencias más citados en sus fundamentos. Por tanto podrán alertar sobre nuevas estrategias que uno no había tenido en consideración.

    Por otro lado, otro buen uso puede ser el de obtener datos objetivos que indiquen al cliente el resultado que de forma realista puede esperarse, a efectos de tiempo de espera, importes a recibir o incluso posibles fallos. De la misma forma, tampoco sería ninguna locura plantear que en unos años un cliente pueda exigir por adelantado este tipo de información a efectos de evitar que se le prometan resultados completamente irreales. De hecho, también podría ser usado por un abogado para indicar que sus éxitos son tales que van contra lo habitual en la mayoría de casos, convirtiéndolo así en un mecanismo de promoción objetivo muy potente.

    En realidad, de la misma forma que ahora los colegios de abogados ofrecen al colegiarse el acceso a bases de datos jurídicas, es una simple cuestión de tiempo que ofrezcan a cualquier abogado la posibilidad de usar este tipo de herramienta. De la misma forma, las facultades de Derecho deberán introducir la enseñanza de este tipo de software al igual que hoy enseñan a buscar jurisprudencia.

    Lo que está claro es que el potencial que tiene medir con datos las posibilidades de un caso basándose en millones de precedentes y más allá de la pura experiencia o las mejores hipótesis, genera ya hoy y creará mañana múltiples nuevos escenarios que justo se están comenzando a perfilar.

    Dicho esto, vamos a ver cómo funciona Vlex Analytics.

    De inicio disponemos de dos opciones, navegar por tribunales o analizar un caso. Comenzaremos por la navegación en tribunales. Indicar que las referencias y menciones realizadas serán respecto al ámbito balear, principalmente en Mallorca.

    vlex_analytics_tribunal_caso

    Una vez seleccionado en nuestro caso Baleares, localizaríamos el tribunal o la sección que nos interese.

    vlex_analytics_tribunales_audiencias

    Digamos que queremos conocer los días que de media tarda un juzgado de instrucción en resolver un caso, por ejemplo el Nº 1 de Palma. Hacemos clic en Palma de Mallorca, allí en el correspondiente juzgado y obtendremos la siguiente información:

    vlex_analytics_palma_instruccion

    Además de ese dato puede comprobarse como también obtenemos quién es el titular del juzgado. Respecto a esto último, indicar que en la Audiencia Provincial de Palma, Sección penal 2 esos datos no coincidían con los reales, algo en principio debido a que la actualización de esa información es mensual y que posteriormente se realiza una corrección manual en casos concretos. Por tanto puede haber cierto desfase en algún caso.

    En relación a los titulares de los juzgados, preguntamos sobre si llegaríamos a poder obtener resultados estadísticos de acuerdo a un magistrado concreto, por ejemplo conocer el tiempo de respuesta y tipo de fallo del juez Pepe, que es el actual pero lleva solo 1 año en su puesto. Pero por lo que nos ha contado es muy complejo dar ese nivel de detalle dada toda la casuística que puede generarse en relación a la persona, lo que podría crear un sesgo muy grande. En cualquier caso, al parecer se trabaja en elementos que vayan más allá de las sentencias y puedan ofrecer algo cercano a eso.

    Volviendo al análisis, obtenemos detalles en función del tipo de asunto y una comparativa con la tendencia nacional. Es decir, el Juzgado de Instrucción Nº 1 de Palma tarda casi 68 días para unas diligencias previas, lo que sería más que la media nacional (que no se indica).

    Respecto a la información proporcionada aquí, sí es cierto que el tiempo estimado para resolver un caso en algunos puntos podría requerir de mayor contextualización. Por ejemplo, se indica que la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJ de las Islas Baleares tarda de media casi 10 meses en resolver. Pero comentándolo con abogados que trabajan de forma habitual en los tribunales de las islas, como por ejemplo Juan Segura Aguiló, se puntualizó que esa Sala del TSJ normalmente resuelve en 3-4 meses. Por tanto, lo que el sistema parece estar indicando en este caso es el periodo que va desde primera instancia hasta que resuelve el TSJ. Lo que podría generar cierta confusión inicial sobre el dato ofrecido.

    Junto a esta información también se ofrece una estimación sobre el pronóstico que puede esperarse si se decide recurrir el fallo.

    vlex_analytics_audiencia_supremo

    Nuevamente ante este dato puede generarse alguna confusión inicial. Por ejemplo, veamos el supuesto de la Audiencia Provincial, sección 4ª y el pronóstico en caso que se decida recurrir sus fallos al Tribunal Supremo (datos de la imagen superior). De primeras puede haber alguna confusión inicial sobre lo que se admite o no, y de los finalmente admitidos cuáles son estimados o no. Algo más de contextualización ayudaría.

    Finalmente, cada página ofrece las sentencias destacadas de ese juzgado o tribunal (en función de las que son las más citadas en la jurisprudencia) y los recursos se clasifican por voces del tesauro, materia por materia.

    vlex_analytics_voces_tesauro

    En este último caso puede haber alguna duda sobre los conceptos usados, que en ocasiones parecen solaparse o incluir conceptos menores en otros mayores, por ejemplo cuando se habla de Proceso Social y Jurisdicción Social sin acabar de señalar la diferencia. En principio esto se debe al problema de extraer multitud de información que luego debe ser clasificada y categorizada. Proceso que está en constante refinamiento y que a una escala de millones de documentos puede generar solapamientos como el comentado.

    En resumen, la información estadística ofrecida por Vlex Analytics es muy variada y permite llegar a una vista de pájaro del tribunal o juzgado que de otra forma difícilmente podría obtenerse. Resultando especialmente útil para quien se esté iniciando o aborde una materia o región que le resulte desconocida. Ahora bien, dado el volumen y la cantidad de datos a clasificar es posible encontrar puntos de mejora en cuanto a la contextualización de los porcentajes, la categorización de los conceptos o la precisión de los tiempos estimados. Nada que tiempo y más datos no vayan a resolver.

    Pasemos ahora a ver la segunda opción, el análisis de un caso.

    vlex_analytics_analisis_casos

    Como vemos, en esta función podemos obtener dos piezas de información: una predicción de la pensión compensatoria que asignaría un determinado juzgado o una predicción sobre la pena que impondría un concreto juzgado según el tipo penal y las circunstancias del caso.

    Vamos a predecir una pensión alimenticia. Para ello indicamos el número de hijos dependientes, los ingresos mensuales del custodio y del no custodio, el partido judicial y luego el subapartado de la población.

    vlex_analytics_pension_alimenticia

    Para el partido judicial y población de Palma de Mallorca, los resultados serían los siguientes:

    vlex_analytics_partido_judicial_pension

    Por tanto, en función de los datos introducidos previamente (que finalmente han sido 1 hijo dependiente e ingresos de custodio y no custodio sobre 1.100 euros), el juzgado de Primera Instancia Nº16 de Palma sería quien antes resolvería y quien predice un importe ligeramente mayor.

    Un dato que definitivamente ofrece una idea muy aproximada de lo que uno puede esperarse en este tipo de reclamaciones, ya sea el abogado o el cliente.

    Posteriormente esas predicciones se puede guardar en el sistema.

    Vamos ahora a predecir la pena que impondría un concreto juzgado según el tipo penal y las circunstancias del caso. En este caso, seleccionaríamos el tipo penal (por ejemplo un delito contra la seguridad vial), el grado o circunstancias modificativas (ninguna) y el partido judicial.

    vlex_analytics_tipo_penal

    Los resultados que obtenemos son un primer resumen en datos y gráficos en función de los juzgados analizados: la pena de prisión y multa mínimas y máximas, resaltando el juzgado en el que es más previsible esa pena.

    vlex_analytics_dlito_vial

    Además, tenemos el gráfico (no siempre fácil de comprender) sobre las penas de prisión y multa a nivel estatal, para ver si los mínimos y máximos indicados respecto a los juzgados analizados difieren mucho respecto a la tendencia global.

    El segundo bloque de información que ofrece una predicción de un tipo penal es la pena que se puede esperar por cada uno de los juzgados analizados, el tiempo de resolución medio y la probabilidad de ser condenado.

    vlex_analytics_pena_tipo

    Parece que en el caso que hemos querido predecir la cosa pinta clara. :p

    De esta forma habríamos usado todas las opciones presentes en Vlex Analytics hoy. Es decir, la obtención de información sobre el hacer de un juzgado, la predicción de una pensión alimenticia y la predicción de una pena.

    Durante el uso de la herramienta uno aprecia algunas cuestiones ausentes en la actualidad que podrían ser deseables, como mayor transparencia sobre el nivel de actualización de las sentencias o el margen de error de las predicciones. Por lo comentado, esas mejoras en principio estarían en camino. Lo que es buena noticia. Al fin y al cabo, si un profesional va a tomar como referencia la información que el sistema le da, es importante saber cómo el mismo está llegando a ese resultado.

    Sea como sea, la impresión global es muy positiva. De hecho, a cualquiera que vea un poco más allá de su día a día le resultará evidente que este tipo de software en 5-10 años serán tan o más imprescindible que una base de datos jurisprudencial, por poner un ejemplo de tecnología jurídica común. Sí, quizá hoy los abogados con mayor experiencia puedan considerarlo simplemente una forma objetiva de confirmar parte de sus intuiciones. Pero cuando se incorpore la posibilidad de predecir resultados o calcular el éxito de un «argumento jurídico», ese nivel de precisión jurídica puede ayudar mucho al plantear un caso.

    Para profesionales más jóvenes, aquellos que se estén iniciando, los que quieran cambiar de rama de actuación o estudiantes de Derecho, la utilidad creo que salta a la vista. En lugar de manejarse a tientas en el mundo procesal uno puede obtener un perfil muy ajustado de aquello a lo que deberá hacer frente. Además, algo así reduce mucho la curva de aprendizaje y acceso a determinado conocimiento entre abogados noveles y los que llevan muchos años en la profesión.

    Todo ello sin olvidar que este tipo de herramientas no son más que el inicio de la analítica legal en el sector o el «Moneyball jurídico». Ya que si bien los abogados no deben sobrestimar la utilidad actual de la IA en el sector jurídico, tampoco deben subestimar las funciones que ofrecerá en un mañana.

    Para más detalles sobre Vlex Analytics y solicitar una demostración, puede consultarse su web.

    ¡Hasta la próxima!

  • Entrevista con los legaltechies de… Zegal

    Entrevista con los legaltechies de… Zegal

    Volvemos con una nueva entrega de “Entrevista con los legaltechies de…”, espacio en el que queremos hablar con los creadores y responsables de proyectos Legaltech, ya sean nacionales o internacionales, para conocer a las personas y equipos que impulsan este tipo de proyectos.

    Al fin y al cabo, si bien la Legaltech es una rama muy pujante del Derecho, se encuentra todavía en una fase inicial que requiere soporte y visibilidad para todas las iniciativas que surjan en este ámbito.

    De ahí la intención de dar a conocer desde estas páginas proyectos, iniciativas y empresas Legaltech que resulten interesantes y de la mano de sus responsables.

    Dicho esto, nos acompaña hoy Zegal (anteriormente conocida como «Dragon Law»). O lo que es lo mismo, nuestra primera entrevista internacional. Zegal consiste en una solución de software legal en la nube para startups que requieren documentación y asesoramiento legal ilimitado mensualmente. Pero también puede ser una gran herramienta para abogados o despachos, ya que pueden convertirse en quien realice ese asesoramiento legal a la startup o usar el software como marca blanca para trabajar con sus propios clientes. Con presencia ya en Hong Kong, Singapur, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda, es una de las soluciones de este estilo más interesantes.

    Nos acompaña hoy Chris Sykes, Head of New Business – UK y co-fundador de Zegal (y con conexión española), al que le agradecemos su participación.

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    El logotipo de Zegal

    1.- ¿Quién es Chris Sykes?

    Soy un abogado inglés de Manchester y cofundador de Zegal. Prestaba servicios legales en la compleja área de los «delitos de cuello blanco» antes de trasladarme a España y comenzar a trabajar como profesor de Derecho y habilidades jurídicas.

    2.- ¿Qué es Zegal?

    Zegal es una una plataforma online que permite a las empresas crear, almacenar y firmar digitalmente y de forma legal documentos. Nuestro sistema solicita al usuario una serie de cuestiones sencillas y entonces el software genera un documento, como por ejemplo un pacto de socios o un contrato laboral. Nuestros usuarios pagan por el servicio mediante suscripción, lo que les proporciona la habilidad de generar un número ilimitado de documentos a partir de un conjunto de plantillas prácticas y útiles pensadas por y para cada jurisdicción en la que trabajamos (Hong Kong, Singapur, Inglaterra y Gales, Australia y Nueva Zelanda).

    3.- ¿Qué motivó el nacimiento de Zegal?

    Comprendimos que muchos responsables de empresas eran incapaces de proteger sus negocios o llevar a cabo tareas legales sencillas ya que tenían muy poco o ningún presupuesto para las mismas o preferían quedar a a espera hasta que no queda más remedio. De hecho, lo normal eran negocios que usaban plantillas de conocidos o encontradas a través de Internet, aunque no se ajustaran a sus necesidades.

    Nos dimos cuenta entonces que había un lugar en el mercado para una herramienta de estilo “Hazlo tú mismo” que los dueños de un negocio (especialmente los fundadores de startups) podrían usar con confianza y a su conveniencia, ya sea por su cuenta y riesgo o con la ayuda de una firma legal que les aconseje a través de la plataforma. Y todo ello por un importe mensual.

    4.- ¿Qué tipo de financiación usó Zegal para comenzar el proyecto?

    Tuvimos la fortuna de ver financiado nuestro proyecto a través de Angels Investors que vieron el potencial y gran escalabilidad de nuestro modelo de negocio, lo que nos ha permitido reunir a un equipo de más de 60 personas en cinco países en un plazo de tres años desde el lanzamiento.

    5.- ¿Cual es el modelo de negocio de Zegal?

    Zegal es una solución “Software as a Service” que puede funcionar como un B2B o que puede ser usada por una firma legal mediante una versión de marca blanca. Nuestros usuarios pagan un pequeño importe de forma recurrente y ofrecemos tres tipos de planes con diferentes conjuntos de documentos, así como el acceso a otras características como las integraciones o la consultoría legal.

    6.- Zegal se centró desde el principio en el segmento de las pequeñas y medianas empresas, ¿crees que la Legaltech se está preocupando suficientemente de ese segmento teniendo en cuenta lo grande que resulta?

    Creo que la razón por la que comenzamos Zegal fue debido a que la abogacía tradicional estaba teniendo dificultades a la hora de ayudar a las pequeñas y medianas empresas. Es decir, había muchos abogados intentando ayudar a startups con servicios más económicos o incluso pro-bono, pero no había una solución para aquellos con presupuestos más bajos.

    La Legatech se enfoca muchas veces en la ayuda a abogados o mitigar el coste de grandes y complejos casos, pero estoy viendo un crecimiento en iniciativas Legaltech que ofrecen soluciones para pequeñas y medianas empresas.

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    Chris Sykes, Head of New Business – UK y co-fundador de Zegal

    7.- Para un negocio, ¿cómo es Zegal distinto de un vendedor de plantillas legales? De hecho, si el negocio ya tiene un departamento legal o alguien que internamente resuelva las cuestiones legales, ¿puede Zegal ser útil como herramienta?

    Somos muy distintos de un vendedor de plantillas legales. Una plantilla es un instrumento muy estático que normalmente es difícil de rellenar y en el que es fácil cometer errores. Por tanto, si bien una plantilla puede ser muy útil para un caso puntual, nosotros ofrecemos una plataforma que te permite realizar un gran rango de actividades legales de forma rápida y sencilla.

    8.- Si eres un despacho o abogado también puedes usar Zegal, y tal y como lo indicáis, de una forma completamente nueva. ¿Cuál es esa nueva forma de trabajar?

    Tratamos con los abogados de varias formas. Los despachos de abogados usan una versión de marca blanca de nuestra plataforma para servir a sus clientes. Eso significa que utilizan nuestros documentos o los suyos (que nosotros automatizamos) en una plataforma que tiene la misma funcionalidad que Zegal pero con la marca que la firma requiera.

    La segunda y más común forma de trabajar es a través de nuestro «Plan Premium». Un cliente nuestro que desee suscribirse a nuestra plataforma y también requiera soporte legal, puede darse de alta en el servicio y tener acceso a un despacho de abogados independiente a través de la funcionalidad de chat. De esa forma pueden comunicarse directamente a través de nuestra plataforma.

    El «Plan Premium» es en realidad una nueva forma de trabajar en tanto en cuanto nuestros clientes tienen acceso a soporte legal de forma adecuada y por un extra mensual (que se lleva el despacho de abogados). Mientras tanto, la firma legal obtiene un cliente de tipo startup que normalmente no se habría podido costear ese soporte legal continuado.

    9.- En el largo plazo, y teniendo en consideración la cantidad de contratos y acuerdos que estáis manejando y almacenando, ¿ves esos datos con suficiente potencial como para ser analizados y proporcionar nuevos conocimientos y tendencias legales?

    Tenemos planes para usar nuestros datos en materia de análisis. ¡Estad atentos!

    10.- Zegal se encuentra ahora mismo disponible en Singapur, Australia, Nueva Zelanda y Reino Unido, ¿ves alguna diferencia grande entre las comunidades y mercados Legaltech de esos países?

    Existen grandes diferencias entre los distintos países.

    En Hong-Kong fuimos el primer negocio Legaltech, pero en el Reino Unido somos ya parte de una creciente e influyente comunidad de emprendedores y firmas legales innovadoras. Por ejemplo, en Singapur su Academy of Law ha lanzado una aceleradora legal (llamada FLIP) que demuestra el compromiso del mercado con esa área. Y algo parecido puedes ver en otros muchos países.

    11.- En el largo plazo, ¿qué impacto podría tener la Legaltech en la prestación y comercialización de servicios legales?

    En el largo plazo veo a la automatización y la inteligencia artificial afectando a una gran cantidad de actividades legales rutinarias, y por ello veo el rol de los abogados cambiando. Las firmas legales se convertirán en una mezcla abogados e innovadores o ingenieros legales, y muchos de ellos trabajando en ambas áreas.

    12.- ¿Existen planes de traer Zegal a España en el futuro cercano?

    Me encantaría (más habiendo vivido tres años en Madrid). Además, nuestro software puede usar cualquier idioma.

    En todo caso, nuestro foco actual es el Reino Unido pero no descartaría expandirnos a otros mercados europeos. La Legaltech es importante en España tanto por el número de pequeños emprendedores como por las firmas legales (como Cuatrecasas) que están impulsando la industria.

    Para más información sobre Zegal podéis consultar su web.

  • Los gráficos de la Legaltech española

    Los gráficos de la Legaltech española

    Actualizado a: 7 Febrero de 2018, con el gráfico de la IA Legal en España

    Durante el año pasado escribimos ya mucho sobre Legaltech, y mucho más que lo haremos durante este 2018.

    Sin embargo, al final es indudable que una imagen vale más que mil palabras. Y una materia como la Legaltech no debe ser ajena a ello. Sobretodo cuando una rama cercana y de la que hablaremos pronto, el Diseño Legal, aboga mucho por la transmisión de conocimiento legal más allá de las palabras.

    Por ello comenzamos el año presentando el que esperamos que sea el primero de muchos gráficos de la Legaltech española, europea y quizá mundial. A lo largo del año vamos a transmitir mucho conocimiento sobre Legaltech en palabras, pero algunas materias y cuestiones concretas también deben existir de forma más visual y fácil de comprender quizá.

    En este artículo los iremos recopilando y organizando.

    Este primer ejercicio de visualizar la Legaltech española se concreta en algo que ya se ha podido ver en otros mercados, como el alemán o el francés, un compendio de los principales nichos de la Legaltech de cada país de forma visual, mediante los logos de cada empresa y categorizados según el área de actuación.

    legaltech_españa_febrero_2018
    Nuestro primer gráfico de la Legaltech española, los principales nichos

    En el caso español, y según nuestros datos, hay 5 grandes categorías en nuestro mercado: 1) software de gestión para despachos y abogados, 2) plataformas para adquirir y/o generar contratos online, 3) plataformas de intermediación para que los abogados se den a conocer y los clientes encuentren al profesional que necesitan (los llamados marketplaces jurídicos), 4) los servicios para plantear reclamaciones legales de todo tipo desde el sofá de casa mediante Internet y 5) los servicios para recopilar y generar con seguridad evidencias digitales.

    La versión de Febrero 2018 suma un servicio en Marketplaces Jurídicos (Entre Letrados), uno en Reclamaciones Online (Reclama por Mí) y dos en Evidencias Digitales (ConfirmSign y Validated ID o Vidsigner).

    Si bien la categoría de servicios para responder consultas online es grande y en el post original hablamos de él como uno de los grandes nichos, es verdad que cada vez es más difícil separar esa categoría de los marketplaces jurídicos (que de forma habitual incluyen esa función también en sus servicios). Además, en el último año han desaparecido algunos de los servicios que estaban completamente centrados en la materia de las consultas legales online.

    Por todo ello se ha preferido destacar la categoría de plataformas para reclamaciones legales online.

    By the way, we have an English version too:

    legaltech_spain_february_2018
    Legaltech in Spain, principal markets

    Presentamos un nuevo gráfico relativo a los servicios con origen en España, o un importante vínculo con el territorio, relativos al área de la inteligencia artificial aplicada al sector legal. En este sentido podemos hablar de hasta seis ejemplos, cinco de ellos vinculados a los servicios de analítica jurisprudencial y el restante vinculado con las tareas de e-Discovery o localización y búsqueda de datos. Dichos servicios son: Vlex Analytics, Jurimetría, Tirant Analytics, Legal Data, Deepion y Onna.

    Aquí el gráfico:

    legaltech_ia_legal
    6 ejemplos de IA Legal con origen en España o importante vínculo al territorio

    Pues eso, iremos durante el año compartiendo otros gráficos interesantes y actualizando los ya publicados. Hay mucho por contar y mostrar.

    Continuará…

  • La Legaltech para abogados que veremos en 2018

    La Legaltech para abogados que veremos en 2018

    Llega el final de año y eso siempre es buen momento para mirar atrás y hacer balance.

    Pero también es una buena ocasión para mirar adelante e intentar avanzarse a algunas de las tendencias, ideas y movimientos que veremos en el nuevo año.

    Pues bien, aprovechando que estos días la American Bar Association publicó su lista de 15 proyectos Legaltech seleccionados para su Startup Alley Competition en la 2ª edición del TechShow, que celebrará el próximo 7 a 10 de marzo de 2018, creo que esos proyectos son una buena excusa para mirar un poco hacia delante y ver qué se aproxima en 2018 año en materia Legaltech.

    Antes de nada, decir que la mayoría de estos proyectos están pensados para abogados y despachos. Por tanto no es Legaltech a nivel de consumidor, área en la que se están dando otro tipo de novedades y de la que también doy una pincelada.

    La lista me parece interesante ya que los proyectos son muy nuevos y no el típico servicio de revisión de contratos, análisis en due dilligence o similar. Por tanto, apuntan ya a áreas mucho más específicas y son iniciativas más diversas.

    Por cierto, si alguien tiene curiosidad sobre predicciones en materia de IA Legal, aquí un buen resumen del año y pautas de futuro. En resumen, en 2018 llega la hora de mostrar usos prácticos de la tecnología (que los hay) y abandonar las abstracciones y el hype.

    legaltech_2018.001

    Vamos con ello:

    • Book- it Legal, o una plataforma web para conectar a abogados y estudiantes de Derecho para encargar tareas por proyecto. Por ejemplo para revisar documentos, investigar una materia o redactar un artículo. Pretende que los abogados puedan recurrir a «mano de obra» más económica a la vez que los estudiantes tienen nuevas y más diversas vías para obtener su primera experiencia y sueldo en el sector. En Europa hay algo parecido con F-Lex. Y de forma similar, Vortex Legal  quiere convertirse en el Expedia del Derecho, facilitando la localización y puntuación de cualquier tipo de profesional relacionado con el mundo jurídico (peritos, traductores, intérpretes, detectives y demás).
    • Gideon, o un asistente legal avanzado que opera a nivel externo e interno. Es decir, puede hacer de primer punto de contacto con un potencial cliente pero a la vez puede servir para informar a un cliente sobre el estado de su caso. Con la mínima intervención humana. Para ello se integran con el CRM de la firma, obteniendo tanta información como sea posible e incluso permite referenciar los clientes que no interesen a la red interna de abogados de la plataforma. Por cierto, tenemos otros asistentes legales en camino en 2018, como Lara o la nueva versión de Larissa.
    • Time Miner, o un sistema para medir el tiempo de trabajo dedicado pero con la particularidad que solo funciona en móvil. El software monitoriza toda la actividad realizada con clientes y de forma automática, sin tener que hacer nada extra, entrega un informe diario del tiempo dedicado a escribir un mail o hacer una llamada. TotemTimer intenta hacer algo así pero a nivel de hardware y Ping dice ser el Fitbit de los abogados. Mientras tanto, Digitory Legal hace el camino al revés, usar machine learning para predecir el coste de una tarea y los plazos a que implicará.
    • Voluble, o el análisis de datos no estructurados en redes sociales, foros e Internet en general para extraer tendencias y datos útiles en materia legal. Desde ayudar a fundamentar una propuesta en propiedad industrial, a probar un problema de competencia desleal o publicidad engañosa. Social Evidence también analiza contenido en Internet para buscar, localizar y usar información de medios sociales con relevancia legal para un concreto caso. Al igual que Evichat, que hace un «peritaje» de un dispositivo móvil para luego facilitar la localización de información relevante en un asunto. Y en parte relacionadoLoom Analytics también busca trabajar la analítica jurídica en datos no estructurados, en este caso en asuntos que se resolvieron mediante acuerdo extrajudicial pero en los que interesa conocer qué hubiera pasado de haberse llegado a juicio.
    • Qualmet, o una plataforma SaaS para que departamentos legales de mediana y gran empresa midan y auditen el valor proporcionado por los servicios legales externos que tengan contratados. También en la línea de simplificar y trazar adecuadamente contrataciones muy complejas está SimplyAgree. Y pensando en el abogado unipersonal que quiere automatizar todo lo posible el proceso de redacción de contratos y documentación legal, Lawyaw intenta darle una nueva vuelta de tuerca a la materia aplicando de forma agresiva la detección de errores, duplicidades y demás.

    Y antes de acabar, creo que merece mención otra área que también verá el próximo año numerosos proyectos interesantes. Se trata del llamado «Access to Justice» o favorecer el acceso a la Justicia y a servicios legales mediante la tecnología a personas con menos recursos. Un problema muy serio y en el que la tecnología puede ayudar. En ese sentido hay iniciativas llamativas como la de MetaJure (un gestor inteligente de documentos legales) que por cada dólar obtenido en sus rondas de financiación ofrece gratis una cantidad equivalente de sus productos a servicios legales gratuitos, de bajo coste o del turno de oficio. Otro destacable es HelpSelf Legal, un chatbot que ofrece información jurídica básica a víctimas de la violencia de género (en España tenemos a V¡VA haciendo algo similar). Llama también la atención Pro Bono Catalog, una plataforma para dar visibilidad y atender casos pro bono de forma estructurada, geolocalizada y centralizada, o JustFix, un servicio online de ayuda legal gratuito en Nueva York para personas en riesgo de exclusión que necesiten consejo en reclamaciones inmobiliarias o relacionadas con la vivienda.

    Y estos serían algunos de los proyectos que veremos durante el año que viene.

    Definitivamente no consisten en la típica plataforma de venta de plantillas legales, marketplace jurídico o CRMs al uso, aunque también los hay o son ideas que sirven como punto de partida en algunos casos. Pero para ser proyectos que están dando sus primeros pasos, la apuesta tan fuerte por analítica de datos legales, la aplicación de técnicas complejas como machine learning o NLP que realizan o los enfoques que ofrecen son francamente nuevos y a tener en cuenta.

    Y eso que no he mencionado blockchain o contratos inteligentes (aunque ya lo hice hace unos meses), tecnologías que muchas quinielas señalan como una de las que más potencial tendrán en 2018 en materia legal. Sea como sea, si startups legaltech ofrecen ya esto, quién sabe lo que pueden traer durante 2018 los grandes jugadores. Los seguiremos de cerca.

    ¡Felices fiestas!

  • El fenómeno de los legal hackathon se hace mundial

    El fenómeno de los legal hackathon se hace mundial

    Esta semana se ha anunciado el primer Legal Hackathon a escala mundial, el llamado «Global Legal Hackathon«.

    La voluntad es unir a programadores, abogados, diseñadores y otros perfiles del 23 al 25 de Febrero de 2018 para crear el embrión de proyectos legales que puedan favorecer la mejora del sector jurídico en materias como el acceso a la Justicia, el desarrollo de negocio, la formación o cualquier otro que uno pueda imaginar.

    La iniciativa está abierta a despachos de abogados, facultades de Derecho, colegios de abogados y profesional del sector y relacionado. Pretende alcanzar 50 ciudades, 25 países y hasta 10.000 personas, con una ronda final en Nueva York el proximo 21 de abril de 2018.

    Y aunque todavía no hay organizador localizado en España, la iniciativa parece haber generado mucho interés así que con suerte es probable que alguna acabe cuajando y se pueda llegar a participar.

    Ahora bien, ¿qué es un Legal Hackathon? A decir verdad, ¿qué es un hackathon? Y sobretodo, ¿qué puede aportar, bueno y malo, al profesional del sector legal que decida participar, patrocinar u organizar uno?

    Vamos a verlo.

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    El primer Legal Hackathon a escala mundial: www.globallegalhackathon.com

    El concepto

    Un hackathon (también llamado Hack Fest, Hack Day o Codefest) no es más que un evento en el que programadores, o personas relacionadas con el ámbito del desarrollo de software, se unen a otros perfiles como diseñadores, jefes de proyecto o abogados (que es de donde surge la versión Legal) para colaborar durante un tiempo limitado (horas, días o semanas) en el desarrollo de un proyecto de software.

    El proyecto que se cree puede ser sobre un tema libre, para un tipo de software concreto, para una empresa en particular, sobre una temática especial o para un segmento de la población específico.

    Por tanto, en el caso de los hackathon comunes el objetivo puede ser colaborar con otras personas (normalmente son equipos de 4 a 6 integrantes) para desarrollar una iniciativa de software en el entorno de trabajo y herramientas de Yahoo, Foursquare o Salesforce (que son empresas que han hecho muchos hackathon). O para crear algo al margen de una empresa y simplemente el límite es un lenguaje de programación (Java) o un área de trabajo (el desarrollo de videojuegos).

    En el caso de un hackathon sobre una materia específica, por ejemplo los legales, sigue habiendo programadores pero los equipos también están formados por abogados u otros profesionales jurídicos y el objetivo es desarrollar un proyecto de software relacionado con el mundo legal (desde una herramienta para facilitar el control de horas, gestionar el turno de oficio, favorecer la conexión entre abogados y clientes o a un chatbot legal, por ejemplo).

    En cualquier caso, también hay legal hackathons que no implican a desarrolladores (el área del Legal Design es quien más está explorando este tipo de eventos) o incluso en el mundo de la Ciencia de Datos comienzan a ser comunes los llamados Datathon (mismo concepto pero trabajando con datasets y científicos de datos más que programadores).

    Al final del día el objetivo es que cada equipo haya desarrollado su proyecto en el tiempo disponible, se haga una presentación del mismo y se elija al ganador.

    El origen

    El término «Hackathon» (una mezcla de «hack» y «marathon» o un maratón de programación experimental, ya que aquí el término «hack» no se usa en el sentido de delito informático), al parecer fue usado por primera vez en 1999. Por un lado en un evento de los desarrolladores de OpenBSD y a su vez en otro de Sun, teniendo los dos lugar durante junio de 1999.

    Por otro lado, el primer Legal Hackathon parece que fue organizado por Jonathan Askin (uno de los grandes gurús de la innovación legal) en abril de 2012 cuando era director de la Incubadora Legal de la Facultad de Derecho de Brooklyn. Si bien fue un hackathon atípico ya que al parecer fue muy teórico, todavía sin programadores y solo con ejercicios prácticos en papel. El primero con el formato comentado parece que lo realizó la Facultad de Derecho de Harvard en febrero de 2013.

    Sea como sea, está claro que el fenómeno de los Legal Hackathon es muy reciente y en el mejor de los casos tiene como mucho unos 6 años. Lo que en cualquier caso ofrece una idea de lo mucho que ha evolucionado el tema y el sector, ya que en menos de una década pasamos de una jornada casi teórica a un evento mundial que puede llegar a implicar a 10 mil personas.

    Eventos locales

    En España tuvimos el primer Legal Hackathon en mayo de 2015, en Bilbao y concretamente en la facultad de Derecho de Deusto. El mismo fue organizado por Ignacio Rodríguez Tucho y Unai Camargo Ruiz y tuve la suerte de participar en uno de los equipos.

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    Vista aérea del primer Legal Hackathon en Bilbao, en mayo de 2015

    En ese mismo 2015 tuvo lugar el segundo Legal Hackathon, en este caso durante el mes de octubre y en Barcelona. Yo ese lo seguí desde la distancia pero sé de gente que participó en el mismo y salió de allí con el chip muy cambiado.

    Finalmente, este mes de junio de 2017 hubo la tercera edición en Madrid y en principio durante la primera mitad de 2018 debería haber una nueva edición en Málaga. Os dejo la web para más información.

    A su vez, ha habido otras iniciativas que también encajan perfectamente en el concepto de Legal Hackathon. Por un lado las dos iniciativas de JustiApps organizadas por el Instituto de Innovación Legal, una en 2015 y otra en 2017 (en ésta última estuve como jurado y el nivel fue muy alto, aquí un resumen del evento).

    Además, tuvimos recientemente un Datathon sobre el sector salud y el primer Hackathon sobre blockchain, organizado por Telefónica. Y en ambos casos hubo presencia de perfiles jurídicos (no abundante, pero la hubo).

    Por tanto no está mal la cantidad de movimiento que ha habido hasta ahora en España en materia de hackathons legales o que incluyan la presencia de perfiles jurídicos.

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    En el hackathon del Instituto de Innovación Legal; noviembre 2017

    Los pros

    Participar, organizar o patrocinar un legal hackathon tiene muchos efectos positivos, ya sea un evento a nivel interno de un despacho o empresa Legaltech o una iniciativa externa en el que se participa con gente que justo acabas de conocer en ese momento:

    – Obliga a ser creativo: uno tiene el tiempo y recursos limitados para un objetivo marcado que debe convertir en algo mínimamente viable. Por tanto eso obliga a pensar diferente y con enfoques más ágiles.

    Puede dar lugar a proyectos de éxito: un hackathon interno de Facebook fue el origen del botón «Like o Me Gusta», por no hablar de las compañías de éxito que han nacido en uno (GroupMe, que acabaría comprando Skype) o que posibilitaron la creación del equipo que luego crearía un producto de éxito (Nitobi , que acabaría comprando Adobe).

    Requiere trabajar en equipo con perfiles distintos: la famosa interdisciplinariedad que tanto se demanda de los abogados jóvenes (y no tan jóvenes), así como la idea de profesionales en T es algo que puede verse potenciado (o enseñado) en un hackathon.

    Permite realizar un proyecto eliminando toda la burocracia: aunque el proyecto se lleve a cabo solo en una versión preliminar, el contexto obliga a tomar decisiones rápidas y ejecutivas, obviando reuniones o el típico papeleo para iniciar un proyecto.

    Genera un ambiente de camaradería importante: lo que puede reforzar un equipo recientemente formado en una empresa/despacho o comprobar cómo potenciales candidatos encajan con perfiles con los que deberán trabajar.

    Enseña a trabajar bajo presión: tener que presentar algo en un tiempo concreto y con unos mínimos exigibles te obliga a centrarte en lo fundamental y trabajar con el reloj encima.

    En el caso de un organizador o patrocinador, denota interés por la experimentación y hacer cosas diferentes: por tanto puede ser a nivel público un gran elemento de diferenciación y una demostración de espíritu emprendedor. Más con la corriente tan importante de la Legaltech como materia de fondo.

    Te puede cambiar la vida: hay muchos ejemplos online (y casos particulares que podría contar) de personas que fueron a un hackathon (legal o no) y esas horas/días les inspiraron para reenfocar su carrera, comenzar nuevos estudios o darse cuenta de lo mucho que se estaban perdiendo en su día a día profesional.

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    El momento celebración del primer Legal Hackathon en España: de 9:30 a 22:30 de un sábado

    Los contras

    Obviamente no todo iba a ser maravilloso en un (legal) hackathon, así que ahí van algunos de los aspectos negativos:

    Si quien organiza quiere ser ambicioso en el tipo de evento a realizar y la cantidad de participantes, puede ser mucho trabajo el que deba realizarse y muchas las neuronas y horas invertidas por el camino.

    Hacerlo sin objetivo claro, sobretodo si se busca algo ambicioso, puede ser entendido por algunos como una pérdida de tiempo. Es decir, si uno por ejemplo no busca mejorar internamente el trabajo entre departamentos, impulsar la innovación a nivel de empresa, favorecer la obtención de talento o generar tejido empresarial, entre otras opciones, un hackathon en el fondo es un evento experimental para hacer cosas y crear comunidad. No mucho más. Eso para muchos es muy útil y necesario, pero para otros tantos es un sin sentido poco rentable.

    Si se hace a nivel de empresa y entre semana puede verse como tiempo perdido que luego debe recuperarse. Si se hace en fin de semana puede verse como un evento que te deja fundido (mentalmente, aunque también en el físico por la tensión que se acumula) y que luego debes arrastrar durante los días laborables de la semana siguiente. :p Por tanto en un caso y otro dar motivaciones interesantes es clave para favorecer la participación.

    – Si se participa con la idea de ganar, llevarse un premio, crear un proyecto de éxito o encontrar partners para un negocio, puede que el evento sea una decepción. Después de todo, lo raro es ganar, pocas veces el premio compensa la cantidad de trabajo de esos días y la conexión con el equipo puede ser fenomenal o un desastre. Por tanto es bueno ir con la idea de pasar un rato divertido, para hacer cosas nuevas que te obligarán a pensar de otra manera y en el que conocerás a gente interesante.

    Normalmente casi todos los proyectos nacidos en el hackathon mueren allí mismo, incluso los que ganan:  quizá los celebrados a nivel interno sí tienen más éxito en ese sentido, pero los organizados para que cualquiera se apunte normalmente acaban en una gran experiencia para los participantes, pero luego cada uno vuelve a su vida normal y la mentalidad creativa y sin barreras de esos días/horas se ve normalmente absorbida por la rutina, la distancia o la falta de interés.

    En los Legal Hackathon nunca es fácil encontrar suficientes desarrolladores que quieran participar: parece que el sector legal no resulta lo suficientemente atractivo para un desarrollador, por mucho que su vida esté envuelta y condicionada por miles de normas. Por tanto siempre faltan perfiles técnicos. Si queremos que siga habiendo legal hackathons no solo los abogados deben ser los primeros en querer apuntarse, también deben ser los primeros en hacer atractivo para el ciudadano normal (y en este caso el programador en particular) el mundo legal.

    En resumen: los legal hackathon molan, participar en muy divertido e intenso, se aprende mucho y organizarlos/patrocinarlos puede ser un gran movimiento a efectos de publicidad o captación de talento. Pero como todo tienen sus problemas y dificultades (algunas muy relacionadas con la propia profesión). Yo en todo caso los recomiendo mucho.

    Sea como sea, el primero a escala mundial se acerca y todavía no tenemos host local en España, aunque sí hay muchos profesionales con ganas de participar.

    Por tanto, ¿alguien que se se anime? 🙂 Aquí los detalles por si hay ganas.

    ¿Continuará?

  • Be legal geek, my friend

    Be legal geek, my friend

    Un post de Bárbara Román Méndez de NoLegaltech

    Hace ya un mes de la Legal Geek y aún estoy digiriendo todo lo que vivimos en esos días.

    La mayor concentración de legaltechies por metro cuadrado en Europa y nosotros estábamos allí. Tanto Kuartillo como yo acudimos al evento en el barrio hipster de Londres con mucha expectación. Así que ahí van unas líneas con algunas de las experiencias que vivimos y mis reflexiones sobre ellas.

    1. Spain is different

    Más de 1.000 asistentes de 20 países distintos… y 7 eran de España. Es curioso ya que muchos se habían enterado del evento en el I Congreso Internacional de Legaltech y Startups Jurídicas que tuvo lugar en Donosti en el mes de mayo, donde participó como ponente el organizador de la Legal Geek, Jimmy Vestbirk.

    Parece que el creciente interés por las aplicaciones tecnológicas en el mundo legal que está convulsionando desde hace varios años el panorama tarda un poco más en llegar a España, y eso que aquí también se mueven cosas ¿Fue por el idioma? ¿Porque no somos capaces de mirar más allá de nuestras narices? Más curioso resulta constatar que ni siquiera los grandes despachos nacionales se preocupan por conocer el escenario internacional, aunque sí vimos abogados de algunas Big en el escenario e interaccionando entre los asistentes como uno más de la tribu.

    Cierto que hubo dos circunstancias que ayudaron a que esto fuera así:

    No se permitía el uso de corbata, aunque si que faltó imaginación para los que vinieron en traje. 😉

    Las identificaciones eran nominales, es decir, únicamente aparecía tu nombre. No el cargo, no la empresa, sólo la persona, que al fin y al cabo era lo que importaba.

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    La lista de valores del Legal Geek era muy anti corbata

    2. Mujeres por todas partes, y algunas con su propio chip. Y no pasa nada

    Creo que la sorpresa más agradable que me pude llevar fue ver a tantas mujeres increíbles reunidas en un único escenario. Directoras de proyectos, CEO’s de empresas tecnológicas, abogadas de primera línea e incluso un alto número de mujeres entre los asistentes. No se habla de lo que no se ve, y el hecho de que acudieran a este evento reafirma la convicción de que llegamos pisando fuerte. No es que se haya dejado de identificar negocios de altos vuelos o tecnología con los hombres, pero es una pequeña victoria conocer que muchas mujeres están en la carrera legaltech para llegar las primeras con sus empresas a la meta.

    Quedaos con estos nombres: Katherine Ainsley (Tikit), Dana Denis-Smith (Obelisk), Christina Blacklaws (Cripps), Somya Kaushik (Esq.Me), Emily Forges (Luminance), Sarah Goulbourne (la que tenía el chip implantado en su mano, de Gunnercooke), Denise Nurse (Halebury), Mary Bonsor (F-LEX), Amanda Smith (ODI), Anna Boffetta (Balderton) y Betty (la furgoneta del Road Trip de Jimmy) y pensad por qué no hay ninguna española entre ellos. Shame on you!

    3. Mucha gente haciendo un poquito puede conseguir algo grande de verdad.

    Legal Geek no es sólo un evento anual, es una comunidad impulsada por Jimmy que colabora para que este evento pueda hacerse. Impulsan un ecosistema a través de liderazgo, innovación y apoyo a las startups legales, y además lo hacen inspirando, conectando y educando a la comunidad. No son grandes líderes forjados en entornos académicos o en los grandes despachos, son personas que ponen su capacidad y su energía al servicio de esa comunidad, y lo hacen aportando lo que tienen, sin buscar grandes recompensas ni reconocimiento. Lo hacen porque saben que pueden, y quieren hacerlo. Y eso es fantástico.

    Este evento ha sido único en su especie, no sólo por la fauna que ha conseguido reunir, sino por el espíritu que desde el inicio ha marcado el ritmo. Una vez que te rindes a que has venido a aprender, a escuchar, a aportar en la medida de lo posible, a exhibirte un poco frente a tus iguales, la sensación es la de estar en casa de un buen amigo. El espacio era cómodo y multifuncional, podías elegir en todo momento si asistir a las conferencias o pasear por la Avenida de las Startups, había sitio para la creatividad en la esquina de The Law Society o para un café en las mesas, música, comida sana, photo call…

    Si no fuera porque estuve allí, no diría que en el evento participaran abogados. Creo que todos estábamos demasiado relajados disfrutando para caer en la cuenta.

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    Hasta césped había en la Legal Geek

    4. Focus Pocus!

    Esta frase es de Jorge Morell pero estoy a punto de tatuármela en la piel, porque a veces se me olvida. (Nota de Jorge :p se trata de un juego de palabras con el “Hocus Pocus” latino, una expresión con cierto componente mágico, y usada por muchos magos al realizar sus trucos, que en su versión “Focus Pocus” intenta invocar a ese foco en lo importante que tantas veces se nos escapa).

    Por una parte, enfocarte en Legaltech te da una verdadera perspectiva de todo lo que está ocurriendo, y te ayuda a adelantar algunos movimientos para coger cierta ventaja a la hora de posicionarte en el mercado, de ahí la importancia de que se celebren este tipo de eventos (aunque os puedo asegurar que este es único en su especie) en todo el mundo. Por otra, centrarte en un negocio de nicho donde tú eres el único que ocupa el espacio de la oferta ayuda a que ocurran cosas tan alucinantes como que Airbnb se interese y adquiera tu negocio, como le ocurrió a Srin Madipalli, de Accomable, que acudió a presentar su Startup a Londres y un mes más tarde se anunciaba su venta en los medios.

    Concéntrate en lo que de verdad haces bien, porque nunca sabes dónde está el negocio, que se lo digan a Srin. La diferencia entre el éxito y el fracaso es muy pequeña y el mundo legaltech es bastante binario: lo haces bien o lo haces mal. Y cuando lo haces bien, de verdad que se nota. Todo el mundo lo nota.

    5. Los grandes ya lo huelen, pero aún tenemos una ventaja

    Entre los patrocinadores del evento, destacó uno sobre todos: Freshfields. ¿Qué necesidad tiene una de las mayores firmas de abogados del mundo, enfocada en corporate, de patrocinar un evento así? ¿Alguien lo hubiera dicho hace cuatro o cinco años, que un evento geek en Europa sería apoyado por un despacho así? A pesar de su ausencia en la Legal Geek, los grandes despachos nacionales intentan meterse en el mundo legaltech, con mejor o peor fortuna.

    La buena noticia es que la tecnología nos iguala un poco más a todos, y que si llegas antes, el premio te lo llevas tú. Grandes despachos implican largos y burocráticos procesos, donde el margen de decisión es pequeño y el tiempo de reacción a determinadas cuestiones es muy lento. Al menos muy lento para la velocidad a la que se mueven el mercado y la tecnología.

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    La furgoneta Betty y Bárbara en su momento fotocall

    Si eres pequeño y quieres dar guerra, este es tu momento. Nunca ha existido mejor ocasión para pelear por un trozo del mercado. Si eres pequeño eres ágil, te mueves rápido, reaccionas pronto y llegas primero. En las conversaciones que mantuve con diferentes personas en la Legal Geek eché de menos algo que cada vez es más habitual en España: las excusas. Nadie puso excusas.

    Nadie se lamentó por no tener financiación, por no tener los contactos, por no poder iniciar un negocio, por no llegar a los grandes clientes. De hecho más bien al contrario, todos compartían un cierto entusiasmo por contar cómo consiguieron el dinero (o cómo lo estaban buscando), cómo enamoraron al socio de una gran firma para que se sumara al proyecto o cómo encontraron a sus empleados con beneficios sociales en lugar de grandes cheques. Hacer las cosas de forma distinta es posible y desde luego lo mejor para llegar a resultados distintos es hacerlo así.

    Espero poder tener la oportunidad de volver a Londres y participar de nuevo en la siguiente Legal Geek, porque como recarga de batería no tiene precio.

     

     

     

  • Cómo una facultad de Derecho puede apostar por la innovación y la tecnología

    Cómo una facultad de Derecho puede apostar por la innovación y la tecnología

    La semana pasada la Facultad de Derecho de la Michigan State University en EE.UU., y más en concreto Daniel W. Linna Jr. como director de su LegalRnD – The Center for Legal Services Innovation, publicaron el primer índice de innovación en las facultades de Derecho.

    Ya en agosto de este año habían publicado un índice de innovación en firmas legales (del que también hablaremos pronto). Pero mientras la innovación en despachos es un tema más común, la innovación en facultades de Derecho no es una cuestión tan tratada. Sin embargo, su papel es fundamental ya que son las que generan a los abogados del futuro. Profesionales que si no están preparados para el mercado que se acerca pueden encontrarse un camino muy cuesta arriba.

    Basta decir que The Law Society del Reino Unido publicó la semana pasada un informe según el cuál espera que en los próximos 20 años desaparezcan 67.000 puestos de trabajo en el sector legal británico debido a la automatización.

    Por tanto, es muy importante que los abogados del presente (y del futuro) estén preparados para hacer frente a los cambios que vienen. Y una buena formación a los estudiantes de Derecho en materias que van más allá del puro Derecho será clave.

    En ese sentido creo que el índice publicado puede resultar de gran ayuda, así que vamos a ver qué se ha tenido en consideración para su elaboración y qué materias o elementos valora como más significativos para hablar de innovación y tecnología en las facultades de Derecho.

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    Las 38 facultades de Derecho inicialmente analizadas para medir su grado de innovación y tecnología

    Índice de innovación en las Facultades de Derecho – Objetivos

    Para empezar, decir que se trata de un prototipo del índice final basado en 38 facultades de Derecho de EE.UU. Entre los objetivos del estudio está medir cómo las más de 200 facultades norteamericanas preparan a los estudiantes de Derecho para la prestación de servicios legales en el siglo XXI.

    Entre las universidades que más destacan en la materia se encuentran Michigan State, Chicago – Kent, Miami, Stanford, Harvard, Georgetown o Suffolk (que recientemente anunció uno de los primeros certificados en tecnología e innovación legal). En todo caso, se señala que el trabajo no pretende crear un ranking de las facultades de Derecho en la materia, sino más bien saber qué se está ofreciendo en la actualidad desde las universidades. Para ver quién hace algo, quién no hace nada o quién da prioridad a la enseñanza en innovación y tecnología en la prestación de servicios legales.

    Y es que el trabajo separa claramente entre dos tipos de enseñanza: a) las facultades que ofrecen cursos sobre leyes y su relación con una tecnología en concreto (blockchain o IA, por ejemplo); b) y aquellas que ofrecen algo más variado y completo con la finalidad de enseñar al alumno sobre la prestación de servicios legales aplicando formas y metodologías nuevas a la vez que se tiene en cuenta la tecnología. Lo que el trabajo entiende como más adecuado para el abogado del siglo XXI es el segundo tipo de curso.

    Por todo ello, uno de los objetivos del índice en su versión final es crear una taxonomía o clasificación de los programas de innovación y tecnología ofrecidos para la mejora y avance de la prestación de servicios legales.

    Además, el trabajo quiere dar visibilidad a la facultades de Derecho que educan a los futuros abogados en la innovación y tecnología aplicada a la prestación de servicios legales. Y a su vez, aumentar la concienciación entre las firmas legales y potenciales empleadores de esos estudiantes.

    Al final del día, se pretende que los actuales y futuros estudiantes de Derecho sepan qué habilidades y disciplinas pueden resultar de utilidad para el mercado legal del siglo XXI.

    Índice de innovación en las Facultades de Derecho – Programas

    El trabajo crea una clasificación de 7 programas de innovación y tecnología aplicada a la prestación de servicios legales, de acuerdo a las universidades analizadas:

    1) Un centro o instituto enfocado en la misión de la innovación y tecnología aplicada a la prestación de servicios legales; 2) un Juris Doctor Concentration o el hecho de agrupar un grupo de clases bajo un certificado relacionado con la materia; 3) un LLM Concentration o Master of Laws, es decir, un programa de un año normalmente pensado para que un abogado de otro país aprenda los principios básicos del ordenamiento jurídico del país de acogida, simplemente que aquí con mayor enfoque en la innovación; 4) una Clínica Jurídica para que los estudiantes pongan en práctica en un entorno real y bajo supervisión los nuevos modelos y conocimientos; 5) una Incubadora o Aceleradora de proyectos en la materia; 6) una iniciativa pública para incorporar en el programa de la carrera este tipo de enseñanzas y; 7) un programa para ejecutivos o escuela de negocios que eduque en la innovación e implementación de la tecnología en la prestación de servicios legales.

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    Las clasificación de programas ofrecidos por las facultades de Derecho y los más habituales

    Como puede comprobarse, el centro de innovación, la concentración de clases bajo algún tipo de certificado y la clínica jurídica son las fórmulas más comunes para los estudiantes, mientras que la escuela de negocios es la tercera fórmula más ofrecida en general y a priori la más obvia para los ya licenciados que quieran actualizarse.

    Índice de innovación en las Facultades de Derecho – Materias

    ¿Pero qué materias o disciplinas son las enseñadas en esos cursos que apuestan por el aprendizaje de la tecnología y la innovación a la hora de proporcionar servicios legales? Pues la lista alcanza las 10 materias:

    1) La parte de negocio de ser abogado, desde la gestión del conocimiento a la externalización del trabajo, el marketing, la tarificación de los servicios o las tendencias y modelos actuales en el sector legal.

    2) La mejora de los procesos, por ejemplo poniendo a los clientes en el centro, con la importancia de testear y mejorar las ideas (con modelos tipo Lean, Design Thinking o similar) o valorar y aprender de las personas que realizan el trabajo (el llamado «Go to the place where the work is done»).

    3) Liderazgo y técnicas relacionadas para abogados.

    4) Gestión de proyectos, desde procesos Agile a sistemas más comunes pero que facilitan la buena planificación de las tareas.

    5) Emprendimiento legal mediante teorías, metodologías, disciplinas y herramientas que mejoren la creatividad, innovación y emprendimiento de los estudiantes de Derecho a la hora de producir nuevos modelos de negocio, generar ideas y mejoras que se puedan poner a prueba o su correspondiente ajuste.

    6) Derecho computacional, desde saber programar a conocer sus principios básicos, el estudio de los algoritmos, la introducción a sistemas expertos o la automatización de procesos.

    7) Métodos empíricos o la prestación de servicios legales teniendo en cuenta métricas propias de la profesión, para lo cual puede ayudar la visualización de datos, la estadística, la probabilidad o la distribución de datos.

    8) Analítica de datos o la práctica legal con un énfasis en la predicción cuantitativa, la inteligencia artificial, el big data o el machine learning.

    9) Habilidades tecnológicas básicas o el uso eficiente y competente de tecnologías sencillas que mejoran la práctica de la profesión, desde procesadores de texto, a PDFs, los metadatos, la firma electrónica o las herramientas para la gestión de expedientes y clientes (por eso hemos creado Jade). ;D

    10) La aplicación de tecnología en casos reales, desde crear un chatbot legal a automatizar un proceso, responder una cuestión legal de forma más eficiente, crear y gestionar plantillas y sobretodo la identificación y diagnóstico de problemas antes de aplicar cualquier tecnología concreta.

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    Las materias enfocadas a la innovación en materia legal más ofrecidas por las facultades de Derecho analizadas

    Por lo visto, la parte de negocio y de emprendimiento son las que por ahora reciben mayor atención. Si bien la parte de emprendimiento normalmente está relacionada con el asesoramiento del abogado a startups, no que el abogado piense en nuevas formas de prestar el servicio o facturar por una tarea. La gestión de procesos y de proyectos son las materias que por ahora menos dedicación tienen en las 38 facultades analizadas.

    En conclusión, el primer índice de la innovación en las facultades de Derecho intenta romper con el clásico de que las mismas normalmente no hacen demasiado por ir más allá del puro conocimiento legal. Al centrarse en las que sí están haciendo algo, ya sea mayor o menor, se pone de manifiesto que los cursos centrados en el Derecho y una tecnología o materia concreta tienen mayor presencia por ahora (los de Law and Cibersecurity superan la treintena, por ejemplo).

    Mientras tanto, el curso supuestamente ideal (centrado en la innovación y tecnología en la prestación de servicios legales), tiene menor presencia pero ya permite dibujar una lista de materias y disciplinas que, junto al conocimiento de las leyes, pueden resultar muy útiles para los estudiantes de Derecho de hoy y mañana. Al igual que muchos otros profesionales que quizá deseen reciclarse hacia las nuevas oportunidades que el mercado legal irá generando.

    Sumemos a eso un conocimiento razonable de inglés para los que no lo tengan como lengua materna y podemos comenzar a perfilar al profesional legal de las próximas décadas.

    Ése que deberá hacer frente a la automatización del sector.