Autor: Jorge Morell Ramos

  • Recursos específicos para abogados que quieran programar

    Recursos específicos para abogados que quieran programar

    ¿Deben los abogados aprender a programar? Seguramente esa pregunta haya surgido en más de una ocasión en el área del Derecho más enfocada a la Tecnología. Resultando las opiniones favorables y contrarias.

    Si bien el saber no ocupa lugar, personalmente no creo que por defecto todos los abogados necesiten aprender a programar. Ahora bien, entre los abogados que profesionalmente se dedican a cuestiones tecnológicas el debate sí puede tener más lógica. Los motivos para plantearse la necesidad de saber programar a mi parecer son dos:

    En primer lugar, una razón más pragmática relacionada con el día a día del abogado tecnológico, que en su tarea quizá necesite entender con precisión cómo se implementa una funcionalidad, qué flujo sigue un dato concreto o la diferencia entre librerías en una auditoría de software. Por tanto en ese contexto la programación puede ser un buen extra.

    En segundo lugar, una razón quizá más profunda y cuyo origen sea el muy recomendable libro de Lawrence Lessig, «El Código y Otras Leyes del Ciberespacio». Allí Lessig argumenta, ya en 1999, cómo el código informático (especialmente el de las grandes empresas de Sillicon Valley) es capaz de regular la conducta de un usuario de la misma forma que lo hace el código legal (algo que en 2017 resulta cada vez más evidente). En ese caso, ser capaz de conocer y entender el código informático en detalle casi se convierte en una necesidad para comprender del todo las complejidades técnico-jurídicas a las que nos enfrentamos.

    Sea como sea, en ambos casos podría argumentarse que más que saber programar puede resultar necesario tener ciertas nociones de programación que le permitan a uno entender el código, más que escribirlo. Algo así como cuando se aprende un nuevo idioma y sabemos leer en él antes que escribir (y ahí nos quedamos).

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    Un ejemplo de contrato inteligente o smart contract en «A Gentle Introduction to Smart Contracts».

    Ahora bien, a mi parecer recientemente ha aparecido un nuevo elemento que ha reiniciado el debate y pone mayor énfasis en la necesidad de saber escribir y no solo leer. Me refiero a la aparición de blockchain y el fenómeno de los contratos inteligentes asociados al mismo.

    En este caso el argumento consiste en que si los contratos inteligentes son en realidad código informático que permite articular, verificar y ejecutar un acuerdo entre las partes, los abogados que asesoren en la elaboración de esos contratos deberán no solo entender el código, sino también saber escribir en él. De hecho, por ello están naciendo plataformas para contratos inteligentes enfocadas al sector legal. Aunque también es verdad que muchos de esos smart contracts funcionan a través de editores, sin necesidad de picar la línea de código.

    En cualquier caso, sea o no buena idea que un abogado comience a programar, si finalmente decide dar el paso adelante, ¿dónde debe acudir? Pues la verdad es que las opciones son muchas, pero lo más curioso es que cada día hay más recursos específicos para abogados que quieren programar.

    Comenzando por los recursos más comunes, un abogado podría iniciarse en el mundo de la programación gracias a los cursos ofrecidos en plataformas de formación online como Coursera, Udemy o Khan Academy, entre muchas otras. También pueden encontrarse plataformas de formación online para programadores, como Code Academy, Py o Code.org, entre otras. Sin olvidar las opciones presenciales. Por lo tanto el abanico de opciones aquí es muy amplio.

    A su vez, poco a poco van apareciendo más cursos de programación para abogados (aunque también es cierto que mayoritariamente en el mundo anglosajón). Aún así, en España tuvimos uno durante 2016 por parte del FIDE y algunas empresas de consultoría para despachos como Marketingnize los ofrecen ya en sus servicios. En todo caso, es interesante ver que las facultades de Derecho de Harvard, MiamiGeorgetown o Chicago-Kent ya ofrecen en sus planes de estudio asignaturas consistentes en programación para abogados.

    De hecho, la experiencia de la facultad de Derecho de Suffolk con su primer semestre sobre programación a estudiantes en 2017 es tremendo. Y el primer índice sobre innovación y tecnología en facultades de Derecho aboga también por la programación como una de las materias interesantes para los estudiantes.

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    «Computaional Law» y «Data Analytics» entre las nuevas materias para estudiantes de Derecho

    Pero veamos ahora opciones más específicas para juristas (aunque eso sí, en inglés).

    Para empezar la iniciativa Coding for Lawyers. Consiste en algo así como un ebook para abogados que quieran aprender a programar. Bastante introductoria, hasta el momento lleva 6 capítulos y pretende enseñar los aspectos más básicos de la programación de forma muy accesible a los abogados.

    Por otro lado, había otra iniciativa para enseñar a programar a abogados, llamada Legally Coding, pero desapareció durante 2017 sin caso dar señales de vida.

    Finalmente tenemos la mayor particularidad de todas. Proviene de Legalese y consiste en un lenguaje de programación de dominio específico llamado «L4». O lo que es lo mismo, un lenguaje de programación para abogados y con un único propósito, elaborar contratos. Es decir, de la misma forma que R es un lenguaje de programación específico para estadística o SQL es un lenguaje específico para consultas a bases de datos relacionales, Wong Meng Weng y su equipo han creado un lenguaje de programación con un único objetivo: poder elaborar contratos que luego pasan por el correspondiente compilador. Pero en lugar de usar un lenguaje de programación de uso general (como por ejemplo C), han creado uno nuevo pensando en las necesidades propias de un contrato jurídico. Por tanto su idea va mucho más allá de las simples plantillas que muchos de los servicios de autogeneración de documentos legales ofrecen, creando un lenguaje específico para su elaboración que luego simplifique y asegure al máximo su verificación, consistencia o adecuación en un entorno automatizado.

    La verdad es que el tema de L4 da para un post en detalle sobre la materia, ya que hay mucha documentación sobre ello y se está generando un interesante movimiento en relación al mismo. Por tanto, volveremos sobre sobre ello. A efectos de este post simplemente nos interesa indicar que existe ya un lenguaje de programación específico para abogados, y quién sabe si en el futuro se acabará convirtiendo en una referencia.

    Dicho esto, hasta aquí llega el pequeño resumen de recursos para abogados que quieran aprender a programar. Resulte en el futuro más o menos necesario en general, sí da la sensación que en algunas áreas concretas del Derecho tecnológico puede ser muy útil o incluso imprescindible como habilidad.

    Quien quiera iniciarse tiene sin duda opciones más que de sobra. Quizá hoy el mejor camino sea un curso para un lenguaje de programación en general (Python, Javascript o Solidity, por ejemplo). Ahora bien, lo ideal sería hacerlo con un objetivo de tipo legal en mente (crear un chatbot, escrapear contenido legal en Internet o hacer algo de ciencia de datos jurídica). Luego a partir de ahí ir ya avanzando y apuntalando el conocimiento.

    Sea como sea, en el medio-largo plazo puede ser una habilidad diferenciadora más que interesante para los abogados tecnológicos. De modo que si hay ganas, ¡a por ello!

  • Las numerosas iniciativas blockchain enfocadas al sector legal

    Las numerosas iniciativas blockchain enfocadas al sector legal

    Blockchain es seguramente una de las tecnologías más de moda en la actualidad, resultando muy alto el interés y nivel de inversión en proyectos relacionados. Véase como una última muestra el fenómeno de las ICO o Initial Coin Offerings.

    Obviamente, el sector legal no es ajeno al universo blockchain. Pero no simplemente a efectos de estudiar las particularidades legales que la tecnología pueda generar, sino a efectos de aplicar soluciones blockchain y sus ventajas en materia legal.

    En la actualidad probablemente el campo de los contratos inteligentes o smart contracts sea una de las áreas que mayor interés ha generado en el sector legal respecto a la aplicación de blockchain (por si alguien tiene curiosidad sobre los contratos inteligentes, ya escribí sobre ellos largo y tendido el año pasado).

    De hecho, este año han surgido un considerable número de iniciativas blockchain especialmente enfocadas al sector jurídico. Sin embargo, no me refiero con ello a proyectos en los que el papel de los operadores jurídicos puede ser muy importante. Por ejemplo, existen múltiples proyectos relativos a la creación de registros catastrales sobre blockchain.

    Su motivación radica en que casi el 70% de la población mundial carece de la posibilidad de acceder a un título de propiedad sobre su tierra. Además, llevar un control de esos títulos es un proceso normalmente muy manual, laborioso y burocrático. Resultando un problema más complejo de lo que parece poner de acuerdo a todas las partes implicadas en cada fase de la transacción de una propiedad, a la vez que se deja constancia registral de fiar de todo ello.

    Por ello hay ya en marcha, normalmente todavía en fase de pruebas, proyectos consistentes en crear un registro catastral sobre blockchain en países como Ghana, Suecia, HondurasReino Unido, Georgia, Ucrania o Brasil.

    Sin embargo, el tipo de proyectos blockchain a los que me refiero están muy enfocados en el sector legal.

    Por ejemplo, Agrello es una empresa de Estonia formada por abogados y tecnólogos que ha lanzado una plataforma para la creación de smart contracts. Pero es que además han creado su propio token, llamado DELTA, y con ello lanzaron la primera ICO del sector legal, obteniendo en menos de un mes 34 millones de dólares.

    No es la única ICO enfocada al sector legal que veremos este año, ya que LawBot (el bot legal creado por estudiantes de la universidad de Cambridge) tiene pensado lanzar su propia ICO a finales de este año.

    Pero al margen de las ICOs, están naciendo numerosas plataformas para que abogados creen contratos inteligentes. Ya hemos mencionado el caso de Agrello, pero también tenemos la iniciativa suiza-norteamericana OpenLaw, basado en Ethereum y que incluso ofrece sus propias plantillas. Además, Smartcontract (que también permite la creación de contratos inteligentes) lanza próximamente su nueva funcionalidad LINK Network, pre-sale incluida, con la idea de resolver el problema de la interperabilidad entre cadenas de bloques. Sin olvidar a BlockCAT, otro servicio para crear y gestionar contratos inteligentes sin necesidad de saber programar y enfocado casi al usuario común.

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    «Accord Project», uno de los consorcios sobre contratos inteligentes

    Por si esto no bastara, tenemos dos autodenominados consorcios en materia de contratos inteligentes para el mercado legal. Por un lado está Accord bajo Hyperledger de IBM y con varias compañías tecnológicas y firmas legales a la cabeza, como Cooley. Por otro lado tenemos el Global Legal Blockchain Consortium, con IBM Watson Legal presente y bajo una nueva plataforma blockchain llamada Integra Ledger, en principio especialmente pensada para el sector legal.

    A todo ello hay que sumar que la semana pasada se incorporaron al Grupo de Trabajo de la Industria Legal de la Enterprise Ethereum Alliance, la versión de Ethereum por y para empresas, hasta 10 despachos de abogados (como por ejemplo Hogan Lovells) y varias facultades de Derecho (aquí la lista completa).

    Y por si no hubiera suficiente, tenemos incluso una auditora de contratos inteligentes de la mano de Solidified.

    Por tanto, ahora mismo tenemos tres grandes plataformas compitiendo en materia de contratos inteligentes para el sector legal, OpenLaw, Accord y el Global Legal Blockchain Consortium. A su vez, otras iniciativas más «particulares» como Agrello, Smartcontract o incluso Lawbot buscan su parte del pastel. Y todo ello sin olvidar la participación cada vez más activa de firmas legales en materia de blockchain como demuestran el caso de la Enterprise Ethereum Alliance y su grupo de trabajo específico y las iniciativas particulares de firmas como Linklaters, Deloitte o Seal.

    Definitivamente algo se está moviendo en materia de blockchain, contratos inteligentes y sector legal.

  • Los proveedores de IA legal recomendados por Gartner

    Los proveedores de IA legal recomendados por Gartner

    El pasado mes de mayo la consultora Gartner publicó un pequeño informe titulado «Cool Vendors in AI for Legal Affairs, 2017» en el que exponía algunas recomendaciones y conclusiones relativas al uso de la inteligencia artificial en materia legal, a la vez que analizaba y recomendaba algunos de los proveedores más interesantes hoy por hoy.

    El informe (en inglés y se solicita registro previo) puede descargarse de forma gratuita desde aquí.

    A modo de resumen, vamos a destacar algunos de los comentarios que hace Gartner en el informe e identificar cuáles son esos proveedores recomendados en materia de IA aplicada al sector legal.

    Para empezar, se define la «IA Legal» como aquellos sistemas expertos tales como el procesamiento de lenguaje natural (aquí nuestro post sobre ello), las redes neuronales profundas o el aprendizaje automático aplicados en tareas legales como el análisis de un contrato, la preparación de una estrategia procesal o la investigación legal, con la finalidad de automatizar la tarea y mejorar la toma de decisiones.

    Dicho esto, el punto de partida de Gartner es que el actual volumen de trabajo legal «hecho a mano» que resulta facturable se verá reducido en un 15% de aquí a 2020. El motivo será la implementación de IA Legal que facilitará la revisión de contratos, la localización de información o la extracción de datos.

    Su análisis indica algo muy razonable, el sector legal dispone de muchísimo contenido digital de alto valor (contratos, informes o jurisprudencia, entre otros). Las nuevas herramientas legales que basan su ventaja en la implementación de IA Legal, pueden entender y aprender de ese contenido de alto valor para de esa forma potenciar innovaciones en la prestación de servicios legales.

    Continúa diciendo que existe un gran interés en el mercado por herramientas de IA Legal, especialmente en materia de contratos, due dilligence o la búsqueda de información. Ahora bien, la idea de que todo será gestionado por IA genera un «hype» o expectativas exageradas sobre la capacidad de la tecnología, lo que puede dañar la confianza del mercado en ese tipo de herramientas.

    En todo caso, recomienda que cualquier proyecto en el sector legal que busque la implementación de IA se centre en casos prácticos o procesos pequeños. Además, el proyecto debe dejar la selección de la tecnología para el final (tal y como indica el gráfico a continuación). De esta forma, lo importante es detectar primero los problemas del negocio, los casos de uso en los que esos problemas afloran, qué resultados puede tener para el negocio implementar una de esa tecnologías, elegir el proyecto en el que ponerlo a prueba y finalmente buscar la tecnología.

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    «Cool Vendors in AI for Legal Affairs, 2017», por Jie Zhang, Tom Austin
    Respecto a los proveedores de IA Legal que Gartner considerada destacados por realizar importantes avances en la automatización de servicios legales, se encuentran:

    1.- LawGeex, compañía israelí dedicada a la revisión de contratos. Presenta una librería de cláusulas contractuales extraída de más de 100.000 contratos. que el usuario puede señalar en el proceso de análisis como requeridas o inaceptables. Pensado especialmente para NDAs, MSAs o acuerdo de no competencia.

    2.- Neota Logic, compañía norteamericana cuyo paquetes de programas está orientado a la explotación del NLP y la automatización de tareas legales específicas que ahorren a los abogados procesos rutinarios. Por ejemplo, podría crearse una solución para la generación de documentos. Recientemente han lanzado una integración con Salesforce.

    3.- Onna, compañía norteamericana (aunque también con presencia en Barcelona) dedicada a búsqueda de información en múltiples repositorios. Con un importante enfoque en las tareas de e-Discovery, su sistema de búsqueda permite integrar y analizar recursos tan dispares como un repositorio documental, Office 365, Gmail o redes sociales corporativas.

    4.- Ravel Law, compañía norteamericana dedicada a la preparación de la estrategia procesal analizando el histórico de sentencias de un juez o un tribunal en particular. También permite obtener información sobre tipos de casos u obtener acceso a jurisprudencia y visualizaciones de la misma. La pega, la jurisprudencia es 100% norteamericana.

    Finalmente Gartner ofrece algunas conclusiones y recomendaciones a modo de cierre sobre la cuestión de la IA Legal en términos generales:

    • Las empresas buscan automatizar el procesado de documentos legales, especialmente contratos.
    • La empresas quieren mejorar la eficiencia de sus gastos en servicios legales.
    • La prestación tradicional de servicios legales es cada día más ineficiente. La legaltech basada en IA Legal puede permitir que muchas de esas tareas se hagan a nivel interno sin necesidad de externalizarlas. Y con ello mejorando costes y resultados.
    • Las nuevas soluciones de IA Legal traen al mercado nuevas herramientas que facilitarán la automatización de tareas legales y dar mejor información a los profesionales para su toma de decisiones.

    Por todo ello, se recomienda invertir en soluciones para el procesado de contratos que encajen con las fortalezas del proveedor. Es decir, el mercado ofrece muchas opciones pero en general únicamente se centran en unas pocas modalidades de contrato.

    También considera Gartner que es buena idea evaluar las herramientas que ayuden a los profesionales a tomar mejores decisiones, más rápidas y más informadas. Ello puede favorecer la negociación de mejores condiciones para externalizar la tarea legal.

    Finalmente, se destaca la importancia de trabajar con proveedores que tengan acceso a bases de datos y repositorios legales de alto valor y que a la hora de elegir una solución de IA Legal el foco esté en el beneficio que puede reportar a nivel de empresa y no tanto en las particularidades técnicas de la herramientas (sonde la comparación es más difícil).

    En resumen, la IA Legal ya está aquí, las opciones son múltiples y no dejarán de crecer.

     

  • El procesamiento de lenguaje natural y su impacto en tareas legales

    El procesamiento de lenguaje natural y su impacto en tareas legales

    Cuando hoy en día una herramienta legaltech avanzada describe las tecnologías o procesos aplicados, suele incluir alguno de los siguientes términos (o todos a la vez): procesamiento de lenguaje natural, machine learning (aprendizaje automático) y redes neuronales profundas. Todas ellas siempre enmarcadas en la idea de IA o Inteligencia Artificial.

    Desde ese momento, y como si de un mantra de tratara, los términos son repetidos una y otra vez como elementos positivos y a destacar. Ahora bien, ¿qué significan y qué implican?

    Si bien son términos que en parte pueden llegar a solaparse, vamos a ver a lo largo de varios posts cada uno de ellos, intentando explicar con cierto detalle cuál es su significado, qué problemas intentan resolver y cómo se están aplicando en el tratamiento de tareas legales.

    Comenzaremos con el procesamiento de lenguaje natural o como dicen los anglosajones, «Natural Language Processing» (de ahora en adelante NLP).

    El Procesamiento de Lenguaje Natural o NLP es el campo que estudia la comprensión y manipulación del lenguaje natural humano, es decir tal y como nos expresamos por escrito o de viva voz, por parte de un ordenador. Por ello trabaja áreas como el entendimiento por parte de una máquina del lenguaje humano, su percepción o generación. Por ejemplo, un software de traducción aplica NLP, siendo una de sus tareas entender que «Hello» es una palabra inglesa que en castellano se traduce como «Hola».

    Como tantos otros conceptos, no es algo nuevo. De hecho, cuando Alan Turing formula por allá 1950 su famoso test en «Computing Machinery and Intelligence», está fijando las bases del NLP. Y es que si para pasar el test un humano no debe darse cuenta que está hablando con un programa de ordenador, es básico que la máquina entienda lo que le están diciendo.

    El NLP, en mayor o menor grado de complejidad, se aplica a múltiples tareas de nuestro día a día, y desde hace bastantes años. Por ejemplo, y como ya se ha comentado, cualquier traducción de texto (por ejemplo un tuit) emplea NLP. De la misma forma, un sistema que extrae información de un email y partir de esos datos sugiere apuntar una cita en la agenda. También es NLP un análisis de sentimiento sobre si una expresión es positiva, negativa o neutra («Me encanta mi nuevo teléfono» vs «Mi nuevo teléfono va lento«). Igualmente usan NLP la clasificación de texto para detectar spam en el correo electrónico o la indicación de errores gramaticales mientras se escribe un texto.

    ¿Cómo intenta un ordenador analizar nuestras palabras y sus múltiples significados y variantes? Hay dos grandes corrientes: la simbólica y la estadística.

    La aproximación simbólica consiste en un sistema de reglas del estilo «Si ocurre esto, haz eso», y hasta los años 80 fue la dominante bajo las teorías lingüísticas de Chomsky. Puede llegar a generar árboles de reglas realmente complejos, y para un humano resulta más sencillo de entender y predecir su comportamiento. La estadística es más moderna y explotó con la aparición de las técnicas de machine learning o aprendizaje automático y la abundancia de datos proporcionados por Internet. Muy simplificadamente, consiste en anotar y estructurar una serie de textos relacionados con la materia que nos interesa (por ejemplo, contratos de alquiler). Es decir, textos que el software puede comprender sin dificultad. A partir de esos primeros datos anotados, se crea un modelo estadístico al que se le comenzarán a proporcionar datos no anotados ni estructurados, que el algoritmo por su cuenta deberá comenzar a estructurar y clasificar de acuerdo a la información inicialmente suministrada. La base del modelo estadístico es que con suficientes datos previos, puede predecirse estadísticamente el tipo de palabras que se usarán en una frase. De modo que con relativamente menos trabajo, y muchos datos, se puede avanzar de forma más rápida y eficiente en una tarea como el NLP.

    A día de hoy se usan casi por igual, incluso se combinan, aunque parece que el método estadístico se ha colocado a la cabeza.

    Por otro lado, si alguien quiere profundizar en la materia, el siguiente vídeo de la Universidad de Stanford de introducción a un curso sobre NLP puede ser de gran ayuda. Además, muestra algunas de las tareas que el NLP ya entiende como resueltas, aquellas en las que todavía hay trabajo por hacer o las que aún son complejas para una máquina.

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    Course Introduction – Stanford NLP – Professor Dan Jurafsky & Chris Manning

    Por ejemplo, son tareas casi resueltas la detección de spam, el etiquetaje de palabras (saber si lo leído es un verbo o un adjetivo) o el reconocimiento de nombres propios. Se progresa en conocer el sentido positivo, negativo o neutro de un texto, en deducir el significado de las palabras, la relación entre términos (por ejemplo que un «él» hace referencia a «Juan»), su traducción o la extracción de información. Ahora bien, todavía es difícil para una máquina responder una pregunta, parafrasear, hacer un resumen o mantener un diálogo en tiempo real.

    Al final del día, el NLP intenta hacer comprensible el lenguaje humano para una máquina en 5 grandes áreas: la fonología, la morfología, la sintaxis, la semántica y la pragmática. Su archienemigo es la ambigüedad, algo de lo que el lenguaje humano está repleto. Ya sea por el uso de la ironía, el sarcasmo, los registros informales, los errores de pronunciación o escritura, los emojis, la mezcla de idiomas y tantas otras variantes que afectan al lenguaje humano escrito y hablado.

    Por tanto, que una máquina sea capaz de comprendernos y dar respuesta no es tarea fácil todavía. Hay progresos obviamente importantes (véase el caso de asistentes inteligentes como Siri, Alexa, Google Now o Cortana). Pero todavía hay un camino largo por recorrer, especialmente cuando el software debe entender más allá de áreas o dominios muy concretos. De ahí que cuando un software señale que habla y entiende como un humano, ya que en su ficha técnica diga usar NLP, eso deba tomarse con una razonable reserva.

    Dicho esto, ¿cómo afecta el procesamiento de lenguaje natural en tareas y textos legales?

    Visto lo visto, y teniendo en cuenta que el Derecho es texto en su gran mayoría, parece que el sector legal es un caldo de cultivo ideal para aplicar técnicas de NLP y comenzar a automatizar los análisis, revisiones, extracción de información, y con el tiempo, los resúmenes y generación de nuevo texto. 

    De hecho, proyectos a nivel europeo como MIREL usan NLP para la creación internacional de un marco formal de trabajo en el minado y comprensión de textos legales. La facultad de Derecho de Harvard ha digitalizado toda su base de jurisprudencia, la mayor de EE.UU. junto a la de la Biblioteca del Congreso de EE.UU. Y en materia de términos y condiciones tenemos proyectos como Usable Privacy, que usando NLP analiza la estructura de políticas de privacidad para facilitar al usuario la detección de las áreas que más le importan.

    Sin embargo, en realidad el lenguaje humano legal o «legalés» tiene complejidades bastante particulares: la sintaxis legal es enrevesada y poco natural, se usan frases mucho más largas (entre 20 y 25 palabras más de media que en un periódico, por ejemplo), hay un mayor número de preposiciones pero un menor número de verbos o adverbios, se usan múltiples complementos encadenados y frases subordinadas, lo que hace que existan vínculos entre palabras o frases muy separadas. Además, muchos de los términos legales usados solo tienen sentido en el ámbito jurídico, sin existir una correlación en el lenguaje natural común.

    En todo caso, el «legalés» presenta aspectos favorables como su estructura rígida o el uso de una terminología bastante común. Para más detalles sobre la aplicación de NLP en textos legales, aquí un buen trabajo (en inglés).

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    Natural Language Processing and Legal Knowledge Extraction – Simonetta Montemagni, Giula Venturi

    Por tanto, aplicar NLP a textos legales implica unos esfuerzos concretos, no es una tarea tan sencilla como aplicar los métodos del lenguaje natural común al «legalés», pero en cualquier caso no es una barrera insuperable. De hecho, en la actualidad las herramientas avanzadas de legaltech usan el NLP y lo hacen mayormente para dos tareas:

    1.- Recuperar información

    El Information Retrieval o Recuperación de Información consiste en la ciencia de buscar información o metadatos en un documento o incluso buscar documentos en sí en múltiples y variados repositorios.

    Las herramientas de e-Discovery o descubrimiento electrónico son los grandes avanzados en esta materia. El e-Discovery no es más que la búsqueda, localización aseguración y examen de datos o documentos electrónicos con la intención de usarlos como evidencia en un caso. Por tanto, ayudan a que una firma legal descubra entre miles de documentos los que pueden ser relevantes en un asunto.

    Esa búsqueda podría hacerse por frases o palabras clave, pero el NLP ayuda a hacerla mediante conceptos. De modo que si se buscan documentos que incluyan el término «pago», el software muestra los que mencionan «pago» expresamente pero también los que incluyen conceptos relacionados como facturas, presupuestos, tarifas, honorarios o indemnizaciones, aunque no incluya en término «pago». La cuestión es que el software entiende que aunque esos documentos no incluyen el término «pago», están vinculados al mismo. Y eso es gracias al NLP.

    Las herramientas de e-Discovery son mucho más populares en el mercado anglosajón, debido a algunas particularidades legales. Entre ellas destacan software como Brainspace, Relativity o Everlaw, entre otras.

    2.- Extraer información

    El Information Extraction o Extracción de Información consiste en la tarea de extraer automáticamente información estructurada de documentos desestructurados o semiestructurados. Es decir, sacar datos útiles y ordenados de textos en principio no preparados para ser «entendidos» por una máquina.

    Como hemos visto antes, es una de las áreas en las que se está progresando más en materia de NLP.

    Ésta sea seguramente el área en la que más están trabajando muchas de las herramientas legaltech más conocidas. Ya sea las que se encargan de revisar contratos para detectar cláusulas inaceptables o requeridas (como hace LawGeex), ayudar en los procesos de due dilligence a detectar plazos, obligaciones o vigencias a tener en cuenta (como hace Luminance) o analizar jurisprudencia para extraer información relevante para plantear una estrategia procesal, según el histórico de resoluciones de un concreto juez, por ejemplo (como hace Ravel Law).

    Luego esta información se usa para generar informes, crear visualizaciones a vista de pájaro de un gran conjunto de documentos o ayudar en la preparación de un asunto. Lo que al final del día ayuda al profesional a tomar mejores decisiones.

    Obviamente estas técnicas no se emplean de forma independiente, sino que se combinan y se unen a otras como la semántica y la pragmática, o lo que es lo mismo, intentar que el software sea capaz de «entender» el texto y comprender el contexto en el que tiene lugar. Por ejemplo, resumiendo un texto a partir de la «lectura» de varios documentos, y creando de forma abstracta un texto nuevo (no usando por tanto las frases más destacadas de cada texto). Sin embargo, ésta es una de las tareas que todavía resulta compleja para un software, si bien es una simple cuestión de tiempo llegar a ello.

    En conclusión, el Procesamiento de Lenguaje Natural o NLP consigue que las máquinas puedan entender, manipular y generar textos a partir del lenguaje humano, escrito o verbal. Se aplica en ámbitos comunes del día a día o en áreas y sectores específicos, como el legal. Dado que el Derecho es mayoritariamente texto, incluso con sus particularidades, la legaltech está haciendo cada vez mayor uso y análisis de esos textos, aumentando las capacidades del profesional (que ahorrará tiempo y ganará en eficiencia). Ahora bien, eso le obliga a centrarse cada vez más en tareas de mayor valor ya que el software se va encargando de las más rutinarias y comunes.

    Por lo tanto, no se trata de si el procesamiento de lenguaje natural se va a aplicar o no al sector legal (, de hecho, ya se está aplicando). Se trata de cuándo será eso una práctica común en el día a día jurídico, y eso es una simple cuestión de tiempo.

    Continuará…

  • ¡Hola Mundo!

    ¡Hola Mundo!

    Lanzamos hoy una nueva iniciativa desde el Legal LAB de Términos y Condiciones y se llama «Legaltechies«. :p

    «Legaltechies» será el área de Términos y Condiciones desde la que hablaremos en profundidad del universo Legaltech, ya sean conceptos, herramientas, iniciativas o el análisis del mucho software que ya llega o está en camino.

    Resulta ya obvio que hoy por hoy la Legaltech, tecnología aplicada a la prestación y comercialización de servicios legales, es un área que atrae mucho interés desde el sector jurídico, a nivel de los distintos operadores jurídicos.

    Hace un año lanzamos el primer mapa de la Legaltech española, a efectos de dar a conocer el concepto y averiguar cuánta tecnología legal se estaba generando en territorio español. Y definitivamente no es poca, ya que inicialmente identificamos 50 proyectos y desde entonces ya hemos superado fácilmente el centenar.

    Con la intención de seguir impulsando la comunidad Legaltech española, y la hispano hablante en general, el pasado mes de mayo co-organizamos (junto a Eventos Jurídicos y NoLegaltech) el 1er Congreso sobre Legaltech y Startups Jurídicas celebrado en España. 

    Lo que nuevamente puso de manifiesto el interés destacado del sector por esta nueva área de trabajo. Así como lo mucho que hay por hacer todavía.

    Por ello a mi parecer el siguiente paso lógico es empezar a hablar de Legaltech en profundidad, más allá de sus teóricas bondades o males. Además creo que es hora de hacerlo en español, ya que es el mundo anglosajón el que está liderando este nuevo cambio. De modo que si uno no tiene facilidad con el inglés, se puede estar perdiendo mucho de lo que ocurre a su alrededor.

    Por tanto, Legaltechies pretende dar a conocer lo mucho que está ocurriendo en el mundo anglosajón en Legaltech, destacar los proyectos nacionales y de América Latina que encabezan esta nueva área, hablar con sus creadores y analizar los conceptos, servicios y herramientas del universo Legaltech.

    Como imagen para este proyecto hemos elegido la típica balanza de la Justicia pero en formato binario (es un poco emoji, también :p). Por tanto, pretende ser una «balanza binaria» para medir la avalancha de software legal que llega al sector. Lo que no ha hecho más que comenzar.

    legaltechies_logo

    Por si hay curiosidad, aceptamos notas de prensa de nuevos productos, funciones, servicios, eventos o iniciativas relacionadas con la Legaltech. De modo que si los consideramos relevantes, los publicaremos con gusto.

    Obviamente, si alguien está interesado en información más detallada o personalizada en el uso y aplicación de Legaltech, estamos disponibles en: hola@legaltechies.es

    Por cierto, también disponemos de cuenta en Twitter.

    ¡Vamos allá pues! 😀

    PD: «Legaltechies» es la mezcla de los conceptos «Legaltech» + «Techies», o algo así como los obsesionados por la tecnología legal. Lo sé, lo sé, es un palabro en inglés, pero creaba un buen juego de palabras. :p