El centro para el estudio de la profesión legal del Georgetown University Law Center y Thomson Reuters publicaron recientemente el “Informe sobre el estado del mercado legal en 2018”. Centrado en el mercado de EEUU, ofrece en todo caso tendencias e ideas interesantes que pueden usarse para interpretar otros mercados y países.
Muy resumidamente, el informe viene a decir que muchos despachos de abogados todavía están batallando la última gran guerracon estrategias conocidas y usadas ya hasta casi la extenuación, pero sin apreciar suficientemente que el cambio del mercado se está acelerando y con modelos y estrategias diferentes.
De hecho, el informe comienza analizando lo que denomina “El atractivo de las estrategias fallidas”, y dedica varias páginas a hacer un símil entre los despachos de abogados y la famosa «Línea Maginot» francesa.
La Línea Maginot fue una masiva línea de defensa que el gobierno francés, y el Ministro de Guerra André Maginot, crearon en los 1930s con la idea de hacer frente a una posible invasión alemana. La idea era evitar que Alemania pudiera lanzar una acción militar por las fronteras que Francia tenía con Italia, Suiza y la propia Alemania, y forzarlos a ir por Bélgica, Luxemburgo y Holanda mayormente, donde el ejército francés podría con fuerzas más convencionales defenderse.
Sin embargo, la estrategia fue un fracaso (Francia cayó en 6 semanas) ya que si bien Alemania atacó por donde los franceses esperaban, lo que los militares de Francia no habían contemplado era que la naturaleza de los conflictos armados había cambiado mucho respecto a la Primera Guerra Mundial, mayormente disputada en trincheras. De ese modo, mientras Francia esperaba que la próxima gran guerra fuera de nuevo una contienda de trincheras y martillearse el uno al otro hasta que se acabaran los recursos, de ahí la creación de una mega trinchera como la Línea Maginot, Alemania planteó un escenario completamente diferente.
Alemania iba a estrenar la llamada «Guerra relámpago» o Blitzkrieg, consistente en utilizar un bombardeo inicial y fuerzas móviles atacando con velocidad y sorpresa para impedir que el enemigo pudiera llevar a cabo una defensa coherente. Por tanto, aunque la igualdad de fuerzas entre uno y otro eran una realidad, como Francia se obsesionó con una estrategia exitosa en el pasado, pero completamente desfasada en el momento de la contienda, al final la estrategia de defensa de la Línea Maginot fue un completo fracaso.
El informe ofrece toda esta clase de historia para indicar que resulta habitual que organizaciones de todo tipo se comprometan sin duda alguna a estrategias antiguamente exitosas aunque la evidencia presente apunte cada vez más a su actual fracaso. Al parecer esta forma de actuar está grabada a fuego en nuestros cerebros y recibe el nombre de «negligencia consensuada».
Según los profesores Freek Vermeulen y Niro Sivanathan, este fenómeno se da cuando coinciden 6 sesgos o prejuicios dentro de esa organización o las personas responsables a la hora de decidir: 1) el grupo insiste en una inversión ya hecha esperando que si esa estrategia continua los costes de lo invertido se recuperarán 2) el grupo prefiere apostar por el futuro éxito de una inversión previa, aunque suponga añadir más recursos, que apostar por una pérdida inmediata y un cambio de dirección 3) el grupo sobreestima el grado de control que tiene sobre eventos futuros, reforzando los dos prejuicios previos 4) el prejuicio humano de ver completadas tareas o metas establecidas previamente, aunque se intuyan erróneas, y que dificulta el cambio de dirección 5) en el grupo quizá haya personas que están en contra de la forma de actuar pero creen que son los únicos y que el el resto está convencido de la estrategia y 6) en el grupo hay personas que perciben sus identidades y estatus social vinculados a sus compromisos y estrategias, por tanto consideran que retirar su apoyo a una forma de actuación que antes validaron supondría una pérdida de reputación y estatus.
Toda esa combinación de sesgos hace que los responsables de tomar decisiones ignoren las señales que indican que su modelo o estrategia ya no funciona y redoblen esfuerzos en la decisión inicial para justificar sus decisiones previas. Y eso recibe el nombre de negligencia consensuada.
Pues bien, el informe considera este fenómeno de la negligencia consensuada muy adecuado para definir la estrategia actual de la mayoría de firmas legales en el hoy muy cambiante mercado de los servicios legales. De esa forma, cree que muchas firmas legales están ignorando indicadores muy evidentes de que sus antiguas y exitosas formas de actuar (la gestión de procesos legales, precios, gestión de proyectos, tecnología o relación con clientes) ya no funcionan. Pero en lugar de realizar cambios de dirección, redoblan esfuerzos en sus actuales estrategias antes que arriesgarse a cambiar de rumbo de acuerdo a las cambiantes condiciones del mercado.
De esa forma, considera que buena parte del sector, al igual que los militares franceses en los 1930s, está dispuesto a batallar la próxima gran guerra pero no preparado para hacer frente a los desafíos que se acercan.
¿Pero cuáles son esos indicadores de que el cambio se está produciendo y de forma acelerada? El informe entra mucho más en detalle y tampoco es éste el lugar para tratar esas cuestiones en profundidad, pero podrían resumirse en: a) un crecimiento de la demanda de servicios legales plano o negativo en los últimos 5-6 años, de lo que se deduce una reducción de la cuota de mercado de las firmas legales; b) que la mayoría de áreas del Derecho tuvieron evoluciones negativas en beneficios (menos Corporate, tributario y patentes); c) descensos en productividad (entendida como horas trabajadas facturables por abogado); d) descenso en métricas clave en grandes firmas como el Revenue per lawyer o el Profit per lawyer;e) el peligro de basar el estado del mercado en medias en las que unos pocos representan mucho y la gran mayoría muy poco (escondiendo por tanto bajadas más acusadas en grupos más numerosos); f) muy escaso gasto en inversión propia; g) el escurridizo concepto de la rentabilidad en las grandes firmas de abogados o h) la capacidad muy reducida para hacer frente a otra crisis económica (una simple cuestión de tiempo) dados los sacrificios hechos ya tras la caída de 2009.
El crecimiento en la demanda de servicios legales en los últimos 10 años en EEUU
A todo ello, indica que debe sumarse la cada vez mayor presencia de prestadores alternativos de servicios legales o el incremento del gasto en servicios legales cara a los propios departamentos jurídicos de las empresas.
El informe finaliza destacando qué puede hacerse frente a estos retos y pone algunos ejemplos de firmas o nuevos proveedores de servicios legales que en poco tiempo y con estrategias más dinámicas, de mayor inversión propia, con una apuesta por la eficiencia en los procesos de gestión, la introducción de tecnología, el análisis de datos o el desarrollo de modelos de negocio están obteniendo mejores números y métricas.
Sea como sea, es curiosa la sensación de «urgencia» e incluso cierto «desespero» que se desprende del informe. Como si estuviera intentado decir: «¡Despertad ya, que esto sigue cogiendo velocidad y casi nadie se mueve!» De acuerdo que el informe es relativo al mercado de EE.UU. y mayormente en grandes firmas, pero creo que en cualquier caso ofrece reflexiones atractivas y llamativas que merecían la pena ser comentadas.
Esperemos que ese símil entre la Línea Maginot y la mayoría del sector legal no se acabe convirtiendo en realidad en toda su extensión.
Comenzamos una nueva sección en la que hablaremos en detalle de herramientas Legaltech ya disponibles y que hayamos tenido la oportunidad de probar ampliamente.
El objetivo es comenzar a hablar de los usos prácticos y reales de los productos y servicios que se están ofreciendo, ya que solo de teoría no podemos vivir.
Estrenamos la sección con Vlex Analytics, a quien agradecemos su colaboración. La misma consiste en una de los pocos productos de analítica judicial o software predictivo en materia legal del mercado nacional. ¿Pero eso qué significa?
Significa que hablamos de un servicio que aplica algunas de las ramas de la Inteligencia Artificial, como pueden ser el procesamiento de lenguaje natural o el aprendizaje automático (Natural language processing y Machine learning para los anglosajones). Las técnicas aplicadas desde esos campos permiten analizar cientos de miles, sino millones, de sentencias y extraer de las mismas información, tendencias y conocimiento no aparente a partir de ese análisis.
La herramienta de analítica jurisprudencial de Vlex
Por ejemplo, con una herramienta como Vlex Analytics es posible saber cuánto tiempo tarda un determinado juzgado en resolver, qué porcentaje de recursos se estiman en una materia concreta, cuál es la pensión alimenticia que podría esperarse en un determinado caso y juzgado o la pena que puedo esperar en un determinado juzgado en por ejemplo un delito contra la seguridad vial, teniendo en cuenta grado y circunstancias modificativas.
Puede sonar un poco a ciencia ficción, y seguro que más de uno pensará en la película Minority Report, pero no es más que el resultado de analizar un gran volumen de datos que permiten detectar patrones, tendencias y formas de hacer o actuar que a nosotros se nos escapan. Es decir, si el día a día hace que los árboles no nos dejen ver el bosque, este de tipo de herramientas nos permitirán conocer en todo momento el estado de ese bosque.
Después de todo, el mundo jurídico está repleto de datos, además de calidad y con mucha importancia. Cierto es que el formato de esos datos no está lo suficientemente estructurado todavía en general o que el número de sentencias en formatos tratables es muy mejorable, pero resolver eso es una simple cuestión de tiempo y cierta inversión. Por tanto cada día será un poco más habitual el análisis de datos jurídicos en éste u otros sentidos.
Sea como sea y al nivel actual, la analítica de datos jurídicos ya es presente. Ahora bien, ¿cómo podría ayudar a un abogado algo como Vlex Analytics?
En primer lugar puede reducir mucho la barrera de acceso y conocimiento para iniciarse en la profesión. Es decir, quizá un abogado con años de experiencia puede tener una idea bastante aproximada de algunas de las cuestiones sobre las que informa la herramienta, pero para alguien que comience de cero puede resultar un GPS legal tremendamente útil.
También puede ser una gran herramienta para preparar estrategias procesales, sobretodo en materias que uno no controle tanto o en juzgados en los que no haya tenido experiencia. Además, es una simple cuestión de tiempo que herramientas como éstas ofrezcan también el porcentaje de éxito de argumentos jurídicos de acuerdo a los artículos y sentencias más citados en sus fundamentos. Por tanto podrán alertar sobre nuevas estrategias que uno no había tenido en consideración.
Por otro lado, otro buen uso puede ser el de obtener datos objetivos que indiquen al cliente el resultado que de forma realista puede esperarse, a efectos de tiempo de espera, importes a recibir o incluso posibles fallos. De la misma forma, tampoco sería ninguna locura plantear que en unos años un cliente pueda exigir por adelantado este tipo de información a efectos de evitar que se le prometan resultados completamente irreales. De hecho, también podría ser usado por un abogado para indicar que sus éxitos son tales que van contra lo habitual en la mayoría de casos, convirtiéndolo así en un mecanismo de promoción objetivo muy potente.
En realidad, de la misma forma que ahora los colegios de abogados ofrecen al colegiarse el acceso a bases de datos jurídicas, es una simple cuestión de tiempo que ofrezcan a cualquier abogado la posibilidad de usar este tipo de herramienta. De la misma forma, las facultades de Derecho deberán introducir la enseñanza de este tipo de software al igual que hoy enseñan a buscar jurisprudencia.
Lo que está claro es que el potencial que tiene medir con datos las posibilidades de un caso basándose en millones de precedentes y más allá de la pura experiencia o las mejores hipótesis, genera ya hoy y creará mañana múltiples nuevos escenarios que justo se están comenzando a perfilar.
De inicio disponemos de dos opciones, navegar por tribunales o analizar un caso. Comenzaremos por la navegación en tribunales.Indicar que las referencias y menciones realizadas serán respecto al ámbito balear, principalmente en Mallorca.
Una vez seleccionado en nuestro caso Baleares, localizaríamos el tribunal o la sección que nos interese.
Digamos que queremos conocer los días que de media tarda un juzgado de instrucción en resolver un caso, por ejemplo el Nº 1 de Palma. Hacemos clic en Palma de Mallorca, allí en el correspondiente juzgado y obtendremos la siguiente información:
Además de ese dato puede comprobarse como también obtenemos quién es el titular del juzgado. Respecto a esto último, indicar que en la Audiencia Provincial de Palma, Sección penal 2 esos datos no coincidían con los reales, algo en principio debido a que la actualización de esa información es mensual y que posteriormente se realiza una corrección manual en casos concretos. Por tanto puede haber cierto desfase en algún caso.
En relación a los titulares de los juzgados, preguntamos sobre si llegaríamos a poder obtener resultados estadísticos de acuerdo a un magistrado concreto, por ejemplo conocer el tiempo de respuesta y tipo de fallo del juez Pepe, que es el actual pero lleva solo 1 año en su puesto. Pero por lo que nos ha contado es muy complejo dar ese nivel de detalle dada toda la casuística que puede generarse en relación a la persona, lo que podría crear un sesgo muy grande. En cualquier caso, al parecer se trabaja en elementos que vayan más allá de las sentencias y puedan ofrecer algo cercano a eso.
Volviendo al análisis, obtenemos detalles en función del tipo de asunto y una comparativa con la tendencia nacional. Es decir, el Juzgado de Instrucción Nº 1 de Palma tarda casi 68 días para unas diligencias previas, lo que sería más que la media nacional (que no se indica).
Respecto a la información proporcionada aquí, sí es cierto que el tiempo estimado para resolver un caso en algunos puntos podría requerir de mayor contextualización. Por ejemplo, se indica que la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJ de las Islas Baleares tarda de media casi 10 meses en resolver. Pero comentándolo con abogados que trabajan de forma habitual en los tribunales de las islas, como por ejemplo Juan Segura Aguiló, se puntualizó que esa Sala del TSJ normalmente resuelve en 3-4 meses. Por tanto, lo que el sistema parece estar indicando en este caso es el periodo que va desde primera instancia hasta que resuelve el TSJ. Lo que podría generar cierta confusión inicial sobre el dato ofrecido.
Junto a esta información también se ofrece una estimación sobre el pronóstico que puede esperarse si se decide recurrir el fallo.
Nuevamente ante este dato puede generarse alguna confusión inicial. Por ejemplo, veamos el supuesto de la Audiencia Provincial, sección 4ª y el pronóstico en caso que se decida recurrir sus fallos al Tribunal Supremo (datos de la imagen superior). De primeras puede haber alguna confusión inicial sobre lo que se admite o no, y de los finalmente admitidos cuáles son estimados o no. Algo más de contextualización ayudaría.
Finalmente, cada página ofrece las sentencias destacadas de ese juzgado o tribunal (en función de las que son las más citadas en la jurisprudencia) y los recursos se clasifican por voces del tesauro, materia por materia.
En este último caso puede haber alguna duda sobre los conceptos usados, que en ocasiones parecen solaparse o incluir conceptos menores en otros mayores, por ejemplo cuando se habla de Proceso Social y Jurisdicción Social sin acabar de señalar la diferencia. En principio esto se debe al problema de extraer multitud de información que luego debe ser clasificada y categorizada. Proceso que está en constante refinamiento y que a una escala de millones de documentos puede generar solapamientos como el comentado.
En resumen, la información estadística ofrecida por Vlex Analytics es muy variada y permite llegar a una vista de pájaro del tribunal o juzgado que de otra forma difícilmente podría obtenerse. Resultando especialmente útil para quien se esté iniciando o aborde una materia o región que le resulte desconocida. Ahora bien, dado el volumen y la cantidad de datos a clasificar es posible encontrar puntos de mejora en cuanto a la contextualización de los porcentajes, la categorización de los conceptos o la precisión de los tiempos estimados. Nada que tiempo y más datos no vayan a resolver.
Pasemos ahora a ver la segunda opción, el análisis de un caso.
Como vemos, en esta función podemos obtener dos piezas de información: una predicción de la pensión compensatoria que asignaría un determinado juzgado o una predicción sobre la pena que impondría un concreto juzgado según el tipo penal y las circunstancias del caso.
Vamos a predecir una pensión alimenticia. Para ello indicamos el número de hijos dependientes, los ingresos mensuales del custodio y del no custodio, el partido judicial y luego el subapartado de la población.
Para el partido judicial y población de Palma de Mallorca, los resultados serían los siguientes:
Por tanto, en función de los datos introducidos previamente (que finalmente han sido 1 hijo dependiente e ingresos de custodio y no custodio sobre 1.100 euros), el juzgado de Primera Instancia Nº16de Palma sería quien antes resolvería y quien predice un importe ligeramente mayor.
Un dato que definitivamente ofrece una idea muy aproximada de lo que uno puede esperarse en este tipo de reclamaciones, ya sea el abogado o el cliente.
Posteriormente esas predicciones se puede guardar en el sistema.
Vamos ahora a predecir la pena que impondría un concreto juzgado según el tipo penal y las circunstancias del caso. En este caso, seleccionaríamos el tipo penal (por ejemplo un delito contra la seguridad vial), el grado o circunstancias modificativas (ninguna) y el partido judicial.
Los resultados que obtenemos son un primer resumen en datos y gráficos en función de los juzgados analizados: la pena de prisión y multa mínimas y máximas, resaltando el juzgado en el que es más previsible esa pena.
Además, tenemos el gráfico (no siempre fácil de comprender) sobre las penas de prisión y multa a nivel estatal, para ver si los mínimos y máximos indicados respecto a los juzgados analizados difieren mucho respecto a la tendencia global.
El segundo bloque de información que ofrece una predicción de un tipo penal es la pena que se puede esperar por cada uno de los juzgados analizados, el tiempo de resolución medio y la probabilidad de ser condenado.
Parece que en el caso que hemos querido predecir la cosa pinta clara. :p
De esta forma habríamos usado todas las opciones presentes en Vlex Analytics hoy. Es decir, la obtención de información sobre el hacer de un juzgado, la predicción de una pensión alimenticia y la predicción de una pena.
Durante el uso de la herramienta uno aprecia algunas cuestiones ausentes en la actualidad que podrían ser deseables, como mayor transparencia sobre el nivel de actualización de las sentencias o el margen de error de las predicciones. Por lo comentado, esas mejoras en principio estarían en camino. Lo que es buena noticia. Al fin y al cabo, si un profesional va a tomar como referencia la información que el sistema le da, es importante saber cómo el mismo está llegando a ese resultado.
Sea como sea, la impresión global es muy positiva. De hecho, a cualquiera que vea un poco más allá de su día a día le resultará evidente que este tipo de software en 5-10 años serán tan o más imprescindible que una base de datos jurisprudencial, por poner un ejemplo de tecnología jurídica común. Sí, quizá hoy los abogados con mayor experiencia puedan considerarlo simplemente una forma objetiva de confirmar parte de sus intuiciones. Pero cuando se incorpore la posibilidad de predecir resultados o calcular el éxito de un «argumento jurídico», ese nivel de precisión jurídica puede ayudar mucho al plantear un caso.
Para profesionales más jóvenes, aquellos que se estén iniciando, los que quieran cambiar de rama de actuación o estudiantes de Derecho, la utilidad creo que salta a la vista. En lugar de manejarse a tientas en el mundo procesal uno puede obtener un perfil muy ajustado de aquello a lo que deberá hacer frente. Además, algo así reduce mucho la curva de aprendizaje y acceso a determinado conocimiento entre abogados noveles y los que llevan muchos años en la profesión.
Todo ello sin olvidar que este tipo de herramientas no son más que el inicio de la analítica legal en el sector o el «Moneyball jurídico». Ya que si bien los abogados no deben sobrestimar la utilidad actual de la IA en el sector jurídico, tampoco deben subestimar las funciones que ofrecerá en un mañana.
Para más detalles sobre Vlex Analytics y solicitar una demostración, puede consultarse su web.
Llega el final de año y eso siempre es buen momento para mirar atrás y hacer balance.
Pero también es una buena ocasión para mirar adelante e intentar avanzarse a algunas de las tendencias, ideas y movimientos que veremos en el nuevo año.
Pues bien, aprovechando que estos días la American Bar Association publicó su lista de 15 proyectos Legaltech seleccionados para su Startup Alley Competition en la 2ª edición del TechShow, que celebrará el próximo 7 a 10 de marzo de 2018, creo que esos proyectos son una buena excusa para mirar un poco hacia delante y ver qué se aproxima en 2018 año en materia Legaltech.
Antes de nada, decir que la mayoría de estos proyectos están pensados para abogados y despachos. Por tanto no es Legaltech a nivel de consumidor, área en la que se están dando otro tipo de novedades y de la que también doy una pincelada.
La lista me parece interesante ya que los proyectos son muy nuevos y no el típico servicio de revisión de contratos, análisis en due dilligence o similar. Por tanto, apuntan ya a áreas mucho más específicas y son iniciativas más diversas.
Por cierto, si alguien tiene curiosidad sobre predicciones en materia de IA Legal, aquí un buen resumen del año y pautas de futuro. En resumen, en 2018 llega la hora de mostrar usos prácticos de la tecnología (que los hay) y abandonar las abstracciones y el hype.
Vamos con ello:
Book- it Legal, o una plataforma web para conectar a abogados y estudiantes de Derecho para encargar tareas por proyecto. Por ejemplo para revisar documentos, investigar una materia o redactar un artículo. Pretende que los abogados puedan recurrir a «mano de obra» más económica a la vez que los estudiantes tienen nuevas y más diversas vías para obtener su primera experiencia y sueldo en el sector. En Europa hay algo parecido con F-Lex. Y de forma similar, Vortex Legal quiere convertirse en el Expedia del Derecho, facilitando la localización y puntuación de cualquier tipo de profesional relacionado con el mundo jurídico (peritos, traductores, intérpretes, detectives y demás).
Gideon, o un asistente legal avanzado que opera a nivel externo e interno. Es decir, puede hacer de primer punto de contacto con un potencial cliente pero a la vez puede servir para informar a un cliente sobre el estado de su caso. Con la mínima intervención humana. Para ello se integran con el CRM de la firma, obteniendo tanta información como sea posible e incluso permite referenciar los clientes que no interesen a la red interna de abogados de la plataforma. Por cierto, tenemos otros asistentes legales en camino en 2018, como Lara o la nueva versión de Larissa.
Time Miner, o un sistema para medir el tiempo de trabajo dedicado pero con la particularidad que solo funciona en móvil. El software monitoriza toda la actividad realizada con clientes y de forma automática, sin tener que hacer nada extra, entrega un informe diario del tiempo dedicado a escribir un mail o hacer una llamada. TotemTimer intenta hacer algo así pero a nivel de hardware y Ping dice ser el Fitbit de los abogados. Mientras tanto, Digitory Legal hace el camino al revés, usar machine learning para predecir el coste de una tarea y los plazos a que implicará.
Voluble, o el análisis de datos no estructurados en redes sociales, foros e Internet en general para extraer tendencias y datos útiles en materia legal. Desde ayudar a fundamentar una propuesta en propiedad industrial, a probar un problema de competencia desleal o publicidad engañosa. Social Evidence también analiza contenido en Internet para buscar, localizar y usar información de medios sociales con relevancia legal para un concreto caso. Al igual que Evichat, que hace un «peritaje» de un dispositivo móvil para luego facilitar la localización de información relevante en un asunto. Y en parte relacionado, Loom Analytics también busca trabajar la analítica jurídica en datos no estructurados, en este caso en asuntos que se resolvieron mediante acuerdo extrajudicial pero en los que interesa conocer qué hubiera pasado de haberse llegado a juicio.
Qualmet, o una plataforma SaaS para que departamentos legales de mediana y gran empresa midan y auditen el valor proporcionado por los servicios legales externos que tengan contratados. También en la línea de simplificar y trazar adecuadamente contrataciones muy complejas está SimplyAgree. Y pensando en el abogado unipersonal que quiere automatizar todo lo posible el proceso de redacción de contratos y documentación legal, Lawyaw intenta darle una nueva vuelta de tuerca a la materia aplicando de forma agresiva la detección de errores, duplicidades y demás.
Y antes de acabar, creo que merece mención otra área que también verá el próximo año numerosos proyectos interesantes. Se trata del llamado «Access to Justice» o favorecer el acceso a la Justicia y a servicios legales mediante la tecnología a personas con menos recursos. Un problema muy serio y en el que la tecnología puede ayudar. En ese sentido hay iniciativas llamativas como la de MetaJure (un gestor inteligente de documentos legales) que por cada dólar obtenido en sus rondas de financiación ofrece gratis una cantidad equivalente de sus productos a servicios legales gratuitos, de bajo coste o del turno de oficio. Otro destacable es HelpSelf Legal, un chatbot que ofrece información jurídica básica a víctimas de la violencia de género (en España tenemos a V¡VA haciendo algo similar). Llama también la atención Pro Bono Catalog, una plataforma para dar visibilidad y atender casos pro bono de forma estructurada, geolocalizada y centralizada, o JustFix, un servicio online de ayuda legal gratuito en Nueva York para personas en riesgo de exclusión que necesiten consejo en reclamaciones inmobiliarias o relacionadas con la vivienda.
Y estos serían algunos de los proyectos que veremos durante el año que viene.
Definitivamente no consisten en la típica plataforma de venta de plantillas legales, marketplace jurídico o CRMs al uso, aunque también los hay o son ideas que sirven como punto de partida en algunos casos. Pero para ser proyectos que están dando sus primeros pasos, la apuesta tan fuerte por analítica de datos legales, la aplicación de técnicas complejas como machine learning o NLP que realizan o los enfoques que ofrecen son francamente nuevos y a tener en cuenta.
Y eso que no he mencionado blockchain o contratos inteligentes (aunque ya lo hice hace unos meses), tecnologías que muchas quinielas señalan como una de las que más potencial tendrán en 2018 en materia legal. Sea como sea, si startups legaltech ofrecen ya esto, quién sabe lo que pueden traer durante 2018 los grandes jugadores. Los seguiremos de cerca.
Esta semana se ha anunciado el primer Legal Hackathon a escala mundial, el llamado «Global Legal Hackathon«.
La voluntad es unir a programadores, abogados, diseñadores y otros perfiles del 23 al 25 de Febrero de 2018 para crear el embrión de proyectos legales que puedan favorecer la mejora del sector jurídico en materias como el acceso a la Justicia, el desarrollo de negocio, la formación o cualquier otro que uno pueda imaginar.
La iniciativa está abierta a despachos de abogados, facultades de Derecho, colegios de abogados y profesional del sector y relacionado. Pretende alcanzar 50 ciudades, 25 países y hasta 10.000 personas, con una ronda final en Nueva York el proximo 21 de abril de 2018.
Y aunque todavía no hay organizador localizado en España, la iniciativa parece haber generado mucho interés así que con suerte es probable que alguna acabe cuajando y se pueda llegar a participar.
Ahora bien, ¿qué es un Legal Hackathon? A decir verdad, ¿qué es un hackathon? Y sobretodo, ¿qué puede aportar, bueno y malo, al profesional del sector legal que decida participar, patrocinar u organizar uno?
Vamos a verlo.
El primer Legal Hackathon a escala mundial: www.globallegalhackathon.com
El concepto
Un hackathon (también llamado Hack Fest, Hack Day o Codefest) no es más que un evento en el que programadores, o personas relacionadas con el ámbito del desarrollo de software, se unen a otros perfiles como diseñadores, jefes de proyecto o abogados (que es de donde surge la versión Legal) para colaborar durante un tiempo limitado (horas, días o semanas) en el desarrollo de un proyecto de software.
El proyecto que se cree puede ser sobre un tema libre, para un tipo de software concreto, para una empresa en particular, sobre una temática especial o para un segmento de la población específico.
Por tanto, en el caso de los hackathon comunes el objetivo puede ser colaborar con otras personas (normalmente son equipos de 4 a 6 integrantes) para desarrollar una iniciativa de software en el entorno de trabajo y herramientas de Yahoo, Foursquare o Salesforce (que son empresas que han hecho muchos hackathon). O para crear algo al margen de una empresa y simplemente el límite es un lenguaje de programación (Java) o un área de trabajo (el desarrollo de videojuegos).
En el caso de un hackathon sobre una materia específica, por ejemplo los legales, sigue habiendo programadores pero los equipos también están formados por abogados u otros profesionales jurídicos y el objetivo es desarrollar un proyecto de software relacionado con el mundo legal (desde una herramienta para facilitar el control de horas, gestionar el turno de oficio, favorecer la conexión entre abogados y clientes o a un chatbot legal, por ejemplo).
En cualquier caso, también hay legal hackathons que no implican a desarrolladores (el área del Legal Design es quien más está explorando este tipo de eventos) o incluso en el mundo de la Ciencia de Datos comienzan a ser comunes los llamados Datathon (mismo concepto pero trabajando con datasets y científicos de datos más que programadores).
Al final del día el objetivo es que cada equipo haya desarrollado su proyecto en el tiempo disponible, se haga una presentación del mismo y se elija al ganador.
El origen
El término «Hackathon» (una mezcla de «hack» y «marathon» o un maratón de programación experimental, ya que aquí el término «hack» no se usa en el sentido de delito informático), al parecer fue usado por primera vez en 1999. Por un lado en un evento de los desarrolladores de OpenBSD y a su vez en otro de Sun, teniendolos dos lugar durante junio de 1999.
Por otro lado, el primer Legal Hackathon parece que fue organizado por Jonathan Askin (uno de los grandes gurús de la innovación legal) en abril de 2012 cuando era director de la Incubadora Legal de la Facultad de Derecho de Brooklyn. Si bien fue un hackathon atípico ya que al parecer fue muy teórico, todavía sin programadores y solo con ejercicios prácticos en papel. El primero con el formato comentado parece que lo realizó la Facultad de Derecho de Harvard en febrero de 2013.
Sea como sea, está claro que el fenómeno de los Legal Hackathon es muy reciente y en el mejor de los casos tiene como mucho unos 6 años. Lo que en cualquier caso ofrece una idea de lo mucho que ha evolucionado el tema y el sector, ya que en menos de una década pasamos de una jornada casi teórica a un evento mundial que puede llegar a implicar a 10 mil personas.
Eventos locales
En España tuvimos el primer Legal Hackathon en mayo de 2015, en Bilbao y concretamente en la facultad de Derecho de Deusto. El mismo fue organizado por Ignacio Rodríguez Tucho y Unai Camargo Ruiz y tuve la suerte de participar en uno de los equipos.
Vista aérea del primer Legal Hackathon en Bilbao, en mayo de 2015
En ese mismo 2015 tuvo lugar el segundo Legal Hackathon, en este caso durante el mes de octubre y en Barcelona. Yo ese lo seguí desde la distancia pero sé de gente que participó en el mismo y salió de allí con el chip muy cambiado.
Finalmente, este mes de junio de 2017 hubo la tercera edición en Madrid y en principio durante la primera mitad de 2018 debería haber una nueva edición en Málaga. Os dejo la web para más información.
A su vez, ha habido otras iniciativas que también encajan perfectamente en el concepto de Legal Hackathon. Por un lado las dos iniciativas de JustiApps organizadas por el Instituto de Innovación Legal, una en 2015 y otra en 2017 (en ésta última estuve como jurado y el nivel fue muy alto, aquí un resumen del evento).
Además, tuvimos recientemente un Datathon sobre el sector salud y el primer Hackathon sobre blockchain, organizado por Telefónica. Y en ambos casos hubo presencia de perfiles jurídicos (no abundante, pero la hubo).
Por tanto no está mal la cantidad de movimiento que ha habido hasta ahora en España en materia de hackathons legales o que incluyan la presencia de perfiles jurídicos.
En el hackathon del Instituto de Innovación Legal; noviembre 2017
Los pros
Participar, organizar o patrocinar un legal hackathon tiene muchos efectos positivos, ya sea un evento a nivel interno de un despacho o empresa Legaltech o una iniciativa externa en el que se participa con gente que justo acabas de conocer en ese momento:
– Obliga a ser creativo: uno tiene el tiempo y recursos limitados para un objetivo marcado que debe convertir en algo mínimamente viable. Por tanto eso obliga a pensar diferente y con enfoques más ágiles.
– Puede dar lugar a proyectos de éxito: un hackathon interno de Facebook fue el origen del botón «Like o Me Gusta», por no hablar de las compañías de éxito que han nacido en uno (GroupMe, que acabaría comprando Skype) o que posibilitaron la creación del equipo que luego crearía un producto de éxito (Nitobi , que acabaría comprando Adobe).
– Requiere trabajar en equipo con perfiles distintos: la famosa interdisciplinariedad que tanto se demanda de los abogados jóvenes (y no tan jóvenes), así como la idea de profesionales en T es algo que puede verse potenciado (o enseñado) en un hackathon.
– Permite realizar un proyecto eliminando toda la burocracia: aunque el proyecto se lleve a cabo solo en una versión preliminar, el contexto obliga a tomar decisiones rápidas y ejecutivas, obviando reuniones o el típico papeleo para iniciar un proyecto.
– Genera un ambiente de camaradería importante: lo que puede reforzar un equipo recientemente formado en una empresa/despacho o comprobar cómo potenciales candidatos encajan con perfiles con los que deberán trabajar.
– Enseña a trabajar bajo presión: tener que presentar algo en un tiempo concreto y con unos mínimos exigibles te obliga a centrarte en lo fundamental y trabajar con el reloj encima.
– En el caso de un organizador o patrocinador, denota interés por la experimentación y hacer cosas diferentes: por tanto puede ser a nivel público un gran elemento de diferenciación y una demostración de espíritu emprendedor. Más con la corriente tan importante de la Legaltech como materia de fondo.
– Te puede cambiar la vida: hay muchos ejemplos online (y casos particulares que podría contar) de personas que fueron a un hackathon (legal o no) y esas horas/días les inspiraron para reenfocar su carrera, comenzar nuevos estudios o darse cuenta de lo mucho que se estaban perdiendo en su día a día profesional.
El momento celebración del primer Legal Hackathon en España: de 9:30 a 22:30 de un sábado
Los contras
Obviamente no todo iba a ser maravilloso en un (legal) hackathon, así que ahí van algunos de los aspectos negativos:
– Si quien organiza quiere ser ambicioso en el tipo de evento a realizar y la cantidad de participantes, puede ser mucho trabajo el que deba realizarse y muchas las neuronas y horas invertidas por el camino.
– Hacerlo sin objetivo claro, sobretodo si se busca algo ambicioso, puede ser entendido por algunos como una pérdida de tiempo. Es decir, si uno por ejemplo no busca mejorar internamente el trabajo entre departamentos, impulsar la innovación a nivel de empresa, favorecer la obtención de talento o generar tejido empresarial, entre otras opciones, un hackathon en el fondo es un evento experimental para hacer cosas y crear comunidad. No mucho más. Eso para muchos es muy útil y necesario, pero para otros tantos es un sin sentido poco rentable.
– Si se hace a nivel de empresa y entre semana puede verse como tiempo perdido que luego debe recuperarse. Si se hace en fin de semana puede verse como un evento que te deja fundido (mentalmente, aunque también en el físico por la tensión que se acumula) y que luego debes arrastrar durante los días laborables de la semana siguiente. :p Por tanto en un caso y otro dar motivaciones interesantes es clave para favorecer la participación.
– Si se participa con la idea de ganar, llevarse un premio, crear un proyecto de éxito o encontrar partners para un negocio, puede que el evento sea una decepción. Después de todo, lo raro es ganar, pocas veces el premio compensa la cantidad de trabajo de esos días y la conexión con el equipo puede ser fenomenal o un desastre. Por tanto es bueno ir con la idea de pasar un rato divertido, para hacer cosas nuevas que te obligarán a pensar de otra manera y en el que conocerás a gente interesante.
– Normalmente casi todos los proyectos nacidos en el hackathon mueren allí mismo, incluso los que ganan: quizá los celebrados a nivel interno sí tienen más éxito en ese sentido, pero los organizados para que cualquiera se apunte normalmente acaban en una gran experiencia para los participantes, pero luego cada uno vuelve a su vida normal y la mentalidad creativa y sin barreras de esos días/horas se ve normalmente absorbida por la rutina, la distancia o la falta de interés.
– En los Legal Hackathon nunca es fácil encontrar suficientes desarrolladores que quieran participar: parece que el sector legal no resulta lo suficientemente atractivo para un desarrollador, por mucho que su vida esté envuelta y condicionada por miles de normas. Por tanto siempre faltan perfiles técnicos. Si queremos que siga habiendo legal hackathons no solo los abogados deben ser los primeros en querer apuntarse, también deben ser los primeros en hacer atractivo para el ciudadano normal (y en este caso el programador en particular) el mundo legal.
En resumen: los legal hackathon molan, participar en muy divertido e intenso, se aprende mucho y organizarlos/patrocinarlos puede ser un gran movimiento a efectos de publicidad o captación de talento. Pero como todo tienen sus problemas y dificultades (algunas muy relacionadas con la propia profesión). Yo en todo caso los recomiendo mucho.
Sea como sea, el primero a escala mundial se acerca y todavía no tenemos host local en España, aunque sí hay muchos profesionales con ganas de participar.
Por tanto, ¿alguien que se se anime? 🙂 Aquí los detalles por si hay ganas.
Ya en agosto de este año habían publicado uníndice de innovación en firmas legales (del que también hablaremos pronto). Pero mientras la innovación en despachos es un tema más común, la innovación en facultades de Derecho no es una cuestión tan tratada. Sin embargo, su papel es fundamental ya que son las que generan a los abogados del futuro. Profesionales que si no están preparados para el mercado que se acerca pueden encontrarse un camino muy cuesta arriba.
Basta decir que The Law Society del Reino Unido publicó la semana pasada un informe según el cuál espera que en los próximos 20 años desaparezcan 67.000 puestos de trabajo en el sector legal británico debido a la automatización.
Por tanto, es muy importante que los abogados del presente (y del futuro) estén preparados para hacer frente a los cambios que vienen. Y una buena formación a los estudiantes de Derecho en materias que van más allá del puro Derecho será clave.
En ese sentido creo que el índice publicado puede resultar de gran ayuda, así que vamos a ver qué se ha tenido en consideración para su elaboración y qué materias o elementos valora como más significativos para hablar de innovación y tecnología en las facultades de Derecho.
Las 38 facultades de Derecho inicialmente analizadas para medir su grado de innovación y tecnología
Índice de innovación en las Facultades de Derecho – Objetivos
Para empezar, decir que se trata de un prototipo del índice final basado en 38 facultades de Derecho de EE.UU. Entre los objetivos del estudio está medir cómo las más de 200 facultades norteamericanas preparan a los estudiantes de Derecho para la prestación de servicios legales en el siglo XXI.
Entre las universidades que más destacan en la materia se encuentran Michigan State, Chicago – Kent, Miami, Stanford, Harvard, Georgetown o Suffolk (que recientemente anunció uno de los primeros certificados en tecnología e innovación legal). En todo caso, se señala que el trabajo no pretende crear un ranking de las facultades de Derecho en la materia, sino más bien saber qué se está ofreciendo en la actualidad desde las universidades. Para ver quién hace algo, quién no hace nada o quién da prioridad a la enseñanza en innovación y tecnología en la prestación de servicios legales.
Y es que el trabajo separa claramente entre dos tipos de enseñanza: a) las facultades que ofrecen cursos sobre leyes y su relación con una tecnología en concreto (blockchain o IA, por ejemplo); b) y aquellas que ofrecen algo más variado y completo con la finalidad de enseñar al alumno sobre la prestación de servicios legales aplicando formas y metodologías nuevas a la vez que se tiene en cuenta la tecnología. Lo que el trabajo entiende como más adecuado para el abogado del siglo XXI es el segundo tipo de curso.
Por todo ello, uno de los objetivosdel índice en su versión finales crear una taxonomía o clasificación de los programas de innovación y tecnología ofrecidos para la mejora y avance de la prestación de servicios legales.
Además, el trabajo quiere dar visibilidad a la facultades de Derecho que educan a los futuros abogados en la innovación y tecnología aplicada a la prestación de servicios legales. Y a su vez, aumentar la concienciación entre las firmas legales y potenciales empleadores de esos estudiantes.
Al final del día, se pretende que losactuales y futuros estudiantes de Derecho sepan qué habilidades y disciplinas pueden resultar de utilidadpara el mercado legal del siglo XXI.
Índice de innovación en las Facultades de Derecho – Programas
El trabajo crea una clasificación de 7 programas de innovación y tecnología aplicada a la prestación de servicios legales, de acuerdo a las universidades analizadas:
1) Un centro o instituto enfocado en la misión de la innovación y tecnología aplicada a la prestación de servicios legales; 2) un Juris Doctor Concentration o el hecho de agrupar un grupo de clases bajo un certificado relacionado con la materia; 3) un LLM Concentration o Master of Laws, es decir, un programa de un año normalmente pensado para que un abogado de otro país aprenda los principios básicos del ordenamiento jurídico del país de acogida, simplemente que aquí con mayor enfoque en la innovación; 4) una Clínica Jurídica para que los estudiantes pongan en práctica en un entorno real y bajo supervisión los nuevos modelos y conocimientos; 5) una Incubadora o Aceleradora de proyectos en la materia; 6) una iniciativa pública para incorporar en el programa de la carrera este tipo de enseñanzas y; 7) un programa para ejecutivos o escuela de negocios que eduque en la innovación e implementación de la tecnología en la prestación de servicios legales.
Las clasificación de programas ofrecidos por las facultades de Derecho y los más habituales
Como puede comprobarse, el centro de innovación, la concentración de clases bajo algún tipo de certificado y la clínica jurídica son las fórmulas más comunes para los estudiantes, mientras que la escuela de negocios es la tercera fórmula más ofrecida en general y a priori la más obvia para los ya licenciados que quieran actualizarse.
Índice de innovación en las Facultades de Derecho – Materias
¿Pero qué materias o disciplinas son las enseñadas en esos cursos que apuestan por el aprendizaje de la tecnología y la innovación a la hora de proporcionar servicios legales? Pues la lista alcanza las 10 materias:
1)La parte de negocio de ser abogado, desde la gestión del conocimiento a la externalización del trabajo, el marketing, la tarificación de los servicios o las tendencias y modelos actuales en el sector legal.
2)Lamejora de los procesos, por ejemplo poniendo a los clientes en el centro, con la importancia de testear y mejorar las ideas (con modelos tipo Lean, Design Thinking o similar) o valorar y aprender de las personas que realizan el trabajo (el llamado «Go to the place where the work is done»).
3)Liderazgo y técnicas relacionadas para abogados.
4)Gestión de proyectos, desde procesos Agile a sistemas más comunes pero que facilitan la buena planificación de las tareas.
5)Emprendimiento legal mediante teorías, metodologías, disciplinas y herramientas que mejoren la creatividad, innovación y emprendimiento de los estudiantes de Derecho a la hora de producir nuevos modelos de negocio, generar ideas y mejoras que se puedan poner a prueba o su correspondiente ajuste.
6)Derecho computacional, desde saber programar a conocer sus principios básicos, el estudio de los algoritmos, la introducción a sistemas expertos o la automatización de procesos.
7)Métodos empíricos o la prestación de servicios legales teniendo en cuenta métricas propias de la profesión, para lo cual puede ayudar la visualización de datos, la estadística, la probabilidad o la distribución de datos.
8)Analítica de datos o la práctica legal con un énfasis en la predicción cuantitativa, la inteligencia artificial, el big data o el machine learning.
9)Habilidades tecnológicas básicas o el uso eficiente y competente de tecnologías sencillas que mejoran la práctica de la profesión, desde procesadores de texto, a PDFs, los metadatos, la firma electrónica o las herramientas para la gestión de expedientes y clientes (por eso hemos creado Jade). ;D
10)La aplicación de tecnología en casos reales, desde crear un chatbot legal a automatizar un proceso, responder una cuestión legal de forma más eficiente, crear y gestionar plantillas y sobretodo la identificación y diagnóstico de problemas antes de aplicar cualquier tecnología concreta.
Las materias enfocadas a la innovación en materia legal más ofrecidas por las facultades de Derecho analizadas
Por lo visto, la parte de negocio y de emprendimiento son las que por ahora reciben mayor atención. Si bien la parte de emprendimiento normalmente está relacionada con el asesoramiento del abogado a startups, no que el abogado piense en nuevas formas de prestar el servicio o facturar por una tarea. La gestión de procesos y de proyectos son las materias que por ahora menos dedicación tienen en las 38 facultades analizadas.
En conclusión, el primer índice de la innovación en las facultades de Derecho intenta romper con el clásico de que las mismas normalmente no hacen demasiado por ir más allá del puro conocimiento legal. Al centrarse en las que sí están haciendo algo, ya sea mayor o menor, se pone de manifiesto que los cursos centrados en el Derecho y una tecnología o materia concreta tienen mayor presencia por ahora (los de Law and Cibersecurity superan la treintena, por ejemplo).
Mientras tanto, el curso supuestamente ideal (centrado en la innovación y tecnología en la prestación de servicios legales), tiene menor presencia pero ya permite dibujar una lista de materias y disciplinas que, junto al conocimiento de las leyes, pueden resultar muy útiles para los estudiantes de Derecho de hoy y mañana. Al igual que muchos otros profesionales que quizá deseen reciclarse hacia las nuevas oportunidades que el mercado legal irá generando.
Sumemos a eso un conocimiento razonable de inglés para los que no lo tengan como lengua materna y podemos comenzar a perfilar al profesional legal de las próximas décadas.
Ése que deberá hacer frente a la automatización del sector.
La semana pasada tuvo lugar un hecho muy reseñable en el sector legal que experimenta con la tecnología, la llamada Legaltech.
CaseCrunch, una startup con sede en Cambridge y que trabaja el campo de las predicciones legales usando técnicas de Deep Learning o aprendizaje profundo, dio los resultados del primer enfrentamiento entre un software de predicción legal y un equipo de abogados (más de 100, en verdad). El objetivo era comprobar quién podía predecir con mayor acierto el criterio adoptado en relación a múltiples resoluciones legales en materia financiera.
¿El resultado? La máquina ganó, prediciendo el 86,6% de las decisiones legales. Por su parte, el equipo de abogados se tuvo que conformar con un 62,3% de acierto.
Tenía lugar el primer Deep Blue de la abogacía (aunque ya tuvimos un avance con el caso del Tribunal Europeo de Derechos Humanos a principios de año).
Pero vayamos por partes
¿A qué viene la referencia a Deep Blue?Deep Blue fue una súper computadora desarrollada por IBM por allá 1996. Se hizo famosa por ser la primera máquina que ganó una partida de ajedrez a un vigente campeón del mundo, en ese momento Gary Kaspárov. Si bien en el global de partidas Kaspárov acabó ganando, la nueva versión que se lanzó en 1997, Deeper Blue, sí ganó en en el global y no solo en una única partida. Convirtiéndose en la primera máquina en lograrlo.
Deep Blue, la super computadora que fue capaz de vencer a Gary Kaspárov
IBM repitió la gesta en 2011 con otra súper computadora, Watson, pero en este caso al juego de preguntas y respuestas Jeopardy. Y muy recientemente Google ha hecho lo mismo con los campeones mundiales del juego Go.
Por tanto, el momento Deep Blue ocurre cuando en un área de especial desarrollo intelectual y en la que hasta entonces el ser humano ha tenido el control, se ve superado por la máquina en una batalla de igual a igual.
Dicho esto, ¿qué es CaseCrunch? Como decíamos al inicio, se trata de una startup con origen en Cambridge (de allí también ha salido Luminance, por ejemplo) que crea soluciones personalizadas para la predicción de resultados legales. Para ello aplica algunas de las técnicas más avanzadas de la IA, como son las redes neuronales profundas o Deep Learning.
Para poner a prueba su solución, el llamado CaseCruncher Alpha, lanzó a inicios del mes de octubre un desafío: enfrentaría su software a un equipo de abogados voluntarios para ver quién podía predecir mejor determinados resultados legales. Al desafío se apuntaron más de 100 abogados, incluyendo entre ellos algunas de las firmas más prestigiosas en UK, el llamado Magic Circle.
La prueba consistía en lo siguiente: el equipo de abogados tenía una semana para realizar 750 predicciones, y para ello disponía de total libertad. Lo que se debía analizar eran quejas reales por la venta engañosa o fraudulenta de PPI o Payment Protection Insurance. Es decir, seguros de crédito.
Esos casos habían sido interpuestos frente al Defensor del Usuario en materia financiera del Reino Unido y posteriormente publicadas las resoluciones.
Lo que se buscaba era predecir si esas 750 quejas habían sido rechazadas por el Defensor del Usuario o confirmadas. Por lo tanto, una cuestión muy precisa y concreta.
¿Motivos para que el software ganara de forma tan abultada? Dicen los desarrolladores que deben analizar el caso en profundidad y por ello publicarán un paper sobre la materia. De todos modos, consideran que el principal motivo es que el software tuvo una mayor comprensión que los abogados sobre los elementos que no eran puramente legales (aunque no precisan más qué quieren decir con eso). Cuando publiquen el paper volveremos sobre el tema.
Sea como sea, este Deep Blue de la abogacía no quiere decir que vayamos a desaparecer de la faz de la Tierra todos los abogados en cuestión de años. :p Pero sí confirma, por si hubiera dudas, que en cuestiones legales precisas en las que se disponen de datos y contexto de calidad, un software puede hacer una labor jurídica de notable alto sin necesidad de supervisión humana.
O como señala CaseCrunch que es su objetivo, que un software predictivo de ese tipo puede ayudar a hacer de filtro en cuestiones legales comunes pero sobretodo concretas, a la vez que desatasca cuellos de botella en organizaciones e instituciones que deban lidiar con un alto volumen de este tipo de decisiones legales.
Lo que resultará obviamente positivo y obligará al profesional legal a subir un peldaño en la escala de valor que ofrece. Sobretodo si no quiere competir con productos o servicios que puedan ser igual o más eficientes que él pero las 24 horas del día.
Después de todo, tras Deep Blue los ajedrecistas no desaparecieron. De la misma forma que tampoco lo harán los abogados, aunque sí es buena idea que sean conscientes de lo que está en camino.
El pasado martes 17 de octubre asistimos a la 2ª edición de la Legal Geek Conference, el mayor evento Legaltech en Europa este año y uno de los más destacados a nivel mundial.
Nuestro objetivo era realizar el pitch en el Startup Alley de nuestro último proyecto, Jade, una herramienta para la gestión de casos y clientes por parte de abogados, con la particularidad de ser de código abierto. Decir que en ese sentido pudimos hacer la mini presentación, tuvimos buen feedback y varios nuevos contactos interesantes en relación al proyecto. Más información sobre Jade y el proyecto.
Pero más allá de nuestro proyecto, lo interesante era asistir a múltiples charlas, ver las muchas startups que presentaban proyectos (algunas ya consolidados y otras iniciándose) y en general comprobar el muchísimo interés que despierta en la actualidad el fenómeno de la Legaltech en el sector.
Parte del lugar en el que se celebraba la Legal Geek Conference; aquí podía hablarse con todas las startups que exponían
Vamos a verlo paso a paso.
El formato
Para empezar, señalar que la Legal Geek Conference no es el típico evento jurídico con presentaciones, gente trajeada (de hecho, se prohibía llevar corbata) y cierto networking tras la fase de preguntas.
Organizado por Jimmy Vestbirk, con el que tuvimos la suerte de contar en el 1er Congreso sobre Legaltech y Startups Jurídicas celebrado en San Sebastián, la Legal Geek es más bien una quedada de usuarios interesados en Tecnología, Derecho y la comunidad que se está formando alrededor.
Aquí la particularidad era la escala, ya que el evento venía patrocinado por Thomson Reuters, Freshfields Bruckhaus Deringer y The Law Society (algo así como el equivalente al Consejo General de la Abogacía Española). Eso supuso más de 1.200 asistentes, con representantes de más de 20 países.
Por tanto, si bien había charlas (más de 50), normalmente no superaban los 10 minutos. Además, hubo momento para el speed networking, el pitch de startutps o proyectos legaltech, espacio para los que demostraban sus productos o servicios, pequeñas sesiones de mentoría desde Thomson Reuters y Freshfields Bruckhaus Deringer, un tablón de anuncios para dejar notas o peticiones y fiesta final. Sin olvidar comida por todas partes y la posibilidad de seguir las charlas en streaming desde una parte del evento (si no había hueco en el Main Stage).
El Main Stage, o lugar en el que se celebraban las charlas, el speed meeting o los pitch de las startups
Las charlas
Como comentaba, fueron numerosas y variadas.
La jornada dio comienzo con un panel sobre la presencia y participación activa en puestos de responsabilidad de la mujer en el mundo de la LawTech. Es decir, si ya en el sector legal y tecnológico por separado existe una desigualdad de género importante, existe un riesgo alto de que en el mundo de la Legaltech eso sea incluso mayor. Por ejemplo, se comentó que el R. Unido es el país número 42 de 43 respecto al número de mujeres que forman parte de la judicatura. Por ello una de las conclusiones fue que en el sector legal las mujeres siguen sin ser tomadas en serio, que los prejuicios o sesgos (en ocasiones inconscientes) deben ser afrontados y que quizá la Legaltech pueda ser una oportunidad para empezar a cambiar el rumbo. Pero sin duda queda mucho trabajo por delante.
El siguiente panel fue relativo a RegTech o la tecnología aplicada al cumplimiento normativo. Es decir, mayormente tecnología para compliance. Algunos de los proveedores de servicios en el ramo más destacados como Libryo, Enforcd, Cognitiv+ y Encompass participaron en la charla, mostrando algunas de las posibilidades que ofrecen y en general llegando a la conclusión que las firmas legales pueden salir beneficiadas por las mejoras en precios y eficiencias que pueden ofrecer a sus clientes con el uso de RegTech.
A continuación llegó el panel sobre el uso práctico de Legaltech por parte de clientes y las empresas que ayudan en ello. Con la charla introductoria de Richard Tromans sobre el estado de la inteligencia artificial legal en el último año, el responsable de Artificial Lawyer puso de manifiesto que el Top 30 de las firmas legales en el R. Unido ya usaban la IA Legal o la estaban probando, mientras que el Top 100 la usaba, la tenía en pruebas o valoraba su implementación. Tromans destacó también las 8 ramas de la IA Legal: la revisión de documentos, la predicción de litigios, la investigación o research, el análisis de comportamientos, el análisis de costes legales, los sistemas expertos legales/bots legales, la automatización de contratos y la generación de documentos.
Su charla dio paso a otras presentaciones en materias más concretas sobre el uso práctico de Legaltech por parte de clientes reales. En ese sentido, el equipo de Lex 360 habló de la gestión de proyectos y cómo la misma requiere de personas en la firma que dispongan de tiempo, interés en la materia y la habilidad para obtener un resultado. De esa forma se asimilaba el inicio y desarrollo de un proyecto a un tablero de mesa. Pero uno en el que no siempre era fácil avanzar y en ocasiones hay atascos y trabas inesperadas en forma de escaleras o serpientes.
El desarrollo de un proyecto en el ámbito legal y con tecnología de por medio como si de un juego de mesa se tratara – Foto de Rosie Burbidge
Participó a continuación la CEO de Luminance, una de las empresas destacadas en IA Legal aplicada a la revisión de documentación. La misma destacó su aproximación al uso de machine learning y el procesamiento de lenguaje natural que Luminance ha hecho en el análisis de documentación legal. Lo que por ejemplo permite al sistema detectar desviaciones muy pequeñas en los documentos analizados, como en ejemplos reales mostrados de firmas legales en Dublín o Nueva York, donde el software permitó detectar cláusulas con patrones inusuales o ver ajustes en tiempo real. Su conclusión final fue muy lógica, y por ello debe destacarse, la IA Legal no sustituirá al abogado, sino que lo aumentará o mejorará.
Siguió este panel de ejemplos prácticos la charla de RAVN + iManage (adquirida la primera por ésta última en este 2017). Ello llevó a que parte de la presentación se centrara en el roadpmap establecido en cuanto a la integración de los dos sistemas. En todo caso, una de sus conclusiones fue también que la IA Legal resulta verdaderamente útil cuando el abogado no es consciente de que está ahí. La cuestión es que el abogado no debe ir en su búsqueda sino estar presente en su tarea sin que se dé cuenta.
Kira y Neota Logic, otros dos de los grandes players en el mundo de la IA Legal, también participaron en este panel, destacando ambos la importancia de la colaboración entre abogados pero sobretodo entre herramientas. O lo que es lo mismo, que una pueda integrase con otras es un añadido muy a valorar. De ese modo, para nada resulta beneficioso intentar enclaustrar una solución respecto a otros servicios que la firma legal pueda estar usando. De la misma forma que la interdisciplinariedad puede ser una habilidad valiosa para un nuevo abogado, la interconexión entre servicios y tecnologías es clave. De hecho Kira por ej. facilita la coexistencia de su herramienta con otros ecosistemas como Box, SharePoint, HotDocs, Google Analytics o HighQ. «The API Economy» también jugará un papel importante en la Legaltech, al parecer.
Alex Smith, Innovation Manager de la firma legal Reed Smith ofreció algunas pautas y datos interesantes sobre el responsable de innovación en un despacho. Primero de todo destacó la importancia de las personas, a continuación de los procesos y finalmente de la tecnología. Su mensaje fue que comenzar la transformación digital por la tecnología es iniciar la casa por el tejado. De hecho, fue uno de los que más insistió en la idea de que los datos de calidad son básicos en este entorno y que la arquitectura de la información debería priorizarse antes que la inteligencia artificial en sí. Sobretodo cuando la IA solo sirve en la actualidad para tareas muy concretas. Fue también otro de los ponentes que destacó la importancia de la integración entre herramientas y la necesidad de APIs, para lo que de nuevo son clave los datos y una arquitectura de la información de calidad.
Alex Smith hablando en su charla sobre una de las tendencias 2017: la intercomunicación entre múltiples servicios
El cierre de este panel dio para la presentación del caso particular de la abogada Sara Goulborne, que se ha instalado un chip en su mano para entre otras cosas firmar documentos digitalmente o realizar pagos en bitcoin 😮 ¿Quién dijo que el abogado robot no había llegado?
Entonces llegó el momento del speed networking, los pitchs de startutps (más de 40, entre ellos también el de Ignacio Zafra con la española Nubbius) y la hora de comer paella con chorizo (sí, la tenían). :p
El siguiente panel presentó a algunos de los intra/entrepreneurs legales destacados, como representantes de Thomson Reuters, Freshfields o DWF Ventures (y su proyecto con la Facultad de Derecho de Manchester). Entre los temas comentados surgieron cómo la innovación en muchos despachos de abogados es todavía algo marginal, sin haber alcanzado todavía el núcleo de muchas organizaciones. Otro problema es que los que entienden la tecnología, normalmente abogados jóvenes, no tienen suficiente contacto con los socios que pueden hacer posible la implementación. A lo que tampoco ayuda que los socios más tecnológicos muchas veces carecen de la parte comercial o que los managers del negocio desconocen las eficiencias de la tecnología.
Cómo no, hicieron su aparición los proveedores alternativos de servicios legales (de hecho Axiom o Halebury estaban en el panel), con la idea de hacer más con menos y seguir impulsando la NewLaw. Algo no siempre fácil, ya que como dijo Chris DeConti de Axiom, el precedente y el prestigio son quizá los mayores obstáculos al cambio (y de eso el sector legal tiene mucho). En cualquier caso, Axiom ve claro las muchas tareas legales que pueden pasar de un modelo artesanal a uno industrial y digital. Un nuevo camino que en cualquier caso requiere una forma de trabajar colaborativa y en comunidad.
La abogacía tradicional como último vestigio medieval en el siglo XXI, según la presentación de Axiom y la opinión de Cisco
También pudieron escucharse muchos mensajes propios de la innovación y emprendeduría más cercana al sector tecnológico, como aprender a fallar rápido o cuestionar lo convencional, pero intentando aplicarlo al sector legal (para nada fácil en muchas firmas).
Pero no quedó ahí la cosa, las charlas de F-Lex o Ignition Law fueron dos buenos ejemplos de nuevas formas de acceder al mundo legal para juniors, paralegals o abogados millenials que quieren forma parte del sector pero no bajo los modelos comunes y clásicos.
A continuación siguió un panel sobre ciberseguridad, donde Backer McKenzie, ex-responsables del FBI o la Queen Mary University de London analizaron el peligro de los ciberataques en el sector legal. La conclusión no fue muy sorprendente: la amenaza es completamente real y hay que protegerse frente a ella. Entre otras cosas, mediante copias de seguridad regulares y actualizaciones constantes de los sistemas. Y aún así.
The Law Society y su acuerdo con Seedrs para ayudar en proyectos legaltech en cuanto a recursos, conocimiento y distribución y sobretodo capital, fue seguramente el gran anuncio del panel sobre innovación en el sector legal. Durante este panel Mark Cohen también participó, destacando que seguramente nos encontramos en la época dorada del emprendedor legal, de modo que la Ley y el ecosistema jurídico seguramente hayan dejado de ser sobre los abogados, siendo la sociedad en su conjunto el cliente. La charla de Riverview Law puso de manifiesto de nuevo la importancia de los datos, indicando que más allá de la fase de facturación, el sector legal carece de datos de calidad en general. Y hablando de datos, Legal Zoom (unos de los Do It Yourself legales más populares en EE.UU.), destacó cómo han pasado en 16 años de vida de poco más de 100 mil clientes en sus inicios a más de 4 millones en la actualidad («venden» un testamento cada 4 minutos hoy en día).
Volviendo a los datos, no faltaron peticiones sobre la necesidad de la jurisprudencia en formatos abiertos, el problema de los datos y sus sesgos, con proyectos interesantes como el Data Ethics Canvas del Open Data Institute o cómo el análisis de imágenes de satélite ha permitido crear un proyecto legaltech como Orbital Witness (en relación a catastros, urbanismo y bienes inmuebles). Tampoco faltó la mención a la programación por parte de abogados (tema que ya abordamos), con el proyecto de F·LEX.
La última sesión de charlas fue en relación a las incubadoras de proyectos y los inversores. En ese sentido, NextLaw Labs indicó que únicamente el 1% de los grandes despachos de abogados dedicaban recursos a desarrollo e innovación, lo que sin duda abre montones de posibilidades para las startutps legaltech. De hecho, varias de las charlas insistieron en esa idea, destacando que si bien la inversión no ha sido todavía tan grande como en otras áreas, el potencial es grande y hay dinero interesado en ello.
Y hasta aquí la fase de charlas, en la que dejo montones de perlas y buenas presentaciones en el tintero, pero esto ya se está alargando mucho. :p
El tablón de anuncios
Era el sistema elegido por la Law Society para facilitar el contacto entre muchos de los allí presentes. Las herramientas eran post-its de colores y un mensajepidiendo algo, presentándose o buscando algún contacto concreto.
Ahí van tres capturas con muchas de las peticiones, por si alguien encuentra información de utilidad:
Parte 1
Parte 2
Parte 3
La Startup Alley
Esto da para post exclusivo, ya que había muchos proyectos interesantes y este artículo ya ronda las 3000 palabras, así que no quiero alargarlo mucho más.
En todo caso, las empresas que estaban allí presentando y mostrando su proyecto Legaltech eran:
Lexoo (un marketplace legal), Legal Monitor (entre marketplace jurídico y herramienta para que RRHH encuentre abogado), Farewill (testamentos online por 50 libras) y Law for Good (mejorar el acceso a la justicia mediante tecnología).
Algunas de las empresas que había en la Startup Alley
Neota Logic (IA aplicado a sistemas expertos), ShieldPay (sistema de pagos seguros), Kira (revisión automatizada de contratos), Apperio (software especializado para General Counsels y gestión de grandes despachos), Orbital Witness (imágenes de satélite para abogados trabajando en materia de urbanismo y bienes inmuebles) e iManage (gestor de documentos, casos y clientes para grandes firmas).
Más empresas legaltech en la Legal Geek
Fliplet (creación de apps sin necesidad de saber programar), Introhive (CRM simplificado y automatizado), CheckRecipient (IA y ML aplicado a evitar el envío de información delicada al usuario incorrecto) y ThoughtRiver (revisión de contratos automatizada).
Otro grupo de empresas
Cognitiv+ (IA aplicada al cumplimiento normativo y al Compliance), Encompass (software para Compliance en tiempo real respecto a personas o empresas), Enforcd (software para Compliance con especial enfoque en el sector financiero) y Libryo (software para Compliance y gestión de riesgos).
El bloque de empresas RegTech
KIM (IA aplicada a sistemas expertos y automatización de procesos) y Avvoka (generación, gestión y analítica de contratos online).
ClauseMatch (generación y gestión de documentación y contratos online), Luminance (IA y ML aplicado a la revisión de documentación) y Leverton (IA aplicada a la detección y extracción de información).
Clocktimizer (IA aplicada al business intelligence y el análisis de resultados), Seedlegals (pactos de socios, gestión de rondas y aspectos legales de la inversión en startups) y Legatics (automatización de procesos en tareas legales).
Juro (IA aplicada a la gestión, negociación y cierre de contratos) y F·LEX (marketplace para conectar paralegals y despachos de abogados o asesorías internas para mayor eficiencia y flexibilidad).
Decir que Juro ganó el premio a la startup legaltech del evento.
Conclusiones
Algunas ideas personales sobre lo visto y comentado en la Legal Geek:
1.- El nivel de entusiasmo y energía en relación al fenómeno de la Legalech parece estar por las nubes. Ya sea por parte de firmas legales, sector tecnológico, operadores jurídicos más clásicos, universidades o inversores, la variedad de participantes y las ganas de participar eran algo palpable.
2.- La cantidad de «outsiders» o perfiles no legales que llegan al sector con algo nuevo y cambiante no deja de crecer. Un ejemplo fácil, el organizador del Legal Geek, Jimmy Vestbirk, nada tiene que ver con la abogacía y hace 3-4 años se dedicaba a crear aplicaciones para encontrar pareja. Hoy en día ha creado la comunidad Legaltech más grande del mundo y uno de los eventos de referencia. Eso no va a ir a menos, creo yo.
3.- La unión de los operadores jurídicos más habituales como facultades de Derecho o representantes institucionales con entidades del mundo de las startutps empieza a ser más común de lo que parece. De The Law Society (como decíamos, el equivalente al CGAE) anunció su colaboración con Seedrs (uno de los servicios destacados en la inversión en startups). De la misma forma, la Universidad de Manchester anunció su Legaltech Consortium junto a Freshfields y DWF Ventures. Por tanto, ahí tenemos de nuevo a sector legal (estudiantes y abogados ya en la profesión) + entidad dedicada al desarrollo de negocios. Además, que la Solicitors Regulation Authority del R. Unido apueste también por favorecer los proyectos legaltech más que obstaculizarlos, dice mucho de cómo están cambiando las cosas.
4.- Ahora que la fase de exaltación comienza a relajarse (aunque el ruido sigue presente), se empieza a hacer mayor hincapié en lo importante: personas interesadas desde una firma legal en el cambio, la disponibilidad de datos y que sean de calidad, la importancia de los procesos y su generación, la inversión y el capital para proyectos legaltech o la necesidad de tiempo en la puesta a punto de muchos de esos proyectos. Vamos, que esto de la Legaltech es mucho más que comprar el software más moderno de la tienda, siendo la tecnología escogida quizá la última pieza de la cadena y los datos la base sobre la que se asiente.
5.- Ninguna de las startups con las que hablamos trataban el asunto del software de código abierto en sus proyectos. Es obvio que el mercado de la Legaltech es muy joven y además hay ganas en convertirse en uno de los grandes players que pueda sacar beneficio del mismo (nada malo en ello, en verdad). Pero no hay que olvidar que la gran mayoría de abogados son unipersonales o pequeños despachos y mucha de la tecnología presentada puede quedarse muy lejos de sus bolsillos (algo que la Law Society comentó). Por tanto, esa barrera del coste, e indirectamente del conocimiento, creo que tiene mucho sentido trabajarla con iniciativas de Open Legaltech (que en cualquier caso fueron mencionadas al hablar de la posibilidad de realizar un despacho sus propios desarrollos).
6.- Finalmente, si bien el mensaje parece estar cambiando de un «Los abogados van a desaparecer por la tecnología» a un «Los abogados vamos a mejorar gracias a la tecnología», aún se palpa cierta inquietud sobre el tema. Lo que seguramente hace que muchos no quieran quedarse atrás y se sumen a este carro de la Legaltech aunque todavía no tengan claro el objetivo, los medios o el propósito. Lo que no creo que sea del todo malo, si se hace con la intención de al menos ir conociendo de qué va todo esto. Al fin y al cabo el cambio que hay en camino no será pequeño.
Sea como sea, gran evento, gran día, muchas conversaciones interesantes y buena representación española con Bárbara, José Manuel, Eva, Laura, Macarena o Ignacio.
La idea del abogado robot, ese extraño ser capaz de realizar todas las tareas del jurista pero las 24 horas del día y los 7 días de la semana, se ha popularizado mucho en los últimos 12 – 18 meses. De hecho, si alguien seguramente ha colaborado en ese proceso de popularización (aunque de forma involuntaria en buena parte), se trate de ROSS Intelligence.
Conocido como la versión jurídica del sistema de computación cognitiva de IBM, el no menos conocido Watson, ROSS Intelligence (en adelante ROSS) es más que una simple copia jurídica de Watson, pero también menos de lo que en general la prensa generalista (y en ocasiones la jurídica) ha dado a entender.
ROSS opera desde Canadá, que se está posicionando como uno de los centros mundiales en relación al desarrollo de inteligencia artificial, y si bien incluye algunos elementos prestados de Watson, su punto fuerte consiste en un framework de trabajo en materia de IA creado a nivel interno y llamado Legal Cortex.
Logotipo de ROSS Intelligence
¿Pero qué es ROSS exactamente? Pues una herramienta de «legal research» o investigación legal. Es decir, un buscador de jurisprudencia y documentación legal más avanzado que los habituales. Pero además no es aplicable en cualquier materia, ya que ROSS se ha especializado en quiebras y concursos de acreedores.
Ésa es su tarea y es bueno en ella.
Sin embargo, desde por allá 2016, cuando comenzó a operar de forma pública, muchas de las veces que en prensa se hablaba del famoso «abogado robot» era en relación a ROSS. Ahí van unos pocos ejemplos (solo en castellano y sin salir de la página 3 de Google):
Cómo una herramienta que simplemente mejora la búsqueda de jurisprudencia (que no es poca cosa) acaba convirtiéndose en un «abogado de inteligencia artificial» (!) que un bufete contrata (!), es digno de estudio y seguramente un tema que abordaremos próximamente al hablar del mito del abogado robot. Sea como sea, demuestra que a nivel de opinión publicada hay mucho interés en servicios legales automatizados y prestados por máquinas en lugar de personas.
¿Y qué parte del proceso legal automatiza ROSS? En verdad ninguno, ya que el abogado deber ser quien realiza la búsqueda de sentencias o documentación legal aplicable al caso que le ocupa. Ahora bien, las nuevas técnicas que ROSS aplica en esa tarea, mayormente el procesamiento de lenguaje natural y machine learning o aprendizaje automático, aumentan la calidad de los resultados obtenidos y reducen el tiempo invertido en ello.
Vamos a ver esto más detalle.
Según el estudio encargado por ROSS a la consultora Blue Hill Research en enero de este año, cuando se ofreció a 16 abogados probar ROSS junto a Westlaw y LexisNexis (herramientas muy similares pero que usan sistemas de búsqueda más básicos, como las palabras clave o frases concretas), ROSS salió ganando en todos los apartados. Es decir, ROSS demostró ser mejor al reducir el tiempo necesario para obtener resultados útiles, generó resultados de mayor calidad que los otros sistemas de búsqueda e incluso puede ser un generador indirecto de mayor negocio para el cliente (ya que su uso permite invertir las horas ahorradas en otras tareas facturables, acciones de marketing o mejor atención al cliente).
Estudio de Blue Hill Research sobre ROSS en comparación con Wetslaw y LexisNexis
El estudio compara cómo un profesional que trabaje el área de las quiebras o los concursos de acreedores, pero sin llegar a ser un especialista, puede resolver varias dudas sobre la materia que le plantea un cliente. Para resolver esas dudas necesita buscar jurisprudencia que fundamente un determinado argumento, y ahí es donde entran Westlaw, LexisNexis y ROSS.
Las dos primeras herramientas permiten hacer búsquedas booleanas (mediante palabras clave o conectores que busquen conexiones entre términos) o búsquedas con lenguaje natural (cuando se busca una frase, expresión o conjunto de palabras concreto a lo largo de un texto). Por su parte, ROSS aplica el llamado procesamiento de lenguaje natural, algo que como ya explicamos permite que se hagan preguntas de forma natural al sistema y que el software entienda el contexto de los términos o frase a buscar. Por ejemplo, si indico al software que haga una búsqueda sobre «Pagos», que no solo aparezcan los documentos que contienen el término, sino también facturas, presupuestos y otros relacionados que nunca mencionan la palabra «pago» pero el software entiende que están relacionados.
El estudio no es muy largo (11 páginas), puede encontrarse en la web de la compañía y resulta interesante para ver lo mucho que mejora una herramienta de búsqueda de documentación legal al aplicar técnicas modernas. Por ejemplo, en función del número de veces que una sentencia era citada en los ejercicios completados por los 16 abogados, se determinó la relevancia de ese resultado. Entonces se midió en cada herramienta, y según la técnica de búsqueda empleada: 1) el porcentaje de sentencias relevantes que habían sido localizadas; 2) el porcentaje de sentencias relevantes que mostraba el software entre sus primeros 20 resultados; y 3) finalmente el NDCG (donde el máximo es 1) o la similitud entre el posicionamiento de los resultados relevantes en cada programa y el posicionamiento ideal de esos resultados relevantes dada su importancia (es decir, que si las sentencias buenas eran las número 3, 7 y 9, a ver si el software las mostraba en ese orden o en realidad la 9 iba primera y la 3 estaba al final).
La efectividad de ROSS, Westlaw y LexisNexis en sus diferentes sistemas de búsqueda al buscar jurisprudencia relevante
La conclusión es que ROSS gana en todas esas métricas, especialmente cuando se compara con sistema de búsqueda basados en simples palabras clave o conectores. De ese modo, ROSS fue capaz de localizar casi el 56% de las sentencias relevantes, mientras que los sistemas booleanos no llegaban al 32%. El término medio es la búsqueda por expresiones naturales más específicas, que se queda cerca de ROSS pero sin llegar a alcanzarlo (y requiriendo más tiempo para llegar a ese número).
Otras dos métricas que también analiza el informe, pero que simplemente apuntamos, es el tiempo que llevó a cada abogado encontrar la jurisprudencia relevante según el tipo de herramienta usado y el posible beneficio económico que se deriva del uso de ROSS. En ese sentido, encontrar las sentencias relevantes con ROSS llevaba entre 11 y 15 minutos menos que con los otros sistemas. Por tanto, si uno suma todo el tiempo ahorrado al final del año y lo invierte por ejemplo en tareas facturables que antes no podía atender, se podrían ganar de media entre 5.300 y 6.100 dólares más al año (pero ya dice el informe que hay que coger esto un poco con pinzas).
En conclusión, ROSS es una herramienta para buscar jurisprudencia y documentación legal en materia de quiebras y concursos de acreedores (aunque la voluntad es llevarlo a otras materias), solo funciona por ahora con casuística norteamericana y canadiense (no se puede contratar en Europa), consiste en un servicio SaaS y nada tiene que ver con un abogado robot. Es simplemente (y no es poco) una forma más eficaz y rápida de localizar sentencias relevantes en un caso.
Por tanto, ROSS es una buena herramienta para subir un peldaño más en la eficiencia de las tareas legales del día a día. Y un gran ejemplo de lo que irá ocurriendo cada día más en otras áreas y herramientas relacionadas.