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  • CaseCrunch: el primer Deep Blue de la abogacía 

    CaseCrunch: el primer Deep Blue de la abogacía 

    La semana pasada tuvo lugar un hecho muy reseñable en el sector legal que experimenta con la tecnología, la llamada Legaltech.

    CaseCrunch, una startup con sede en Cambridge y que trabaja el campo de las predicciones legales usando técnicas de Deep Learning o aprendizaje profundo, dio los resultados del primer enfrentamiento entre un software de predicción legal y un equipo de abogados (más de 100, en verdad). El objetivo era comprobar quién podía predecir con mayor acierto el criterio adoptado en relación a múltiples resoluciones legales en materia financiera.

    ¿El resultado? La máquina ganó, prediciendo el 86,6% de las decisiones legales. Por su parte, el equipo de abogados se tuvo que conformar con un 62,3% de acierto.

    Tenía lugar el primer Deep Blue de la abogacía (aunque ya tuvimos un avance con el caso del Tribunal Europeo de Derechos Humanos a principios de año).

    Pero vayamos por partes

    ¿A qué viene la referencia a Deep Blue? Deep Blue fue una súper computadora desarrollada por IBM por allá 1996. Se hizo famosa por ser la primera máquina que ganó una partida de ajedrez a un vigente campeón del mundo, en ese momento Gary Kaspárov. Si bien en el global de partidas Kaspárov acabó ganando, la nueva versión que se lanzó en 1997, Deeper Blue, sí ganó en  en el global y no solo en una única partida. Convirtiéndose en la primera máquina en lograrlo.

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    Deep Blue, la super computadora que fue capaz de vencer a Gary Kaspárov

    IBM repitió la gesta en 2011 con otra súper computadora, Watson, pero en este caso al juego de preguntas y respuestas Jeopardy. Y muy recientemente Google ha hecho lo mismo con los campeones mundiales del juego Go.

    Por tanto, el momento Deep Blue ocurre cuando en un área de especial desarrollo intelectual y en la que hasta entonces el ser humano ha tenido el control, se ve superado por la máquina en una batalla de igual a igual.

    Dicho esto, ¿qué es CaseCrunch? Como decíamos al inicio, se trata de una startup con origen en Cambridge (de allí también ha salido Luminance, por ejemplo) que crea soluciones personalizadas para la predicción de resultados legales. Para ello aplica algunas de las técnicas más avanzadas de la IA, como son las redes neuronales profundas o Deep Learning.

    Para poner a prueba su solución, el llamado CaseCruncher Alpha, lanzó a inicios del mes de octubre un desafío: enfrentaría su software a un equipo de abogados voluntarios para ver quién podía predecir mejor determinados resultados legales. Al desafío se apuntaron más de 100 abogados, incluyendo entre ellos algunas de las firmas más prestigiosas en UK, el llamado Magic Circle.

    La prueba consistía en lo siguiente: el equipo de abogados tenía una semana para realizar 750 predicciones, y para ello disponía de total libertad. Lo que se debía analizar eran quejas reales por la venta engañosa o fraudulenta de PPI o Payment Protection Insurance. Es decir, seguros de crédito.

    Esos casos habían sido interpuestos frente al Defensor del Usuario en materia financiera del Reino Unido y posteriormente publicadas las resoluciones.

     

    Lo que se buscaba era predecir si esas 750 quejas habían sido rechazadas por el Defensor del Usuario o confirmadas. Por lo tanto, una cuestión muy precisa y concreta.

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    Los resultados del desafío lanzado por CaseCrunch

    Y en esa tarea la máquina fue mejor que el abogado. De ese modo, CaseCruncher predijo con acierto el 86,6% de los casos. Mientras que el equipo de abogados lo hizo en un 62,3%.

    ¿Motivos para que el software ganara de forma tan abultada? Dicen los desarrolladores que deben analizar el caso en profundidad y por ello publicarán un paper sobre la materia. De todos modos, consideran que el principal motivo es que el software tuvo una mayor comprensión que los abogados sobre los elementos que no eran puramente legales (aunque no precisan más qué quieren decir con eso). Cuando publiquen el paper volveremos sobre el tema.

    Sea como sea, este Deep Blue de la abogacía no quiere decir que vayamos a desaparecer de la faz de la Tierra todos los abogados en cuestión de años. :p Pero sí confirma, por si hubiera dudas, que en cuestiones legales precisas en las que se disponen de datos y contexto de calidad, un software puede hacer una labor jurídica de notable alto sin necesidad de supervisión humana.

    O como señala CaseCrunch que es su objetivo, que un software predictivo de ese tipo puede ayudar a hacer de filtro en cuestiones legales comunes pero sobretodo concretas, a la vez que desatasca cuellos de botella en organizaciones e instituciones que deban lidiar con un alto volumen de este tipo de decisiones legales.

    Lo que resultará obviamente positivo y obligará al profesional legal a subir un peldaño en la escala de valor que ofrece. Sobretodo si no quiere competir con productos o servicios que puedan ser igual o más eficientes que él pero las 24 horas del día.

    Después de todo, tras Deep Blue los ajedrecistas no desaparecieron. De la misma forma que tampoco lo harán los abogados, aunque sí es buena idea que sean conscientes de lo que está en camino.

    Continuará…

  • Un día en la Legal Geek Conference

    Un día en la Legal Geek Conference

    El pasado martes 17 de octubre asistimos a la 2ª edición de la Legal Geek Conference, el mayor evento Legaltech en Europa este año y uno de los más destacados a nivel mundial.

    Nuestro objetivo era realizar el pitch en el Startup Alley de nuestro último proyecto, Jade, una herramienta para la gestión de casos y clientes por parte de abogados, con la particularidad de ser de código abierto. Decir que en ese sentido pudimos hacer la mini presentación, tuvimos buen feedback y varios nuevos contactos interesantes en relación al proyecto. Más información sobre Jade y el proyecto.

    Pero más allá de nuestro proyecto, lo interesante era asistir a múltiples charlas, ver las muchas startups que presentaban proyectos (algunas ya consolidados y otras iniciándose) y en general comprobar el muchísimo interés que despierta en la actualidad el fenómeno de la Legaltech en el sector.

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    Parte del lugar en el que se celebraba la Legal Geek Conference; aquí podía hablarse con todas las startups que exponían

    Vamos a verlo paso a paso.

    El formato

    Para empezar, señalar que la Legal Geek Conference no es el típico evento jurídico con presentaciones, gente trajeada (de hecho, se prohibía llevar corbata) y cierto networking tras la fase de preguntas.

    Organizado por Jimmy Vestbirk, con el que tuvimos la suerte de contar en el 1er Congreso sobre Legaltech y Startups Jurídicas celebrado en San Sebastián, la Legal Geek es más bien una quedada de usuarios interesados en Tecnología, Derecho y la comunidad que se está formando alrededor.

    Aquí la particularidad era la escala, ya que el evento venía patrocinado por Thomson Reuters, Freshfields Bruckhaus Deringer y The Law Society (algo así como el equivalente al Consejo General de la Abogacía Española). Eso supuso más de 1.200 asistentes, con representantes de más de 20 países.

    Por tanto, si bien había charlas (más de 50), normalmente no superaban los 10 minutos. Además, hubo momento para el speed networking, el pitch de startutps o proyectos legaltech, espacio para los que demostraban sus productos o servicios, pequeñas sesiones de mentoría desde Thomson Reuters y Freshfields Bruckhaus Deringer, un tablón de anuncios para dejar notas o peticiones y fiesta final. Sin olvidar comida por todas partes y la posibilidad de seguir las charlas en streaming desde una parte del evento (si no había hueco en el Main Stage).

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    El Main Stage, o lugar en el que se celebraban las charlas, el speed meeting o los pitch de las startups

    Las charlas

    Como comentaba, fueron numerosas y variadas.

    La jornada dio comienzo con un panel sobre la presencia y participación activa en puestos de responsabilidad de la mujer en el mundo de la LawTech. Es decir, si ya en el sector legal y tecnológico por separado existe una desigualdad de género importante, existe un riesgo alto de que en el mundo de la Legaltech eso sea incluso mayor. Por ejemplo, se comentó que el R. Unido es el país número 42 de 43 respecto al número de mujeres que forman parte de la judicatura. Por ello una de las conclusiones fue que en el sector legal las mujeres siguen sin ser tomadas en serio, que los prejuicios o sesgos (en ocasiones inconscientes) deben ser afrontados y que quizá la Legaltech pueda ser una oportunidad para empezar a cambiar el rumbo. Pero sin duda queda mucho trabajo por delante.

    El siguiente panel fue relativo a RegTech o la tecnología aplicada al cumplimiento normativo. Es decir, mayormente tecnología para compliance. Algunos de los proveedores de servicios en el ramo más destacados como Libryo, Enforcd, Cognitiv+ y Encompass participaron en la charla, mostrando algunas de las posibilidades que ofrecen y en general llegando a la conclusión que las firmas legales pueden salir beneficiadas por las mejoras en precios y eficiencias que pueden ofrecer a sus clientes con el uso de RegTech.

    A continuación llegó el panel sobre el uso práctico de Legaltech por parte de clientes y las empresas que ayudan en ello. Con la charla introductoria de Richard Tromans sobre el estado de la inteligencia artificial legal en el último año, el responsable de Artificial Lawyer puso de manifiesto que el Top 30 de las firmas legales en el R. Unido ya usaban la IA Legal o la estaban probando, mientras que el Top 100 la usaba, la tenía en pruebas o valoraba su implementación. Tromans destacó también las 8 ramas de la IA Legal: la revisión de documentos, la predicción de litigios, la investigación o research, el análisis de comportamientos, el análisis de costes legales, los sistemas expertos legales/bots legales, la automatización de contratos y la generación de documentos.

    Su charla dio paso a otras presentaciones en materias más concretas sobre el uso práctico de Legaltech por parte de clientes reales. En ese sentido, el equipo de Lex 360 habló de la gestión de proyectos y cómo la misma requiere de personas en la firma que dispongan de tiempo, interés en la materia y la habilidad para obtener un resultado. De esa forma se asimilaba el inicio y desarrollo de un proyecto a un tablero de mesa. Pero uno en el que no siempre era fácil avanzar y en ocasiones hay atascos y trabas inesperadas en forma de escaleras o serpientes.

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    El desarrollo de un proyecto en el ámbito legal y con tecnología de por medio como si de un juego de mesa se tratara – Foto de Rosie Burbidge

    Participó a continuación la CEO de Luminance, una de las empresas destacadas en IA Legal aplicada a la revisión de documentación. La misma destacó su aproximación al uso de machine learning y el procesamiento de lenguaje natural que Luminance ha hecho en el análisis de documentación legal. Lo que por ejemplo permite al sistema detectar desviaciones muy pequeñas en los documentos analizados, como en ejemplos reales mostrados de firmas legales en Dublín o Nueva York, donde el software permitó detectar cláusulas con patrones inusuales o ver ajustes en tiempo real. Su conclusión final fue muy lógica, y por ello debe destacarse, la IA Legal no sustituirá al abogado, sino que lo aumentará o mejorará.

    Siguió este panel de ejemplos prácticos la charla de RAVN + iManage (adquirida la primera por ésta última en este 2017). Ello llevó a que parte de la presentación se centrara en el roadpmap establecido en cuanto a la integración de los dos sistemas. En todo caso, una de sus conclusiones fue también que la IA Legal resulta verdaderamente útil cuando el abogado no es consciente de que está ahí. La cuestión es que el abogado no debe ir en su búsqueda sino estar presente en su tarea sin que se dé cuenta.

    Kira y Neota Logic, otros dos de los grandes players en el mundo de la IA Legal, también participaron en este panel, destacando ambos la importancia de la colaboración entre abogados pero sobretodo entre herramientas. O lo que es lo mismo, que una pueda integrase con otras es un añadido muy a valorar. De ese modo, para nada resulta beneficioso intentar enclaustrar una solución respecto a otros servicios que la firma legal pueda estar usando. De la misma forma que la interdisciplinariedad puede ser una habilidad valiosa para un nuevo abogado, la interconexión entre servicios y tecnologías es clave. De hecho Kira por ej. facilita la coexistencia de su herramienta con otros ecosistemas como Box, SharePoint, HotDocs, Google Analytics o HighQ. «The API Economy» también jugará un papel importante en la Legaltech, al parecer.

    Alex Smith, Innovation Manager de la firma legal Reed Smith ofreció algunas pautas y datos interesantes sobre el responsable de innovación en un despacho. Primero de todo destacó la importancia de las personas, a continuación de los procesos y finalmente de la tecnología. Su  mensaje fue que comenzar la transformación digital por la tecnología es iniciar la casa por el tejado. De hecho, fue uno de los que más insistió en la idea de que los datos de calidad son básicos en este entorno y que la arquitectura de la información debería priorizarse antes que la inteligencia artificial en sí. Sobretodo cuando la IA solo sirve en la actualidad para tareas muy concretas. Fue también otro de los ponentes que destacó la importancia de la integración entre herramientas y la necesidad de APIs, para lo que de nuevo son clave los datos y una arquitectura de la información de calidad.

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    Alex Smith hablando en su charla sobre una de las tendencias 2017: la intercomunicación entre múltiples servicios

    El cierre de este panel dio para la presentación del caso particular de la abogada Sara Goulborne, que se ha instalado un chip en su mano para entre otras cosas firmar documentos digitalmente o realizar pagos en bitcoin 😮 ¿Quién dijo que el abogado robot no había llegado?

    Entonces llegó el momento del speed networking, los pitchs de startutps (más de 40, entre ellos también el de Ignacio Zafra con la española Nubbius) y la hora de comer paella con chorizo (sí, la tenían). :p

    El siguiente panel presentó a algunos de los intra/entrepreneurs legales destacados, como representantes de Thomson Reuters, Freshfields o DWF Ventures (y su proyecto con la Facultad de Derecho de Manchester). Entre los temas comentados surgieron cómo la innovación en muchos despachos de abogados es todavía algo marginal, sin haber alcanzado todavía el núcleo de muchas organizaciones. Otro problema es que los que entienden la tecnología, normalmente abogados jóvenes, no tienen suficiente contacto con los socios que pueden hacer posible la implementación. A lo que tampoco ayuda que los socios más tecnológicos muchas veces carecen de la parte comercial o que los managers del negocio desconocen las eficiencias de la tecnología.

    Cómo no, hicieron su aparición los proveedores alternativos de servicios legales (de hecho Axiom o Halebury estaban en el panel), con la idea de hacer más con menos y seguir impulsando la NewLaw. Algo no siempre fácil, ya que como dijo Chris DeConti de Axiom, el precedente y el prestigio son quizá los mayores obstáculos al cambio (y de eso el sector legal tiene mucho). En cualquier caso, Axiom ve claro las muchas tareas legales que pueden pasar de un modelo artesanal a uno industrial y digital. Un nuevo camino que en cualquier caso requiere una forma de trabajar colaborativa y en comunidad.

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    La abogacía tradicional como último vestigio medieval en el siglo XXI, según la presentación de Axiom y la opinión de Cisco

    También pudieron escucharse muchos mensajes propios de la innovación y emprendeduría más cercana al sector tecnológico, como aprender a fallar rápido o cuestionar lo convencional, pero intentando aplicarlo al sector legal (para nada fácil en muchas firmas).

    Pero no quedó ahí la cosa, las charlas de F-Lex o Ignition Law fueron dos buenos ejemplos de nuevas formas de acceder al mundo legal para juniors, paralegals o abogados millenials que quieren forma parte del sector pero no bajo los modelos comunes y clásicos.

    A continuación siguió un panel sobre ciberseguridad, donde Backer McKenzie, ex-responsables del FBI o la Queen Mary University de London analizaron el peligro de los ciberataques en el sector legal. La conclusión no fue muy sorprendente: la amenaza es completamente real y hay que protegerse frente a ella. Entre otras cosas, mediante copias de seguridad regulares y actualizaciones constantes de los sistemas. Y aún así.

    The Law Society y su acuerdo con Seedrs para ayudar en proyectos legaltech en cuanto a recursos, conocimiento y distribución y sobretodo capital, fue seguramente el gran anuncio del panel sobre innovación en el sector legal. Durante este panel Mark Cohen también participó, destacando que seguramente nos encontramos en la época dorada del emprendedor legal, de modo que la Ley y el ecosistema jurídico seguramente hayan dejado de ser sobre los abogados, siendo la sociedad en su conjunto el cliente. La charla de Riverview Law puso de manifiesto de nuevo la importancia de los datos, indicando que más allá de la fase de facturación, el sector legal carece de datos de calidad en general. Y hablando de datos, Legal Zoom (unos de los Do It Yourself legales más populares en EE.UU.), destacó cómo han pasado en 16 años de vida de poco más de 100 mil clientes en sus inicios a más de 4 millones en la actualidad («venden» un testamento cada 4 minutos hoy en día).

    Volviendo a los datos, no faltaron peticiones sobre la necesidad de la jurisprudencia en formatos abiertos, el problema de los datos y sus sesgos, con proyectos interesantes como el Data Ethics Canvas del Open Data Institute o cómo el análisis de imágenes de satélite ha permitido crear un proyecto legaltech como Orbital Witness (en relación a catastros, urbanismo y bienes inmuebles). Tampoco faltó la mención a la programación por parte de abogados (tema que ya abordamos), con el proyecto de F·LEX.

    La última sesión de charlas fue en relación a las incubadoras de proyectos y los inversores. En ese sentido, NextLaw Labs indicó que únicamente el 1% de los grandes despachos de abogados dedicaban recursos a desarrollo e innovación, lo que sin duda abre montones de posibilidades para las startutps legaltech. De hecho, varias de las charlas insistieron en esa idea, destacando que si bien la inversión no ha sido todavía tan grande como en otras áreas, el potencial es grande y hay dinero interesado en ello.

    Y hasta aquí la fase de charlas, en la que dejo montones de perlas y buenas presentaciones en el tintero, pero esto ya se está alargando mucho. :p

    El tablón de anuncios

    Era el sistema elegido por la Law Society para facilitar el contacto entre muchos de los allí presentes. Las herramientas eran post-its de colores y un mensaje pidiendo algo, presentándose o buscando algún contacto concreto.

    Ahí van tres capturas con muchas de las peticiones, por si alguien encuentra información de utilidad:

    Parte 1

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    Parte 2

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    Parte 3

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    La Startup Alley

    Esto da para post exclusivo, ya que había muchos proyectos interesantes y este artículo ya ronda las 3000 palabras, así que no quiero alargarlo mucho más.

    En todo caso, las empresas que estaban allí presentando y mostrando su proyecto Legaltech eran:

    Lexoo (un marketplace legal), Legal Monitor (entre marketplace jurídico y herramienta para que RRHH encuentre abogado), Farewill (testamentos online por 50 libras) y Law for Good (mejorar el acceso a la justicia mediante tecnología).

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    Algunas de las empresas que había en la Startup Alley

    Neota Logic (IA aplicado a sistemas expertos), ShieldPay (sistema de pagos seguros), Kira (revisión automatizada de contratos), Apperio (software especializado para General Counsels y gestión de grandes despachos), Orbital Witness (imágenes de satélite para abogados trabajando en materia de urbanismo y bienes inmuebles) e iManage (gestor de documentos, casos y clientes para grandes firmas).

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    Más empresas legaltech en la Legal Geek

    Fliplet (creación de apps sin necesidad de saber programar), Introhive (CRM simplificado y automatizado), CheckRecipient (IA y ML aplicado a evitar el envío de información delicada al usuario incorrecto) y ThoughtRiver (revisión de contratos automatizada).

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    Otro grupo de empresas

    Cognitiv+ (IA aplicada al cumplimiento normativo y al Compliance), Encompass (software para Compliance en tiempo real respecto a personas o empresas), Enforcd (software para Compliance con especial enfoque en el sector financiero) y Libryo (software para Compliance y gestión de riesgos).

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    El bloque de empresas RegTech

    KIM (IA aplicada a sistemas expertos y automatización de procesos) y Avvoka (generación, gestión y analítica de contratos online).

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    ClauseMatch (generación y gestión de documentación y contratos online), Luminance (IA y ML aplicado a la revisión de documentación) y Leverton (IA aplicada a la detección y extracción de información).

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    Clocktimizer (IA aplicada al business intelligence y el análisis de resultados), Seedlegals (pactos de socios, gestión de rondas y aspectos legales de la inversión en startups) y Legatics (automatización de procesos en tareas legales).

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    Juro (IA aplicada a la gestión, negociación y cierre de contratos) y F·LEX (marketplace para conectar paralegals y despachos de abogados o asesorías internas para mayor eficiencia y flexibilidad).

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    Decir que Juro ganó el premio a la startup legaltech del evento.

    Conclusiones

    Algunas ideas personales sobre lo visto y comentado en la Legal Geek:

    1.- El nivel de entusiasmo y energía en relación al fenómeno de la Legalech parece estar por las nubes. Ya sea por parte de firmas legales, sector tecnológico, operadores jurídicos más clásicos, universidades o inversores, la variedad de participantes y las ganas de participar eran algo palpable.

    2.- La cantidad de «outsiders» o perfiles no legales que llegan al sector con algo nuevo y cambiante no deja de crecer. Un ejemplo fácil, el organizador del Legal Geek, Jimmy Vestbirk, nada tiene que ver con la abogacía y hace 3-4 años se dedicaba a crear aplicaciones para encontrar pareja. Hoy en día ha creado la comunidad Legaltech más grande del mundo y uno de los eventos de referencia. Eso no va a ir a menos, creo yo.

    3.- La unión de los operadores jurídicos más habituales como facultades de Derecho o representantes institucionales con entidades del mundo de las startutps empieza a ser más común de lo que parece. De The Law Society (como decíamos, el equivalente al CGAE) anunció su colaboración con Seedrs (uno de los servicios destacados en la inversión en startups). De la misma forma, la Universidad de Manchester anunció su Legaltech Consortium junto a Freshfields y DWF Ventures. Por tanto, ahí tenemos de nuevo a sector legal (estudiantes y abogados ya en la profesión) + entidad dedicada al desarrollo de negocios. Además, que la Solicitors Regulation Authority del R. Unido apueste también por favorecer los proyectos legaltech más que obstaculizarlos, dice mucho de cómo están cambiando las cosas.

    4.- Ahora que la fase de exaltación comienza a relajarse (aunque el ruido sigue presente), se empieza a hacer mayor hincapié en lo importante: personas interesadas desde una firma legal en el cambio, la disponibilidad de datos y que sean de calidad, la importancia de los procesos y su generación, la inversión y el capital para proyectos legaltech o la necesidad de tiempo en la puesta a punto de muchos de esos proyectos. Vamos, que esto de la Legaltech es mucho más que comprar el software más moderno de la tienda, siendo la tecnología escogida quizá la última pieza de la cadena y los datos la base sobre la que se asiente.

    5.- Ninguna de las startups con las que hablamos trataban el asunto del software de código abierto en sus proyectos. Es obvio que el mercado de la Legaltech es muy joven y además hay ganas en convertirse en uno de los grandes players que pueda sacar beneficio del mismo (nada malo en ello, en verdad). Pero no hay que olvidar que la gran mayoría de abogados son unipersonales o pequeños despachos y mucha de la tecnología presentada puede quedarse muy lejos de sus bolsillos (algo que la Law Society comentó). Por tanto, esa barrera del coste, e indirectamente del conocimiento, creo que tiene mucho sentido trabajarla con iniciativas de Open Legaltech (que en cualquier caso fueron mencionadas al hablar de la posibilidad de realizar un despacho sus propios desarrollos).

    6.- Finalmente, si bien el mensaje parece estar cambiando de un «Los abogados van a desaparecer por la tecnología» a un «Los abogados vamos a mejorar gracias a la tecnología», aún se palpa cierta inquietud sobre el tema. Lo que seguramente hace que muchos no quieran quedarse atrás y se sumen a este carro de la Legaltech aunque todavía no tengan claro el objetivo, los medios o el propósito. Lo que no creo que sea del todo malo, si se hace con la intención de al menos ir conociendo de qué va todo esto. Al fin y al cabo el cambio que hay en camino no será pequeño.

    Sea como sea, gran evento, gran día, muchas conversaciones interesantes y buena representación española con Bárbara, José Manuel, Eva, Laura, Macarena o Ignacio.

    ¡Hasta la próxima!

     

  • Entrevista con los legaltechies de… Legal Innovation

    Entrevista con los legaltechies de… Legal Innovation

    Seguimos con una nueva entrega de «Entrevista con los legaltechies de…», espacio en el que queremos hablar con los creadores y autores de proyectos legaltech, ya sean nacionales o internacionales, para conocer a las personas y equipos que impulsan este tipo de proyectos.

    Al fin y al cabo, si bien la Legaltech es una rama muy pujante del Derecho, se encuentra todavía en una fase inicial que requiere soporte y visibilidad para todas las iniciativas que surjan en este ámbito.

    De ahí la intención de dar a conocer desde estas páginas proyectos, iniciativas y empresas Legaltech que resulten interesantes y de la mano de sus responsables.

    Dicho esto, nos acompaña hoy Legal Innovation, empresa sevillana cuyo objetivo es dotar al sector legal de soluciones tecnológicas para su transformación. Desde herramientas para la gestión del despacho a sistemas para calcular plazos y quizá su proyecto estrella, Legal Data, la única solución de analítica jurisprudencial ofrecida en el mercado español sin vínculo a una editorial jurídica.

    Nos acompaña hoy Carlos Ibáñez Sánchez, CEO de Legal Innovation, al que le agradecemos su participación. 🙂

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    ¡Vamos con la entrevista y hasta la siguiente!

    1.- ¿Quién es Carlos Ibáñez?

    Emprendedor de vocación, abogado de profesión, un optimista patológico enamorado de las nuevas tecnologías y su aplicación a los diferentes sectores que, por deformación profesional en mi caso es el jurídico. Desde pequeño me ha gustado buscar solución a los problemas a los que me enfrento y es algo con lo que vivo en mi día a día. Esta forma de entender la vida me lleva a dedicarme en cuerpo y alma a los proyectos a los que me enfrento, actualmente en Legal Innovation.

    Comencé estudiando Derecho y me especialicé en Derecho Público, concretamente en la rama de Ordenación del Territorio y Urbanismo. Tras finalizar mis estudios en Leuven (Bélgica), comencé mis prácticas de la carrera en uno de los despachos más grandes a nivel nacional, donde aprendí mucho sobre la profesión y pude también vislumbrar muchísimos problemas relacionados con la profesión, que únicamente tenían solución en grandes estructuras como la que me encontraba en ese momento.

    En esta etapa breve, de año y medio, descubrí que mi vocación no era el ejercicio de la Abogacía, por mucho que lo intentase, pero sí podía aportar otras cosas a la profesión. Ya en febrero de 2013 abandono voluntariamente la firma para emprender mi camino empresarial con un socio y varios técnicos, camino que por mi inexperiencia empresarial tuve que frenar en seco, volver a la abogacía pero desde un punto de vista mucho más gerencial y empresarial, hasta que a finales de 2016 me volqué 100% con el proyecto en el que estamos ahora.

    Esta etapa en la que tuve despacho propio junto con otro socio me sirvió también de mucho para la nueva etapa. Pasé de tener equipos de más de 50 técnicos trabajando para que tuvieses las mejores herramientas, a no tener nada. Aquí viví el “barro” de la profesión, a lo que se enfrentan el 90% de los profesionales del Derecho, lo que me motivó todavía más a seguir de nuevo con Legal Innovation.

    2.- ¿Qué es Legal Innovation?

    El objetivo principal de Legal Innovation es dotar al sector legal de las soluciones tecnológicas necesarias para lograr su transformación en cada momento.

    Nos dedicamos a explorar cualquier avance tecnológico y aterrizarlo al sector legal, dando así solución a los problemas del día a día de los profesionales del Derecho, ya sea desde una tarea a priori sencilla (aunque con muchas implicaciones) como el cómputo de un plazo, la gestión completa de un despacho profesional o nuevas líneas predictivas para ayudar en la toma de decisiones.

    Por tanto, nuestro objetivo es utilizar las tecnologías más novedosas en cada momento y darle una utilidad para solventar problemas de nuestros clientes, los propios profesionales del Derecho.

    3.- ¿Cuándo y qué motiva el nacimiento de Legal Innovation?

    Legal Innovation como la conocemos actualmente nace a finales de 2015. Mi socio Antonio Torres ya tenía un programa de gestión de despachos en el mercado, con unos 325 clientes, y en ese momento yo tenía Lexpire, calculadora de plazos judiciales y administrativos como app gratuita. Gracias a una publicación en prensa de Lexpire se puso en contacto conmigo y hubo mucha ilusión desde el principio y nos lanzamos con la idea. Al poco tiempo se unió nuestro tercer socio, Gabriel Osuna, para aportar la parte de dirección y grandes cuentas.

    El motivo de su nacimiento es la “democratización” de las herramientas jurídicas. Es decir, tras nuestra experiencia veíamos que un despacho pequeño o mediano para poder tener las mejores soluciones tecnológicas tenía que hacer una gran inversión. Esa inversión la asumimos nosotros, igual que la visión, de esta manera podemos aportar soluciones para cualquier profesional a un precio muy asequible.

    Intentamos aportar valor y sustituir al profesional en tareas automáticas e incluso en tareas donde la intervención del conocimiento del jurista es importante, como ocurre con Lexpire o como ocurrirá con Legal Data.

    4.- ¿Cuáles fueron las vías de financiación usadas para poner en marcha el proyecto?

    En la etapa más inicial, la única aportación fueron préstamos de los socios de la compañía, además de trabajo por supuesto. Hemos tenido la suerte que los equipos técnicos y demás profesionales que han trabajado en el proyecto apostaron desde el principio, sin importar el esfuerzo y la contraprestación a cambio y eso nos ha permitido crecer de manera rápida. En resumen, hubo confianza del núcleo duro del equipo y todo el mundo apostó fortísimo por Legal Innovation a la vista del plan de negocio que teníamos y de la enorme proyección y ambición que demostramos.

    En una segunda fase, a finales de 2016, tuvimos la entrada de un socio capitalista que, además de inyección económica aportó todo su saber y sus más de 25 años de experiencia con una empresa líder en el sector de la formación, lo que nos posicionó de manera muy importante frente a otros operadores. Ha sido un gran respaldo no solo a nivel económico sino al proyecto en sí, que alguien con esa trayectoria confíe en el proyecto de un grupo de “locos” fue una gran noticia para nosotros.

    Hasta la fecha no nos hemos financiado de otra forma ya que desde el principio contamos con clientes y hemos estado siempre cerca del punto de equilibrio, si bien es cierto que la inyección de capital nos ha permitido escalar todas las áreas de la empresa, afrontar nuevas líneas de investigación y desarrollo y potenciar las áreas comerciales.

    Actualmente estamos en negociaciones para la entrada en el capital de una empresa tecnológica muy potente de nuestra provincia pero con presencia internacional, que nos ayudará con su experiencia previa a escalar el proyecto y, si todo va bien, dar el salto internacional.

    5.- ¿Cuál es el modelo de negocio de Legal Innovation?

    Nuestro modelo de negocio es la venta de licencias anuales de cada uno de nuestros productos.

    Actualmente tenemos varias líneas de productos:

    – Legal3, programas de gestión de despachos: existen 3 versiones diferentes que van escalando en funcionalidades. El producto básico es muy completo y el Premium incluye todo lo que un abogado necesita en su día a día, desde tener integradas todas sus cuentas de correo, sistemas de gestión de plantillas que se alimentan de los datos de nuestra herramienta, control de expedientes, contactos, módulos de contabilidad y facturación, y un completo módulo de actuaciones que nos permite llevar al detalle el día a día de nuestros expedientes y generar informes con nuestra información empresarial para nuestros clientes.

    Es una herramienta que está teniendo mucha aceptación y que ha mejorado mes a mes gracias a los consejos de nuestros clientes.

    – Lexpire, calculadora de plazos judiciales: es una herramienta gratuita y muy útil disponible para cualquier plataforma móvil. Permite calcular cualquier tipo de plazo procesal o administrativo en unos segundos, con un historial y posibilidad de generar aviso en agenda si tienes también nuestro programa de gestión. Tiene más de 4.500 usuarios y ha tenido mucha repercusión.

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    Lexpire, el servicio para calcular plazos procesales y administrativos

    Legal Data, analítica predictiva: Es la joya de la corona. Hemos realizado un desarrollo muy complejo que nos ha permitido la extracción de datos de interés en sentencias que en un segundo nivel y tras un procesamiento previo le aplicamos diferentes lógicas, lo que nos permite extraer información de gran valor y mostrarla de forma útil para el usuario. Queremos tener una versión para usuario a final de año y hasta la fecha hemos estado trabajando con grandes empresas, despachos y sector público con nuestra tecnología.

    Es el futuro del ejercicio de la abogacía y, aunque todavía queda mucho recorrido, en nuestro caso estamos muy bien posicionados y abriendo líneas de investigación para profundizar en la parte de aprendiza máquina y lenguaje natural. Es un mundo apasionante.

    – Legal Gov, gestión de procesos para Administración Pública: es otra de nuestras nuevas líneas. Actualmente estamos a dos semanas de entregar nuestro producto a nuestro primer cliente, un servicio jurídico del Gobierno de Canarias. Consiste en una herramienta de gestión activa de flujos muy sencilla de utilizar y que permite a equipos de la Administración organizar el flujo de trabajo de manera productiva. Con sistemas de alertas y acciones se pretende optimizar los recursos de la Administración, dar mejor servicio también al administrado, gestionar grandes volúmenes de trabajo y, una cosa muy importante, aprovechar el conocimiento generado para reutilizarlo. Para esta última parte hemos utilizado nuestro conocimiento adquirido con Legal Data, que nos permite reutilizar de manera eficiente todo el conocimiento acumulado por esa Administración.

    – Nuevas líneas: aunque todavía no se pueden anticipar, estamos trabajando en líneas más disruptivas que esperemos vean la luz próximamente. Hacemos un gran esfuerzo todo el equipo para intentar buscar nuevas tendencias y darle aplicación a nuestro sector.

    6.- A diferencia de la mayoría de empresas legaltech, especializadas en un producto o servicio, ofrecéis diferentes opciones tecnológicas para el abogado: herramientas para la gestión de despachos, sistemas para el cálculo de plazos o incluso software para analítica jurisprudencial, ¿a qué se debe ese enfoque tan diverso?

    Como decía antes, se debe a que nuestra empresa nace con una visión de aterrizar al sector cualquier tecnología que entendamos se puede adaptar para mejorar la vida de los profesionales jurídicos.

    Con esta visión pretendemos en los próximos años liderar la innovación en el sector tecnológico-legal en España y, esperemos, en otras partes fuera de nuestras fronteras.

    No nos agotamos en resolver tareas que a día de hoy ya tienen solución, sino que nos mantenemos en todo momento activos y con gran ambición detectando tendencias y buscando el problema al que aplicarlo.

    Hemos venido para quedarnos (al menos es nuestra intención) y desde un principio sabemos que para luchar en un sector con tanta competencia, donde existen 4 grandes operadores con niveles de facturación gigantescos, la única forma de luchar contra lo establecido es a través de la innovación, de ahí nuestro nombre.

    7.- En cuanto a vuestra herramienta sobre gestión de despachos, ¿ve el abogado medio su utilidad o entiende todavía que con hojas de cálculo y post-its le basta?

    Sinceramente, aquí nos encontramos con una dualidad muy clara por rangos de edad. La gente de nuestra generación (yo tengo ahora 29 años) tiene claro que sin una herramienta de gestión su eficiencia se verá mermada, y no entienden el ejercicio de la profesión sino como la de una empresa normal y, por tanto, necesitan las herramientas que le permitan gestionar su empresa. El problema es que aquellos abogados que empiezan en la profesión no suelen tener un volumen suficiente como para realizar un desembolso en herramientas, y lo entendemos. De hecho apoyamos mucho a los profesionales que empiezan con promociones y ayudas de todo tipo.

    Por otro lado, nos encontramos con profesionales con una larga trayectoria y grandes volúmenes de trabajo que, en muchas ocasiones te indican que no tienen tiempo para utilizar herramientas. Son conscientes de que lo necesitan pero no ven el ahorro de tiempo que les genera este tipo de soluciones, aunque con el tiempo terminan llamando y probando.

    Es cierto que cada vez son más conscientes y en ello ha tenido mucho que ver la llegada de Lexnet. Todo el mundo se ha visto obligado a comunicarse a través de medios telemáticos con las sedes judiciales y muchos han visto el momento perfecto para dar el salto.

    Sin embargo, seguimos estando lejos y todavía mucha gente se maneja con soluciones gratuitas o “caseras” que en muchas ocasiones entrañas peligros como cumplimiento de LOPD.

    8.- En relación a “Legal Data”, vuestro producto para analizar jurisprudencia y extraer de la misma tendencias e información útil en principio oculta, ¿cómo nace y qué retos supone el desarrollo de legaltech de ese tipo en España?

    Nace de una idea loca en la oficina, analizando el futuro de la profesión y hacia donde va, además de detectar en nuestros clientes que el sistema de Bases de Datos tradicionales estaba ya agotado. Estuvimos diseñando la solución y algo que parecía imposible poco a poco se fue haciendo posible y nos pusimos manos a la obra.

    El reto ha sido brutal, debido a la falta de medios y a la complejidad del sistema jurídico español, pero también ha sido muy divertido. Queda mucho recorrido por andar pero el Derecho Continental en Castellano es un nicho enorme por explorar y esperamos que Legal Innovation esté ahí como una empresa de referencia.

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    Legal Data, la herramienta de analítica jurisprudencial de «Legal Innovation»

    9.- Qué importancia tiene en el caso de una herramienta como “Legal Data” el acceso a datos, y sobretodo datos de calidad. O lo que es lo mismo, sentencias que puedan analizarse.

    Tiene una importancia vital. Una vez tuvimos ocasión de charlar los dos sobre este tema y la verdad que el acceso a datos públicos como las sentencias en España es, por decirlo de alguna forma, deficiente. Sin embargo, tras bastante tiempo buscando una solución ya dimos con ella y esperamos poder salir a final de año.

    Ha sido el motivo del retraso en la herramienta para usuario final, pero al fin hemos encontrado una solución.

    Sinceramente, algo tan importante como el acceso a la Justicia debería tener reflejo también a niveles de “Open Data” para que cualquier empresa pudiese explotarlo libremente. Está demostrado que la apertura de datos como ha ocurrido en otros sectores sólo tiene ventajas, permite a numerosas empresas desarrollar herramientas que aporten valor añadido y, en todo caso, genera puestos de trabajo y ayuda a la transparencia y al conocimiento.

    Solo tienes que comparar la situación de cualquier operador en España con otra empresa como Ravel Law en Estados Unidos, el enorme apoyo que encontró a nivel de datos en la Universidad de Harvard y los numerosos equipos que han participado en el proyecto. Pero bueno, uno tiene que luchar con las reglas y armas que tiene.

    Tras el anuncio de la apertura de datos a partir de enero de 2019 supongo que existirán muchas más empresas interesadas en abordar este tipo de desarrollos y sin duda mejorará nuestro sistema judicial, a la fecha anticuado y totalmente desbordado. Solo hay que ver lo ocurrido con Lexnet y la cifra que se va a emplear para “solucionar el problema”.

    10.- ¿Qué opinión te merece el estado de la legaltech española?

    Puedo decirte como operador en el sector desde antes del inicio del boom que es prometedor. Está creciendo a ritmos agigantados, aunque también hay que ser realistas y mirar con lupa todas las propuestas. Todavía no existen gran cantidad de empresas que aporten un valor tecnológico disruptivo real, están llegando (algunas de nuestras líneas de negocio también) muchas empresas con tecnologías ya asentadas para solucionar problemas que hasta la fecha seguían sin solución. Es lógico en un sector que se encuentra en una situación tan atrasada en cuanto a tecnología se refiere.

    Sin embargo, también hemos vivido algo de burbuja en cuanto a iniciativas de emprendimiento y aceleración en el sector, incluso ya este año hay un nuevo vertical de legal tech en South Summit patrocinado por Garrigues. Sin duda el leglatech es una realidad en constante crecimiento pero creo que viviremos en los próximos dos años (al menos en España) un periodo de estabilización, donde permanecerán las empresas más innovadoras (espero que nosotros estemos en ese grupo).

    Conozco todos los proyectos que hay ahora mismo vivos en España (gracias también a tu magnífico mapeo del legaltech en España que recomiendo a todo el mundo) y a nivel Internacional, y es sorprendente como se mueve en lugares como Australia o China, por ejemplo.

    11.- En 5-10 años vista, ¿qué impacto crees que puede tener la tecnología legal en la prestación y comercialización de servicios legales? 

    Creo que va a cambiar la profesión completamente. Los profesionales del sector legal cada vez tienen más habilidades comerciales y sociales que técnicas, por ejemplo. La tecnología nos permitiría procesar gran cantidad de información y conocimiento para obtener píldoras de contenido muy concretas para cada caso al que nos enfrentemos. Creo que, por desgracia, el conocimiento adquirido con el estudio y la experiencia irá perdiendo valor a favor a otras habilidades, como por ejemplo el conocimiento de lenguajes de programación.

    Con la llegada del Big Data y la Inteligencia Artificial al sector legal cambiarán las plantillas incluso de los despachos. Cambiarán los perfiles solicitados y no será extraño encontrarnos con departamentos de analistas jurídicos en los grandes despachos, de cara a enfocar la estrategia de un gran pleito.

    También creo que la extrema formación en diferentes disciplinas muy variadas que va a requerir la profesión hará que, poco a poco, los despachos unipersonales tiendan a desaparecer, aglutinándose los profesionales en grandes despachos o en boutiques muy especializadas.

    Pero claro, es solo una visión y el tiempo casi seguro me quitará la razón. No creo que tengamos que esperar 5 o 10 años, en 3 años habremos vivido un cambio de paradigma absoluto, de eso no tengo dudas.

    La llegada de la tecnología es comparable a la codificación francesa y existirá dos opciones, reciclarse y subirse a la ola de cambio o abandonar la profesión.

  • Qué es y para qué sirve en verdad ROSS Intelligence

    Qué es y para qué sirve en verdad ROSS Intelligence

    La idea del abogado robot, ese extraño ser capaz de realizar todas las tareas del jurista pero las 24 horas del día y los 7 días de la semana, se ha popularizado mucho en los últimos 12 – 18 meses. De hecho, si alguien seguramente ha colaborado en ese proceso de popularización (aunque de forma involuntaria en buena parte), se trate de ROSS Intelligence.

    Conocido como la versión jurídica del sistema de computación cognitiva de IBM, el no menos conocido Watson, ROSS Intelligence (en adelante ROSS) es más que una simple copia jurídica de Watson, pero también menos de lo que en general la prensa generalista (y en ocasiones la jurídica) ha dado a entender.

    ROSS opera desde Canadá, que se está posicionando como uno de los centros mundiales en relación al desarrollo de inteligencia artificial, y si bien incluye algunos elementos prestados de Watson, su punto fuerte consiste en un framework de trabajo en materia de IA creado a nivel interno y llamado Legal Cortex.

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    Logotipo de ROSS Intelligence

    ¿Pero qué es ROSS exactamente? Pues una herramienta de «legal research» o investigación legal. Es decir, un buscador de jurisprudencia y documentación legal más avanzado que los habituales. Pero además no es aplicable en cualquier materia, ya que ROSS se ha especializado en quiebras y concursos de acreedores.

    Ésa es su tarea y es bueno en ella.

    Sin embargo, desde por allá 2016, cuando comenzó a operar de forma pública, muchas de las veces que en prensa se hablaba del famoso «abogado robot» era en relación a ROSS. Ahí van unos pocos ejemplos (solo en castellano y sin salir de la página 3 de Google):

    Cómo una herramienta que simplemente mejora la búsqueda de jurisprudencia (que no es poca cosa) acaba convirtiéndose en un «abogado de inteligencia artificial» (!) que un bufete contrata (!), es digno de estudio y seguramente un tema que abordaremos próximamente al hablar del mito del abogado robot. Sea como sea, demuestra que a nivel de opinión publicada hay mucho interés en servicios legales automatizados y prestados por máquinas en lugar de personas.

    ¿Y qué parte del proceso legal automatiza ROSS? En verdad ninguno, ya que el abogado deber ser quien realiza la búsqueda de sentencias o documentación legal aplicable al caso que le ocupa. Ahora bien, las nuevas técnicas que ROSS aplica en esa tarea, mayormente el procesamiento de lenguaje natural y machine learning o aprendizaje automático, aumentan la calidad de los resultados obtenidos y reducen el tiempo invertido en ello.

    Vamos a ver esto más detalle.

    Según el estudio encargado por ROSS a la consultora Blue Hill Research en enero de este año, cuando se ofreció a 16 abogados probar ROSS junto a Westlaw y LexisNexis (herramientas muy similares pero que usan sistemas de búsqueda más básicos, como las palabras clave o frases concretas), ROSS salió ganando en todos los apartados. Es decir, ROSS demostró ser mejor al reducir el tiempo necesario para obtener resultados útiles, generó resultados de mayor calidad que los otros sistemas de búsqueda e incluso puede ser un generador indirecto de mayor negocio para el cliente (ya que su uso permite invertir las horas ahorradas en otras tareas facturables, acciones de marketing o mejor atención al cliente).

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    Estudio de Blue Hill Research sobre ROSS en comparación con Wetslaw y LexisNexis

    El estudio compara cómo un profesional que trabaje el área de las quiebras o los concursos de acreedores, pero sin llegar a ser un especialista, puede resolver varias dudas sobre la materia que le plantea un cliente. Para resolver esas dudas necesita buscar jurisprudencia que fundamente un determinado argumento, y ahí es donde entran Westlaw, LexisNexis y ROSS.

    Las dos primeras herramientas permiten hacer búsquedas booleanas (mediante palabras clave o conectores que busquen conexiones entre términos) o búsquedas con lenguaje natural (cuando se busca una frase, expresión o conjunto de palabras concreto a lo largo de un texto). Por su parte, ROSS aplica el llamado procesamiento de lenguaje natural, algo que como ya explicamos permite que se hagan preguntas de forma natural al sistema y que el software entienda el contexto de los términos o frase a buscar. Por ejemplo, si indico al software que haga una búsqueda sobre «Pagos», que no solo aparezcan los documentos que contienen el término, sino también facturas, presupuestos y otros relacionados que nunca mencionan la palabra «pago» pero el software entiende que están relacionados.

    El estudio no es muy largo (11 páginas), puede encontrarse en la web de la compañía y resulta interesante para ver lo mucho que mejora una herramienta de búsqueda de documentación legal al aplicar técnicas modernas. Por ejemplo, en función del número de veces que una sentencia era citada en los ejercicios completados por los 16 abogados, se determinó la relevancia de ese resultado. Entonces se midió en cada herramienta, y según la técnica de búsqueda empleada: 1) el porcentaje de sentencias relevantes que habían sido localizadas; 2) el porcentaje de sentencias relevantes que mostraba el software entre sus primeros 20 resultados; y 3) finalmente el NDCG (donde el máximo es 1) o la similitud entre el posicionamiento de los resultados relevantes en cada programa y el posicionamiento ideal de esos resultados relevantes dada su importancia (es decir, que si las sentencias buenas eran las número 3, 7 y 9, a ver si el software las mostraba en ese orden o en realidad la 9 iba primera y la 3 estaba al final).

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    La efectividad de ROSS, Westlaw y LexisNexis en sus diferentes sistemas de búsqueda al buscar jurisprudencia relevante

    La conclusión es que ROSS gana en todas esas métricas, especialmente cuando se compara con sistema de búsqueda basados en simples palabras clave o conectores. De ese modo, ROSS fue capaz de localizar casi el 56% de las sentencias relevantes, mientras que los sistemas booleanos no llegaban al 32%. El término medio es la búsqueda por expresiones naturales más específicas, que se queda cerca de ROSS pero sin llegar a alcanzarlo (y requiriendo más tiempo para llegar a ese número).

    Otras dos métricas que también analiza el informe, pero que simplemente apuntamos, es el tiempo que llevó a cada abogado encontrar la jurisprudencia relevante según el tipo de herramienta usado y el posible beneficio económico que se deriva del uso de ROSS. En ese sentido, encontrar las sentencias relevantes con ROSS llevaba entre 11 y 15 minutos menos que con los otros sistemas. Por tanto, si uno suma todo el tiempo ahorrado al final del año y lo invierte por ejemplo en tareas facturables que antes no podía atender, se podrían ganar de media entre 5.300 y 6.100 dólares más al año (pero ya dice el informe que hay que coger esto un poco con pinzas).

    En conclusión, ROSS es una herramienta para buscar jurisprudencia y documentación legal en materia de quiebras y concursos de acreedores (aunque la voluntad es llevarlo a otras materias), solo funciona por ahora con casuística norteamericana y canadiense (no se puede contratar en Europa), consiste en un servicio SaaS y nada tiene que ver con un abogado robot. Es simplemente (y no es poco) una forma más eficaz y rápida de localizar sentencias relevantes en un caso.

    Por tanto, ROSS es una buena herramienta para subir un peldaño más en la eficiencia de las tareas legales del día a día. Y un gran ejemplo de lo que irá ocurriendo cada día más en otras áreas y herramientas relacionadas.

    El abogado robot deberá esperar.

  • Entrevista con los legaltechies de… Abogalista

    Entrevista con los legaltechies de… Abogalista

    Tal y como comentábamos en la presentación de Legaltechies, queremos hablar con los creadores y autores de proyectos legaltech, ya sean nacionales o internacionales, para conocer a las personas y equipos que impulsan este tipo de proyectos.

    Al fin y al cabo, si bien la Legaltech es una rama muy pujante del Derecho, se encuentra todavía en una fase inicial que requiere soporte y visibilidad para todas las iniciativas que surjan en este ámbito.

    De ahí la intención de dar a conocer desde estas páginas proyectos, iniciativas y empresas Legaltech que resulten interesantes y de la mano de sus responsables.

    Hechas las presentaciones, comienza esta nueva sección «Entrevista con los legaltechies de…» con Abogalista, uno de los marketplaces jurídicos del mercado español. Es decir, plataformas de intermediación entre abogados y potenciales clientes.

    Nos acompaña hoy Juan Antonio Suanzes, CEO de Abogalista, al que le agradecemos su participación. 🙂

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    Buscador de abogados recomendados | abogalista.com

    ¡Vamos con la entrevista y hasta la siguiente!

    ¿Quién es Juan Antonio Suanzes?

    Abogado, emprendedor vocacional, felizmente casado y padre de cuatro niñas y un niño. Me considero una persona extremadamente observadora; disfruto contemplando y desmenuzando los comportamientos de personas, cosas y eventos con los que me topo, descubriendo en que fallan y como pueden mejorarse. Creo que por este motivo he estado metido en proyectos tan distintos como: una patente para corregir las orejas de soplillo, un sistema para manejar el teléfono móvil sólo con la voz y el oído, una cantera de jugadores de futbol africanos que fichaban por equipos españoles y revertían parte de sus ingresos en sus localidades de origen, y ahora Abogalista.

    Estudié Derecho y me especialicé en Penal. Ejercí unos años en varios despachos de la capital. Lo cierto es que no se me daba nada mal, pero en ningún momento vibré con la profesión tal y como sí veía que lo hacían otros compañeros, por lo que ya desde el inicio me esforcé por dedicar más tiempo a la gestión del despacho y la captación de clientes que a las tareas propias del abogado.

    De esta forma pude trabajar en profundidad las diferentes vías de promoción de un despacho, poniendo especial interés en las digitales, que ya en 2007 tenía claro que serían las que marcarían la diferencia. Probé todo tipo de servicios de publicidad y me registré largas temporadas en todos los marketplaces que existían entonces; lo hice como cliente, abogado freemium y premium, y las conclusiones a las que llegué fueron que:

    En 2007, el canal de promoción más utilizado por los abogados era las Páginas Amarillas, y el más novedoso, su versión digital. Adwords era un desconocido que les daba miedo.

    En cuanto a los marketplaces pude advertir varias deficiencias en sus procesos y constatar que 7 de cada 10 clientes que cruzaban la puerta de mi despacho buscaban previamente información en la red y no se fiaban de lo que encontraban.

    Estaba claro que había una oportunidad y lo que ya existía no estaba funcionando bien. Por eso, uno de los pilares fundacionales de Abogalista fue la transparencia, no enseñar logos sino caras de abogados junto a su número de colegiado. Fue muy curioso ver cómo, cuando empezamos a tener cierta relevancia, todos aquellos directorios en los que estaba registrado empezaron a recomendar enérgicamente a sus abogados que utilizaran fotos personales.

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    Juan Antonio Suanzes, CEO de Abogalista

    ¿Qué es Abogalista?

    Abogalista es un buscador de abogados recomendados.

    Es la forma más sencilla de buscar el abogado especialista más idóneo y cercano. Los usuarios que nos visitan pueden comparar varias opciones de acuerdo con criterios de geolocalización, especialidad, experiencia y precio, y escoger la opción que más se ajuste a su caso. Puede que duden entre varios abogados y contactar con todos ellos a través de un mensaje común para tomar la decisión con más elementos de juicio.

    Los abogados aparecen en el buscador en función de la cantidad y calidad de las opiniones recibidas por los usuarios, los cuales, tras recibir el asesoramiento del abogado, emiten su opinión valorando diferentes aspectos de su actuación profesional.

    Es por eso que aplicamos distintos sistemas para comprobar la veracidad de las opiniones con el apercibimiento de recibir sanciones o incluso la expulsión de la plataforma.

    El usuario podrá cambiar esa opinión siempre que quiera, ya que esta opinión se puede basar en el asesoramiento que recibió en primera instancia, pero puede querer cambiarla de acuerdo con los efectos o resultados de ese asesoramiento.

    En Abogalista no existen los abogados destacados, no reciben más potenciales clientes aquellos abogados que más pagan sino los mejores, los que mejores opiniones han cosechado.

    Recientemente hemos dado entrada a los procuradores que deseen promocionarse en la plataforma, pero en condiciones distintas a los abogados. Por el momento las plazas son limitadas a 350, para conseguir así una proporcionalidad adecuada entre el número de abogados y procuradores. Está siendo un éxito con más de 200 plazas ya cubiertas.

    ¿Qué motiva el nacimiento de Abogalista?

    Además del estudio de mercado sui generis mencionado más arriba, hay una gran motivación personal detrás de este proyecto cuyo origen se encuentra en mi experiencia profesional como abogado.

    Por un lado compartí mesa con grandes profesionales pero mal avenidos empresarios, a los que sorprendentemente les costaba llegar a fin de mes. Y por otro lado me crucé con otros abogados menos expertos, dicho educadamente, pero con amplias capacidades comerciales que lo suplían, y gracias a las cuales, en cualquiera de los actuales rankings superarían a los primeros por volumen de ingresos.

    A Abogalista le motiva inclinar esa balanza en favor de los buenos profesionales. Dar soporte empresarial y sobretodo comercial a todos aquellos abogados que solo quieren dedicar su tiempo a lo que les gusta, ejercer su profesión. Dotar a los abogados de las armas tecnológicas necesarias para que puedan mantenerse a flote ante la tecno-tormenta inteligente y en bloques que se avecina, y ejercer de coolhunters para cazar, valga la redundancia, todas aquellas tendencias que generarán nuevos nichos de mercado donde el orden de llegada es muy relevante.

    ¿Cuáles fueron las vías de financiación usadas para poner en marcha el proyecto?

    Al empezar con este proyecto me autoimpuse dos normas en cuanto a la financiación:

    1) No poner ni un euro propio, ya que lo que yo aportaba era todo mi tiempo, dedicación y profundos conocimientos del sector; 2) No pedir nunca dinero al banco.

    El caso es que entonces, de entre las fuentes de financiación más populares, solo me quedaban las tres FFF (Nota: en inglés Friends, family and fools), acudir a capital semilla y/o pedir un préstamo participativo ENISA. No me voy a extender, pero no soy partidario de las tres FFF por muy seguro que esté.

    En cuanto a mi experiencia con las incubadoras y fondos de inversión, en mi caso concreto no fue nada buena. Normalmente son generalistas y les cuesta entender un proyecto tan especializado, y si acudes a un fondo que sí conoce el sector corres el riesgo de que te roben la idea, en fin… ENISA sin la combinación con alguno de los anteriores no suele funcionar.

    Tuve la suerte de descubrir una cuarta opción, que son los profesionales inversores, que no inversores profesionales. Estos son profesionales destacados en un área concreta de la empresa, que además de la inversión aportan sus valiosos conocimientos. Estos  no se dedican a invertir como actividad principal, por lo que son mucho menos quisquillosos. Para mí la mejor opción, aun habiendo tenido que completarla con fondos propios.

    Bien es cierto que para rondas más avanzadas el capital riesgo puede encajar mejor que otras vías, pero ya llegas en unas circunstancias muy distintas y con una posición más sólida y experimentada. De hecho actualmente estamos en conversaciones con varios fondos para una próxima fase que esperemos llegue a buen puerto.

    ¿Cuál es el modelo de negocio de Abogalista?

    El abogado puede adquirir créditos para ver los datos de contacto del usuario, el cual se ha puesto en contacto con él a través de un mensaje. Compra así el abogado una ventaja competitiva frente a los demás abogados que reciben ese mensaje.

    Normalmente un usuario contacta con varios abogados al mismo tiempo para plantearles el caso y tener varios puntos de vista, valorar distintos presupuestos, etc. Todos los abogados que han recibido su mensaje pueden responderle por escrito y gratis, pero sólo uno de ellos podrá ver los datos de contacto del usuario y llamarle por teléfono, por ejemplo.

    El abogado adquiere esa ventaja y el usuario hace la elección de su abogado valorando todos los datos de los que dispone. Creemos que este es el sistema más justo.

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    Página de inicio de Abogalista.com

    Operáis en uno de los nichos de la legaltech española más reñidos, el de los marketplaces jurídicos, ¿cómo marcáis la diferencia? 

    Sencillo. Somos el único marketplace de abogados que no hace reventa de los leads que obtiene en Google y RRSS. Nosotros no compramos clientes a Google por 5 y los vendemos al mejor postor por 9,95, sino que de forma gratuita ponemos en contacto a gente que necesita asistencia legal, con los mejores abogados y más adecuados en cada caso. Y de esta forma, sacando el precio de la ecuación, somos más objetivos y no condicionamos la elección de abogado.

    Esta estrategia basada en la calidad del servicio y la satisfacción del cliente es la que estamos seguros que hará que nuestro público objetivo se decante por nosotros para volver a visitarnos. Nuestras métricas en constante ascenso nos avalan; es más, estamos seguros que en dos o tres años la inmensa mayoría de competidores tampoco venderán leads.

    Esta es la principal diferencia, pero hay muchas otras. Somos una plataforma abierta que muestra a sus abogados para que el usuario compare con criterios de proximidad, precio, opiniones, años de experiencia. Somos transparentes en la elección del abogado, no le imponemos al usuario al abogado que más pague. No somos un simple directorio, sino que aspiramos a ser una comunidad legal colaborativa.

    ¿Por qué un servicio como Abogalista puede ayudar a un abogado a darse a conocer?

    A día de hoy ya son decenas de miles los usuarios que nos visitan todos los meses y nos han dejado más de 63.500 asuntos. Mes a mes crecemos en posicionamiento y atraemos mayor número de potenciales clientes. Por lo tanto, Abogalista es un directorio en el que todo abogado debería estar; ya no sólo por estas cifras, sino porque estamos seguros que a medio plazo seremos el portal de referencia a la hora de contactar con un abogado y sinónimo de excelencia en la prestación de servicios jurídicos.

    De todas formas nunca ha sido nuestro objetivo prioritario tener decenas de miles de abogados, no queremos vendernos como la mayor plataforma de abogados, sin duda apostamos por la calidad y no por la cantidad.

    Además, hoy por hoy, aunque en aumento, las entradas de usuarios interesados en buscar abogado por Internet son limitadas, no puedes proporcionar contactos a tantos abogados. Nos inclinamos por hacer participes de nuestra plataforma a todos los abogados que la componen y no sólo a esos 500 a los que les podemos vender un servicio quedando el resto como relleno.

    ¿Qué opinión te merece el estado de la legaltech española?

    Creo que es unánime la opinión de que en este último año la legaltech española ha pegado un importante estirón superando ya el centenar de proyectos en marcha. También creo que coincidimos todos en que, salvo honrosas y prometedoras excepciones que sobre todo acaparan los grandes despachos, la profundidad de los proyectos aún no es la deseada, más aún si nos comparamos con lo que estamos viendo en otros países.

    Creo que no es solo relevante que la legaltech española sea aún muy joven, sino además, que una amplia mayoría de abogados ni conoce ni quiere conocer estas tecnologías, sea por la razón que sea y algunas muy legítimas.

    Existe una brecha importante entres estos últimos y otro grupo cada vez más numeroso compuesto por abogados millennials y seniors aficionados a la tecnología. A estos les gusta estar al día y probar y aplicar cualquier avance al que tenga acceso.

    Mucho se ha especulado con el devastador efecto que provocarán estas nuevas tecnologías destruyendo puestos de trabajo para ser sustituidos por programas informáticos. Yo sinceramente no creo que vaya a ser tan devastador. Creo que habrá unos años de adaptación con muchas turbulencias, pero finalmente la mayoría de los abogados se adaptarán al cambio.

    Eso sí, estoy seguro que si se pierden puestos de trabajo sin duda pertenecerán a ese grupo de reacios a conocer y aplicar legaltech. Salvo que pertenezcan a Abogalista, claro está. En ese caso nosotros les acompañaremos en la entrada a esta nueva etapa digital.

     

     

  • Software que puede ayudar en las adaptaciones al RGPD

    Software que puede ayudar en las adaptaciones al RGPD

    El 25 de Mayo de 2018 sea seguramente una de las fechas más marcadas en el calendario jurídico de muchos abogados, consultores, auditores y despachos (también debería serlo en empresas). Ese día comenzará a ser aplicable el Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de abril de 2016, relativo a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos y por el que se deroga la Directiva 95/46/CE.

    O lo que es lo mismo, el Reglamento General de Protección de Datos o RGPD. Vamos, la nueva norma de referencia en materia de protección de datos de carácter personal a partir del año que viene (sin olvidar que para esas fechas también debería entrar en vigor la nueva LOPD adaptada al RGPD).

    El RGPD seguramente suponga uno de los cambios más importantes en materia de protección de datos de carácter personal en los últimos 10-15 años, de ahí que se ha haya proporcionado un periodo de 2 años para adaptarse a la norma y a sus muchas novedades.

    Pero aquí no vamos a hablar de esas novedades, sino de herramientas que puedan ayudar al jurista en su tarea al realizar una adaptación al RGPD. No es un concepto ni mucho menos nuevo, ya hay software que ayuda a la hora de realizar una auditoría de LOPD (algo razonable teniendo en cuenta que no deja de ser un proceso bastante estandarizado). Sin embargo, con la llegada del RGPD han aparecido muchos productos que prometen facilitar la tarea en muchas de sus fases.

    Ahora bien, el RGPD no resulta todavía aplicable (estamos a casi 9 meses vista de su aplicación). Por tanto, algunas de las aplicaciones que durante 2018 sin duda ofrecerán un producto pensado para ello, hoy por hoy todavía no lo hacen o están en ello (también a la espera de las pautas de la Agencia Española de Protección de Datos y la evolución del Anteproyecto de LOPD).

    De modo que en este primer post sobre software que pueda usarse en relación a la llegada del RGPD, vamos a hablar de las opciones disponibles o que están en camino. Algo más adelante haremos un segundo post comparando ya las funcionalidades de cada opción a efectos de ver cuál puede ser la más interesante, según las necesidades de cada uno.

    Vamos pues a ver las diferentes opciones detectadas (si falta alguna avisad que la incorporamos):

    Facilita RGPD

    aepd

    La primera proviene de la propia AEPD y es gratuita. Si bien está pensada para micropymes y consiste mayormente en un cuestionario online que genera la documentación indispensable y constata si los datos tratados son o no de bajo riesgo, también puede ser útil para consultores.

    Más información.

    Global Suite

    global

    Ésta es una de las primeras soluciones que ya menciona expresamente la posibilidad de implantar, gestionar y mantener el RGPD en una empresa, facilitando la trazabilidad de los pasos dados. Las características del software, consistente en un servicio SaaS (Software as a Service), señalan todos los puntos básicos del RGPD, se ofrecen diversas opciones de licencia, no menciona precios y ofrece una demo para probarlo.

    Más información.

    euroLopd

    eurolopd

    Ésta es una de esas soluciones pensadas ya para la LOPD. Por tanto lo lógico es que también se adapte a las novedades ofrecidas por el RGPD, si bien expresamente todavía no menciona nada en ese sentido. En todo caso, en su blog comentan que están trabajando en ello. Sea como sea, se trata de un servicio SaaS que ofrece demo y teóricamente menciona los precios pero al final simplemente describe el tipo de tarifas aplicado.

    Más información.

    Proteus GDPR Ready

    proteus

    Se trata a priori de una de las soluciones más detalladas, mencionando múltiples funcionalidades relacionadas con las nuevas obligaciones derivadas del RGPD. Sin embargo, se trata de un software británico y la web del partner español que se menciona en la home (si bien para otro producto de la compañía) da Error 404. En cualquier caso, según la ficha de características el servicio es multilenguaje, además de funcionar también en modo SaaS (aunque puede instalarse en un equipo), no menciona precios y ofrece una demo.

    Más información.

    LOPD Manager

    lopdmanager

    Tal vez sea una de las soluciones más conocidas por consultores y auditores en materia de protección de datos. Sin embargo, no hace por ahora mención alguna al tema del RGPD en su web. En todo caso, sabemos que ya está activando para sus clientes algunas funcionalidades básicas en cuento al RGPD, como la generación de cláusulas de información por capas y los contratos con encargados de tratamiento. Por tanto sí parece estar moviéndose. Por otro lado, no menciona nada sobre precios y se puede solicitar demo de la versión actual.

    Más información.

    PymeLegal

    pymelegal

    Se trata de otra de las soluciones populares en materia de auditorías LOPD. Todavía no menciona nada expresamente sobre el RGPD, pero en su blog sí indican que trabajan ya en ello (concretamente en los nuevos contratos con encargados del tratamiento, cláusulas de información, registro de actividad de tratamiento y las evaluaciones de impacto). Por tanto es simplemente cuestión de esperar. Es un servicio SaaS, muestra las tarifas, permite la opción de marca blanca y tiene demo (aunque está algo escondida).

    Más información.

    Privacy Driver

    privacydriver

    Tenemos aquí otra solución que ya menciona expresamente el tema del RGPD. De nuevo se trata de un servicio SaaS, y en este caso se destaca su capacidad multi idioma o que incluye la gestión comercial de clientes (un CRM). Además, presenta todas las características que se pueden considerar razonables en este tipo de software (panel del consultor, agenda o gestor de tareas, entre otros), indica los precios y facilita una demo.

    Más información.

     

    One Trust

    OneTrust_Logo_PMS_v2

    Finalmente tenemos a otra solución extrajera, si bien dice ofrecer el servicio en hasta 37 idiomas, y también muy completa a priori. Se trata de una empresa que ofrece múltiple software relativo a la gestión de la privacidad a nivel de cumplimiento. Por tanto, lógicamente tiene ya una herramienta relativa al RGPD. Nuevamente se trata de una solución SaaS por defecto, indica los precios, ofrece hasta 4 planes diferentes y puede solicitarse demo.

    Más información

    En conclusión, tenemos a día de hoy 8 herramientas potencialmente útiles para el consultor en su labor de ayudar a las empresas a adaptarse al RGPD. Algunas ya disponibles, otras todavía en camino, la mayoría locales, dos extranjeras. Parece que sin duda hay variedad cuanto menos y el hecho de que todas ofrezcan demo facilita la labor de análisis y elección del software que vaya a adquirirse.

    Quedamos pues a la espera de ver cómo evolucionan estas herramientas y realizar en los próximos meses un análisis más en profundidad de las diferentes opciones.

    Continuará…

  • LexisNexis busca nuevas startups para su aceleradora legaltech en Silicon Valley

    LexisNexis busca nuevas startups para su aceleradora legaltech en Silicon Valley

    LexisNexis Legal & Professional, el proveedor de contenido y soluciones tecnológicas en el sector legal (además de otros como el gubernamental), dio por finalizada la primera edición de su aceleradora de startups sobre tecnología legal en Silicon Valley y lanzó la convocatoria de la segunda edición.

    El plazo para participar es hasta el 15 de Septiembre y puede hacerlo cualquier startup (hemos realizado la consulta con ellos y nos han indicado que una empresa española puede presentarse sin problema). Ahora mismo únicamente requieren un memorándum de 1 página enviado a la siguiente dirección: aoh@lexmachina.com

    La aceleradora ofrece a las startups participantes mentorización en cuestiones legales, tecnológicas o corporativas, el acceso a datos, herramientas y software puntero y un lugar de trabajo en Silicon Valley durante tres meses para hasta un máximo de tres personas.

    En la primera convocatoria se seleccionaron hasta cinco proyectos, con empresas como Visabot (un bot que ayuda a los inmigrantes en EE.UU a tramitar la parte legal del proceso) o Separate.Us (un sistema inteligente para ayudar en procesos de divorcio).

    Finalmente recordar que LexisNexis, además de crear una de las primeras herramientas de analítica jurisprudencial como es Lex Machina, adquirió recientemente a otra empresa legaltech relacionada con la materia (y puntera en el sector) como es Ravel Law.

    Para todos los detalles de la convocatoria, aquí la nota de prensa al completo.

     

     

  • Recursos específicos para abogados que quieran programar

    Recursos específicos para abogados que quieran programar

    ¿Deben los abogados aprender a programar? Seguramente esa pregunta haya surgido en más de una ocasión en el área del Derecho más enfocada a la Tecnología. Resultando las opiniones favorables y contrarias.

    Si bien el saber no ocupa lugar, personalmente no creo que por defecto todos los abogados necesiten aprender a programar. Ahora bien, entre los abogados que profesionalmente se dedican a cuestiones tecnológicas el debate sí puede tener más lógica. Los motivos para plantearse la necesidad de saber programar a mi parecer son dos:

    En primer lugar, una razón más pragmática relacionada con el día a día del abogado tecnológico, que en su tarea quizá necesite entender con precisión cómo se implementa una funcionalidad, qué flujo sigue un dato concreto o la diferencia entre librerías en una auditoría de software. Por tanto en ese contexto la programación puede ser un buen extra.

    En segundo lugar, una razón quizá más profunda y cuyo origen sea el muy recomendable libro de Lawrence Lessig, «El Código y Otras Leyes del Ciberespacio». Allí Lessig argumenta, ya en 1999, cómo el código informático (especialmente el de las grandes empresas de Sillicon Valley) es capaz de regular la conducta de un usuario de la misma forma que lo hace el código legal (algo que en 2017 resulta cada vez más evidente). En ese caso, ser capaz de conocer y entender el código informático en detalle casi se convierte en una necesidad para comprender del todo las complejidades técnico-jurídicas a las que nos enfrentamos.

    Sea como sea, en ambos casos podría argumentarse que más que saber programar puede resultar necesario tener ciertas nociones de programación que le permitan a uno entender el código, más que escribirlo. Algo así como cuando se aprende un nuevo idioma y sabemos leer en él antes que escribir (y ahí nos quedamos).

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    Un ejemplo de contrato inteligente o smart contract en «A Gentle Introduction to Smart Contracts».

    Ahora bien, a mi parecer recientemente ha aparecido un nuevo elemento que ha reiniciado el debate y pone mayor énfasis en la necesidad de saber escribir y no solo leer. Me refiero a la aparición de blockchain y el fenómeno de los contratos inteligentes asociados al mismo.

    En este caso el argumento consiste en que si los contratos inteligentes son en realidad código informático que permite articular, verificar y ejecutar un acuerdo entre las partes, los abogados que asesoren en la elaboración de esos contratos deberán no solo entender el código, sino también saber escribir en él. De hecho, por ello están naciendo plataformas para contratos inteligentes enfocadas al sector legal. Aunque también es verdad que muchos de esos smart contracts funcionan a través de editores, sin necesidad de picar la línea de código.

    En cualquier caso, sea o no buena idea que un abogado comience a programar, si finalmente decide dar el paso adelante, ¿dónde debe acudir? Pues la verdad es que las opciones son muchas, pero lo más curioso es que cada día hay más recursos específicos para abogados que quieren programar.

    Comenzando por los recursos más comunes, un abogado podría iniciarse en el mundo de la programación gracias a los cursos ofrecidos en plataformas de formación online como Coursera, Udemy o Khan Academy, entre muchas otras. También pueden encontrarse plataformas de formación online para programadores, como Code Academy, Py o Code.org, entre otras. Sin olvidar las opciones presenciales. Por lo tanto el abanico de opciones aquí es muy amplio.

    A su vez, poco a poco van apareciendo más cursos de programación para abogados (aunque también es cierto que mayoritariamente en el mundo anglosajón). Aún así, en España tuvimos uno durante 2016 por parte del FIDE y algunas empresas de consultoría para despachos como Marketingnize los ofrecen ya en sus servicios. En todo caso, es interesante ver que las facultades de Derecho de Harvard, MiamiGeorgetown o Chicago-Kent ya ofrecen en sus planes de estudio asignaturas consistentes en programación para abogados.

    De hecho, la experiencia de la facultad de Derecho de Suffolk con su primer semestre sobre programación a estudiantes en 2017 es tremendo. Y el primer índice sobre innovación y tecnología en facultades de Derecho aboga también por la programación como una de las materias interesantes para los estudiantes.

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    «Computaional Law» y «Data Analytics» entre las nuevas materias para estudiantes de Derecho

    Pero veamos ahora opciones más específicas para juristas (aunque eso sí, en inglés).

    Para empezar la iniciativa Coding for Lawyers. Consiste en algo así como un ebook para abogados que quieran aprender a programar. Bastante introductoria, hasta el momento lleva 6 capítulos y pretende enseñar los aspectos más básicos de la programación de forma muy accesible a los abogados.

    Por otro lado, había otra iniciativa para enseñar a programar a abogados, llamada Legally Coding, pero desapareció durante 2017 sin caso dar señales de vida.

    Finalmente tenemos la mayor particularidad de todas. Proviene de Legalese y consiste en un lenguaje de programación de dominio específico llamado «L4». O lo que es lo mismo, un lenguaje de programación para abogados y con un único propósito, elaborar contratos. Es decir, de la misma forma que R es un lenguaje de programación específico para estadística o SQL es un lenguaje específico para consultas a bases de datos relacionales, Wong Meng Weng y su equipo han creado un lenguaje de programación con un único objetivo: poder elaborar contratos que luego pasan por el correspondiente compilador. Pero en lugar de usar un lenguaje de programación de uso general (como por ejemplo C), han creado uno nuevo pensando en las necesidades propias de un contrato jurídico. Por tanto su idea va mucho más allá de las simples plantillas que muchos de los servicios de autogeneración de documentos legales ofrecen, creando un lenguaje específico para su elaboración que luego simplifique y asegure al máximo su verificación, consistencia o adecuación en un entorno automatizado.

    La verdad es que el tema de L4 da para un post en detalle sobre la materia, ya que hay mucha documentación sobre ello y se está generando un interesante movimiento en relación al mismo. Por tanto, volveremos sobre sobre ello. A efectos de este post simplemente nos interesa indicar que existe ya un lenguaje de programación específico para abogados, y quién sabe si en el futuro se acabará convirtiendo en una referencia.

    Dicho esto, hasta aquí llega el pequeño resumen de recursos para abogados que quieran aprender a programar. Resulte en el futuro más o menos necesario en general, sí da la sensación que en algunas áreas concretas del Derecho tecnológico puede ser muy útil o incluso imprescindible como habilidad.

    Quien quiera iniciarse tiene sin duda opciones más que de sobra. Quizá hoy el mejor camino sea un curso para un lenguaje de programación en general (Python, Javascript o Solidity, por ejemplo). Ahora bien, lo ideal sería hacerlo con un objetivo de tipo legal en mente (crear un chatbot, escrapear contenido legal en Internet o hacer algo de ciencia de datos jurídica). Luego a partir de ahí ir ya avanzando y apuntalando el conocimiento.

    Sea como sea, en el medio-largo plazo puede ser una habilidad diferenciadora más que interesante para los abogados tecnológicos. De modo que si hay ganas, ¡a por ello!